Allá por Enero me dio por mudarme a Madrid. Mucha gente me ha preguntado por qué Madrid, antes y después del magno evento. Nunca he sabido muy bien qué contestar. En resumen, me apetecía una ciudad grande, el extranjero me resultaba un salto un poco brusco recién acabada la carrera, y Barcelona era el destino guay de moda y a mi me repatea ser guay. Desde entonces he vivido en la capi. Tiene cosas buenas, cosas malas, y cosas cojonudas. Empecemos por lo malo, que sé que os gusta regodearos en mis desgracias.
En general, como ya os imaginaréis, las labores domésticas no son precisamente una fiesta. Planchar es tan divertido como dormir en una cama de clavos y, como ya dije, es lo que más me molesta, pero hay que añadir otra serie de actividades. Fregar los platos, por poner un ejemplo, no tiene mucho problema (más que nada, porque lo hace el lavaplatos). Fregar las sartenes, en cambio, ya empieza a ser más chungo, pero se aguanta. Pero si alguien me explica cómo se hace para dejar un tupper 100% libre de cualquier ápice de grasa, por favor que venga aquí y me ilumine. Porque ahora todos estáis sonriendo y pensando que soy un gañán, y que a vosotros nunca os pasa. Pero nooooo, pequeños farsantes. Todos sabemos que, aunque friegues el tupper con estropajo de adamantium y Fairy Ultra-Mega-Master-de-la-muerte, cuando lo enjuagas y pasas el dedo eso está CASI limpio, pero no limpio del todo. De hecho, si de tanto frotar eliminas una capa de plástico, dará igual. Hay manchas que perduran en los tuppers hasta el final de los tiempos, abriéndose paso hacia el fondo a través del plástico, como el ente vivo y fantasma más tonto del mundo. Nunca alcanzaré a comprender este extraño fenómeno, pero bueno, para hablar de pelis de miedo ya tuvimos la semana pasada.
Otra cosa que me quema es cocinar, lo reconozco. Y no os confundáis, ya sabéis que me a mi encanta. Pero cocinar a las once de la noche después de nueve horas de curro, una de gimnasio y dos de entrenamiento, por ejemplo, no mola tanto. En general, diré que cocinar para uno es un asco, y que estoy por irme a Cuba y volver casado, a la más pura costumbre bilbaína. Eso sí, cuando la cubana en cuestión se entere de que no la he traído para matarla a polvos sino para que se coma mis potajes, no sé cómo se lo va a tomar. Pero bueno, ¿qué es un matrimonio sin desavenencias?
Siguiendo con las tareas caseras, limpiar la casa también es algo que reconozco me supera. No porque me disguste (onemoretime, siempre será mejor que planchar), sino porque se me olvidan partes. Como algunos ya sabéis, estoy genéticamente imposibilitado para recordar cosas que:
a) Mi vida no dependa de ellas.
b) No estén relacionadas con una estupenda.
c) No estén relacionadas con un tema extremadamente inútil o poco comprensible.
Total, que no sé cómo lo hará el resto de la gente, pero empieza a ser turbadoramente frecuente que después de pasar el suelo tenga que recuperar fregona y cubo porque me he dejado exactamente una baldosa sucia en mitad del salón. No, no sé cómo lo hago. Sí, soy un poco idiota. Pero, si lo piensas… joder, son treinta baldosas y siempre empiezo por las esquinas. ¡Veintinueve de treinta no está nada mal!
Por cierto, con esta frase acabo de destruir uno de los mitos sobre mi persona que intrigan a mis compis de piso: por qué dejo un día entero la fregona a la entrada del salón después de hacer limpieza. ¡Sorpresa!
Pero todo esto son pequeños inconvenientes, que total, me pasarían en cualquier parte siempre que viviese solo. Realmente, además de a cierta gente, hay una cosa que echo de menos horriblemente en Madrid, que se va acentuando con cada día que pasa. Y no, no es el sirimiri. Y es que la vida es muy chunga sin vehículo propio, y una vez que te has acostumbrado a él, se le echa mucho de menos.
Parece mentira, yo que soy el adalid del transporte público y la bicicleta, pero la gran capital es un poco puñetera para estas cosas. No por el primero, que a pesar de las protestas me parece bastante acertado (una vez que aprendes a convivir con el cercanías). Pero hay que reconocer que cubrir seiscientos mil kilómetros cuadrados a base de metros, trenes y autobuses es bastante complicado. Y oye, a pesar de que por las obras que se ven, Gallardón tenga pensado poner una parada de metro en cada esquina de Madrid, por ahora es sólo un proyecto.
Total, que unido al hecho de que andar en bici por aquí es igual de seguro que la caza de leones con chancleta, el transporte por la capi está chungo.: o tienes suerte y hay una línea de metro en tu destino (y no muchos transbordos de por medio) o la has jodido pero bien. Y tengo la desventaja de que la montaña no está muy bien conectada, así que me encuentro con un grave déficit de paisajes naturales que no sé cómo solucionar. Podría comprar un coche, pero para cuatro viajes que haría al mes sería absurdo, porque entre la pasta del carro en si, la gasolina, el seguro y la plaza de garaje, sospecho que me saldría mejor un taxi. Una moto me disminuiría el descalabro económico y de espacio (además de hacerme un tío molón), pero el peligro de andar en bici es extrapolable a la moto, con el handicap añadido de que, siendo de Bilbao, si me doy una leche con un coche a cierta velocidad iba a quedar hecho un asco. El coche, se entiende.
Además, el que conozca mi pelo entenderá que sea reacio a ir por ahí poniéndome y quitándome un casco.
Y hasta aquí las cosas malas, pequeñuelos. Iba a poner las buenas, pero dado que ocupan el doble y que dos post kilométricos seguidos sería abusar (sobre todo con mis recientes sequías actualizadoras) habrá que dejarlo para la siguiente semana.
¡Si es que no se me olvida, claro!
PD: puede que notéis que en este post hay muchos enlaces a posts anteriores. Yo también lo he notado. Supongo que llevo mucho tiempo hablando de muchas cosas, así que tarde o temprano me cansaré de ponerlos. Pero por ahora me hace ilusión ^^
miércoles 11 de noviembre de 2009
Compendio de mi vida madrileña (I)
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Asbeel
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miércoles, noviembre 11, 2009
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Etiquetas: madrid
martes 3 de noviembre de 2009
Sábados de cine
Mucha, muchísima gente (más de la que creeríais) acaba en este blog con búsquedas que giran en torno a “cómo ligar”. De hecho, un amplio porcentaje especifican “cómo ligar en Bilbao”, pero para blogs paranormales ya está el de Iker Jimenez. La verdad es que me parece lógico que la gente busque información sobre un tema tan trascendental y a la vez tan complicado como ese, y reconozco que si la solución existe y está documentada en alguna parte, me gustaría conocerla lo antes posible. Lo que no se me ocurre es cómo es posible que acaben aquí.
Y es que, dejando aparte extremos que no trataremos (a Iker me remito, otra vez), mis últimos informes ahora indican que la clave está en la actitud. Es decir, que si tú entras en una discoteca como John Travolta en Grease, las chicas tienen una especie de cortocircuito mental y hormonal. Algo parecido a… “por dios, vaya orco de Mor… bzzzccchhhhsssttt… espera, ¿cómo es que tiene tanta confianza en sí mismo? ¿Será que me he puesto las lentillas al revés? Mejor me lo tiro, por si acaso…”
Aproximadamente.
Esto está bien, porque la mayoría de los tíos creen que viven perpetuamente en el principio de una peli porno, y la raza humana ha ido tirando más o menos con esa combinación de factores hasta ahora. Lo malo es que, a diferencia de la media, mi imaginación suele irse a géneros mucho más pintorescos. Así que, para todos aquellos que no tienen inventiva suficiente que les cohíba a la hora de ligar, y tras un arduo esfuerzo de periodismo de imaginación (quiero decir, de investigación) la recopilación de las diez pelis que te puedes encontrar un sábado noche.
Para que nunca, nunca, se os ocurra volver a intentarlo.
10-
Empezamos por un clásico en todos los sentidos, más común de lo que se quiere llegar a admitir. Al contrario que los siguientes casos, donde lo que prima es el ataque encarnizado y sin cuartel, las chicas del décimo puesto dejarán que te confíes antes de darte el toque de gracia. Y es que pensarás que lo más difícil está hecho y que ya no tiene escapatoria cuando hayas entablado conversación y parezca que hay química. Infeliz de ti, antes de que te des cuenta lo único que quedará será un agujero en el suelo. Y no te confíes, porque van a tardar algo así como diez segundos en cavarlo utilizando cualquier excusa que suene plausible, con lo que la capacidad de reacción es mínima. Cuando salga por la puerta del garito (ya sea para irse a casa o al bar más cercano) tan sólo te quedarán dos preguntas: si de verdad tenía que irse o ha sido una burda excusa y, en cualquier caso, cómo eres tan idiota de no haberle pedido el teléfono (from lost to the river).
Peli número uno de chicas no demasiado crueles que sólo quieren volver sanas y salvas a casa, acabas de ver… “La Gran Evasión”
Frase favorita:
- Es deber ineludible de todos los oficiales intentar la evasión. (Richard Attenborough , como el Gran X)
9-
Variante mucho más imaginativa de la anterior, en esta peli todo funciona igual salvo que la chica, siguiendo la parábola y llegado al momento crítico, cavará el túnel con una cucharilla de helado del Hagen-Dhaz. Es decir, que en este caso la excusa oscilará entre la mentira descarada y el absurdo más absoluto, dejándote con la sensación de que piensa que eres gilipollas. Sólo al alcance de féminas con mucho morro (la vas a ver en dos minutos por el bar), el escaso nivel de credibilidad de la excusa viene dado por dos factores: la tajada que arrastres y, a su vez, las copas que haya ingerido ella misma hasta el momento. Si se da el (improbable) caso de que tú vayas sereno y ella dando tumbos, la cosa puede hasta llegar a tener gracia. De todas formas, aquí sí que no hay confusión posible: ha sido una huida en toda regla que te dejará bajo mínimos la autoestima, en caso de que a esas alturas de la noche aun te preocupen nimiedades como esa. Mientras tanto, ella seguirá bailando a tres metros tuyo, como si no te conociera… “Con faldas y a lo loco”.
Frase favorita:
- No me comprendes, Osgood. ¡¡¡Soy un hombre!!! (Jerry Lewis, como Daphne):
8 -
Dentro de lo malo malo, al menos la octava peli no entraña un riesgo físico o psicológico evidente (que lo hay, como ya hemos visto). Te darás cuenta de que la estás protagonizando cuando lleves toda la noche hablando con la misma chica, os caigáis genial, sea simpatiquísima contigo, estés ya pensando que has encontrado a tu alma gemela y sin embargo ella no responda a ninguna de las sutiles indirectas que indican que te gustaría estrechar lazos más allá de esta noche. Al forzar la situación (si eres un tipo duro), la chica pondrá cara de sorpresa y se sentirá profundamente ofendida: los tíos siempre van a lo mismo, mi padre es abogado y te va a empapelar, mi padre Chuck Norris y vas a morir de diez maneras distintas… etc, etc. No está muy claro si es mala o sólo inocente, pero consultores externos femeninos interrogados al respecto indican que seguramente se aburría o le hacía gracia ver cómo intentas mantener la vertical a la vez que hilvanas palabra tras palabra con evidente esfuerzo. Incluso hay una extraña variante cuyo oscuro propósito es hacer amigos (hay mucha depravada por ahí suelta, sí).
En cualquier caso, llevas cuatro horas dando… “Un paseo por las nubes”. ¡Felicidades!
Frase favorita:
- Bienvenido a la tierra. (Aitana Sánchez-Gijón, como Victoria)
7-
Algunas chicas, no contentas con quitarse al atacante de encima, tratan además de sacarle un cubata en el proceso (o incluso un cubata para las amigas, dependiendo de la maestría para el timo de la presunta cervatilla inocente). Las usuarias de esta malvada táctica suelen defenderse argumentando que, ya que el sujeto pensaba aprovecharse vilmente de ellas, simplemente le pagan con la misma moneda.
En cualquier caso y para los que lleguen tarde, si ya personalmente me parece suicida intentar ligar de fiesta, gastar dinero en el proceso es no sólo enormemente desaconsejable, sino rastrero y falto de personalidad. ¿O tú te liarías con alguien sólo porque te pague una copa?
Vale, pero tú eres un sucio borracho y no eres buen ejemplo. Eso sí, acabas de ser víctima de…“El Golpe”
Frase favorita (para el chico, esta vez):
- ¿Y qué podía hacer? ¿Acusarla de hacer trampas mejor que yo? (Robert Shaw, como Doyle)
6-
A veces un solo hombre (o en este caso, una sola mujer) no es suficiente. A veces, el trabajo en equipo lo es todo, y otra vez ellas están un paso por delante.
Situación: has conseguido llamar la atención de esa chica, la has apartado del grueso del pelotón, y se encuentra abandonada en campo enemigo sin posibilidad de escape. La artillería está preparada, el objetivo rodeado, las líneas de comunicación rotas… pero de repente, un comando especial aparece y, contra toda lógica, rescata al soldado ante tus propias narices (y aniquilándote en el proceso con un par de frases bien lanzadas por la comandante del grupo). ¿Te suena? Seguro que sí, porque esas chicas han venido a…“Salvar al Soldado Ryan”.
Frase favorita:
– ¡No estamos aquí para hacer lo decente! (Tom Hanks, como John H. Miller)
5-
Llegamos al ecuador del ranking, donde las cosas se ponen realmente feas. Encontrarte protagonizando este punto es jodido, ya que no te darás cuenta hasta que estés agonizando en el suelo con un tiro de calibre 45 en el pecho. Y es que hay chicas que disparan primero y preguntan después, con lo que el margen de maniobra para la autoestima es mínimo. Muy difíciles de identificar a simple vista, su ataque preventivo aprovecha esta circunstancia para ser incluso más mortal si cabe, fulminando a sus víctimas cuando intentan entablar conversación con un saludo inocente.
Maestras del camuflaje y la sorpresa, son, gracias a dios, escasas fuera del país vasco, aunque no conviene confiarse. En cualquier parte podrías encontrarte con una chica… “Harry el Sucio”
Frase favorita:
- Vamos, hazlo. Alégrame el día. (Clint Eastwood, como Harry Callahan)
4-
Versión hardcore de la anterior, consiste lisa y llanamente en sustituir el ataque verbal rápido y borde por un “¿Quieres que te tire el cubata por encima?” inapelable. Si el “tengo novio” como contestación a un simple “hola” del punto 5 te parece duro, pregunta a los pobres incautos que intentan ganarse a estas chicas. Aún más escasa que el querido Harry Callahan, tenía que incluirla en homenaje a mi hermana, auténtica amazona de los parajes bilbainos, que por suerte se ha ido suavizándose con la edad. Pero, para mí, ella sigue siendo… “El último Boy Scout”.
Frase favorita:
- ¿Me das fuego?.....y si me tocas te mato. (Bruce Willis, como Joe Hallenback)
Llegamos a los tres primeros puestos, y si pensabas que nada podía ir peor, ya puedes agarrarte fuerte. Abandonamos la comedia, la aventura, el drama y la acción pura y dura para entrar en el terreno de la fantasía.
Pero no os engañéis, la vida real siempre supera la ficción…
3-
Has salido de fiesta, y lo estás pasando de cine. De repente, ves una chica tan perfecta que parece creada mediante ingeniería genética. Nunca pensaste que alguien así existiera, pero es tal y como habías imaginado. Incluso parece simpática, en contra de las teorías que decían que esos seres, en caso de haber existido alguna vez, debían ser terribles y mortíferos depredadores. Te acercas. Las medidas de seguridad son infalibles, hay apoyo logístico desde la base, potentes narcóticos en la barra en caso de emergencia… y saludas.
Ella te mira. Tú la miras. Las hojas de los árboles susurran. Sientes que has retrocedido miles de años, a una época salvaje en la que el instinto era el único arma a la que se podía apelar. En ese momento, dilata las pupilas. Ahora ya no te mira a ti, sino a un punto justo detrás tuyo. A lo lejos. MUY lejos. Da un paso atrás, despacio. Y en un segundo, sin volverse, encuentra la seguridad de la manada, y en cinco segundos incluso olvida que alguna vez estuviste ahí.
Tú pensando que ibas de Ian Malcolm, y resulta que eras el tiranosaurio de… “Jurassic Park”.
Frase favorita:
- Su visión se basa en el movimiento… (Sam Neill, como Alan Grant)
2-
Contra toda lógica, has traspasado todas las barreras. Has hablado (y no la has cagado), has bailado (y no la has pisado), y has despistado a las amigas, que se han ido a casa pensando que la dejan en buenas manos. Eres el soldado definitivo, y ya nada puede apartarte de tu objetivo. Disparas (sonríes). Recorres los últimos centímetros…
Pero, contra todo pronóstico, estás ante un agente encubierto. En una fracción de segundo, apenas perceptible para el ojo humano, flexiona espalda y cuello en un mismo movimiento fluido sólo posible con años y años de entrenamiento. De repente, recuerdas a tus instructores, avisándote de que este momento podía llegar, y que nunca bajases la guardia. Pero tu orgullo te hizo olvidarlo, y ahora estás en una situación desesperada. Todos los supersoldados tienen su némesis… y tu te acabas de topar con… Cobra.
Bienvenido a “G.I. Joe”*
Frase favorita:
- No habrá negociación, insolente microbio… (Serpentor)
1-
El número uno y mi favorita indiscutible, por supuesto. Aunque nunca he oído nada remotamente parecido, confieso que es la primera posibilidad que me viene a la cabeza en esas situaciones. Pongámonos en ambiente…
Hace un calor sofocante en la sala. Estás desorientado, deshidratado, y sin embargo extrañamente eufórico. Una fuerza sobrenatural te acerca al centro de la pista, donde un ser con ojos negros, sin fondo, te mira. Intentas un cumplido con tal de ganarte su benevolencia, pero suelta una carcajada satánica que hace que se te hiele la sangre. Súbitamente, la música para, y notas que todo el mundo ríe con él. A continuación entona una salmodia y mueve las caderas en un extraño ritual. Por un momento recuperas la confianza, pero es todo un espejismo: introduce Su mano en tu pecho, y extrae tu corazón palpitante. Y se nota que disfruta, hay que joderse. Mientras tanto, la concurrencia ni respira, atenta a sus movimientos.
Levanta el corazón, te mira, sonríe una última vez… y lo arroja al fuego.**
¡Minipunto para el que adivine la peli!
Frase favorita: ¡¡¡¡umah hala, uumaha hala, uhhhmmmmmmmmm!!!! (Sacerdote satánico indeterminado)
* G. I. Joe aanime de 1985, por supuesto. No conozco otra peli de G. I. Joe
** Iba a dividir el post en dos partes, pero soy así de impaciente y lamentable. Luego no vale quejarse de que no actualizo...
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Asbeel
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martes 27 de octubre de 2009
Artefactos del Averno
Aunque siempre canto alabanzas a la vida de soltero, he de reconocer que hay pequeñas cosas que se me resisten. Como bien saben los que me conocen, soy, si no excelente, al menos un cocinero más que pasable. Tampoco se me caen los anillos por fregar (a pesar de que opine que si el MEV inventó los fregaplatos fue por algo), limpiar en general, y mantengo mi habitación en un estado bastante aceptable, que podría catalogarse como “caos sostenido en fa menor”: suficiente para no encontrar nada cada mañana, pero tampoco como para que me devoren las pelusas. Soy, lo que se suele decir, un chico apañao. Pero, como decía, hay algo con lo que no puedo, lo admito: la plancha.
O, como la llamo en esos cálidos momentos que pasamos juntos, el Jodido Artefacto del Averno.
Os podéis quedar con el que más os guste.
Y mira que no lo entiendo, porque en principio la plancha es un cachivache sencillo: una base de un material metálico se combina con un armazón plástico lleno de botoncitos, que se supone que sirven para algo. La idea es que dicha base, a una temperatura de aproximádamente 200 millones de grados (o a un CdM -Café de Máquina), al ser deslizada por una superficie de tela alise la prenda hasta que parezca que no has dormido usándola de almohada. La prenda, no la plancha. Si alguien usa la plancha de almohada estando encendida, que por favor me avise, que eso quiero verlo.
Ahora bien, ¿qué es de verdad una plancha?.
Para empezar, es el único artefacto del mundo que si lo enchufas se enciende por defecto. Lámparas, ordenadores, lavaplatos, maquinillas de afeitar… todos han evolucionado a un estado en el que pueden estar enchufados y sin funcionar. Las planchas, no.¿Por qué? Si yo pienso que una maquinilla está apagada y la agarro, el mayor peligro que corro es afeitarme la palma de la mano, cosa que no parece muy peligrosa. En cambio, la plancha es capaz de mandarte a un hospital con quemaduras de segundo grado (tercero, si la confundes con un teléfono) a nada que te descuides. Supongo que el que la inventó, además de jodernos la vida, quería darle un poco de emoción.
Ya se sabe, las labores de la casa, sin peligro de muerte, no son lo mismo.
Además de este divertido defecto de base, que se descubre la primera vez que la enchufas y buscas el botón de ON mientras la sostienes por la base, las virtudes de la plancha no se quedan aquí. La mía parece Darth Vader: tiene botones absurdos que no sirven para nada, es capaz de derretir cualquier material conocido por el hombre, mata gente, y de vez en cuando hace un sonido como si se estuviera ahogando. Entre eso, y que se me suele ir la cabeza con el vapor, cada vez que suena ese “GGGggggghhhhhsssssshhhhhhh” de ultratumba me dan ganas de decir: examina tus sentimientos, Armani. YO soy tu padre.
El día que mis compis de piso me vean planchar será el día que se empiece a poner pestillos en las puertas de casa.
Pero bueno, dejando de lado la herramienta, planchar en sí no es menos absurdo. Para empezar, no se quién diseña la ropa hoy en día, pero sospecho que es el mismo que inventó el cacharo, porque está claro que lo hace a mala leche. Mis camisas y pantalones, ropa que uso para trabajar, tienen algo así como 25 dobleces por prenda. Juro que en una de mis camisas, sólo en la manga, hay cuatro
que imposibilitan colocarla de cualquier manera que facilite el proceso de alisado en cuestión. Del cuello ni hablamos, cada vez que me pongo con él necesitaría una tabla combada. Y la parte de los botones ya es de risa. ¿Nadie más que yo se ha dado cuenta de que planchar algo con botones es súmamente complicado? ¿Que esas cositas pueden incluso llegar a derretirse, y que el trozo de tela sobre el que se asientan es lo que más se arriga de este mundo? ¿A qué esperamos para hacer camisas con velcro?
Por eso, hace poco me planteé muy seriamente optimizar el proceso. Lo primero que se me ocurrió es que si ya minimizo las arrugas colgando las camisas de una percha, si pudiese hacerlo de un maniquí la cosa sería casí perfecta. Y digo casi, porque para ser perfecta el maniquí debería llenar la camisa casi a presión.
Aquí es donde pensé en una muñeca hinchable.
Y es que, si lo meditáis, es perfecto. Tiene el volumen justo para que mis camisas “slim fit” queden sin una sola arruga, y además pueden guardarse sin ocupar mucho espacio. Además, necesitaría varias, y aunque la casa iba a parecer la versión porno de “El ataque de los clones”, están bien para auyentar ladrones, de almohada para invitados, e incluso como paragüeros (un paragüas en cada brazo, y otro a la… em... da igual)
No me negaréis que son todo ventajas.
¿Por qué mi miráis así? Es un muñeco, y la voy a usar como percha. Sólo eso.
Y que coño ¡la percha es mía y me la follo cuando quiero!*
*Si leo algún comentario de alguien que de verdad haya deducido que me tiraría a una muñeca hinchable, cierro el blog.
O mato al susodicho.
¿Te sientes afortunado?
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Asbeel
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martes, octubre 27, 2009
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martes 29 de septiembre de 2009
De bolsas de pipas y otras cuestiones
Tres semanas intentando escribir un post sobre por qué la gente no sabe llamar al ascensor, y nada, que no hay manera; pues ahí se queda, en el limbo de los posts. Para compensar mi infructuoso sobreesfuerzo y recompensar a mi agotado cerebro, vuelvo a comentar sobre noticias absurdas que me llaman la atención. Lo sé, lo sé, abuso de ellas, y a este paso acabarán siendo el tema principal del blog, pero que queréis, son fáciles y dan mucho juego. Perdónenme mis lectores por la triste frecuencia de actualización en la que me estoy instalando, por la facilidad del tema de hoy, y por la poca actualidad de las noticias. Pero oye, peor es nada.
Empezamos…
La primera, por derecho propio sin duda alguna, es la de la campeona que ha llegado a urgencias con una bolsa de pipas alojada en sus partes íntimas. Y es que lo de la gente que se mete objetos diversos por orificios diversos -aún circula por ahí la historia del hámster- es ya un tema tratado con pelos y señales que ha dejado de ser noticia. Pero la de hoy me fascina, porque estas cosas suelen depender más del presunto placer físico que se obtiene introduciéndose, pongamos, un roedor por el recto, que de la funcionalidad del objeto en sí. Quiero decir, si por ejemplo una chica se mete el móvil por sus partes, la finalidad suele ser recibir un estímulo agradable, no mejorar la coberturadel aparato. Y ahí está la gracia de la noticia.
Porque, como los más avispados habréis deducido ya, al bolsa de pipas no fue usada como artefacto masturbatorio, entre otras cosas porque iba vacía. Era el improvisado sustituto de, como no diría mi madre, un condón.
Inciso: en mi casa los condones son y serán siempre preservativos, supongo que porque en Bilbao se usan más para envasarla al vacío y preservarla en buen estado que para otras cosas. De ahí que el sujeto de la noticia no llevase ninguno encima, imagino.
Fin del inciso
Total, que la escena es más o menos esta: dos chavales con un calentón del quince se encuentran con que llueve y no tienen chubasquero. Las campañas de concienciación y de sexo seguro han dado sus frutos, y se ven moralmente incapaces de consumar sin la debida protección. “Oh dios”, piensan. “Aun con las horribles ganas que tenemos, sin preservativo no hay nada que hacer”. Los jóvenes, contradiciendo el sentir general sobre la juventud, son dos personas cabales que saben disfrutar de su sexualidad de forma responsable.
Aquí acaba la loa a la inteligencia y las nuevas generaciones.
El tío, supongo, (llamadme feminista, pero para mi vergüenza estas genialidades suelen ser idea de mi género) rebusca en los bolsillos y encuentra una bolsa de pipas. Digo rebusca en sus bolsillos como licencia poética, porque el resto de posibilidades son aun si cabe más aterradoras. Total que, orgulloso de sí mismo, se la enseña a su ligue/novia/amantísima esposa. Y claro, llegan a la conclusión obvia: hacerlo sin condón es peligroso, pero una bolsa de pipas… coño, eso es una garantía indiscutible de sensaciones únicas, a la par que protección mejorada (a ver quien es el guapo que la rompe).
Así que Einstein se calza la bolsa en el miembro, dispuesto a culminar la hazaña de la noche. Mis felicitaciones por su absoluto control mental de la situación, porque si ya de por sí es desagradable enfundarse una goma fría y viscosa en pleno momento álgido sin perder la concentración, enfundarse una bolsa de pipas tiene que ser el triple salto mortal de los cortarrollos. Por supuesto, no quiero dejar fuera a la chica, porque sabiendo que un tío vestido únicamente con un condón y con el mástil en alto es lo siguiente más ridículo a Naranjito, no me quiero imaginar el panorama si el que te la va a meter es la mascota de Pipas Facundo encarnada. Aterradora imagen, digna de la peli “El laberinto del Fauno” que ambos superaron con nota. ¡Bravo!
Y que luego digan que nos lo dan todo hecho y que los jóvenes no sabemos superar los problemas…
A partir de aquí, el resto del cuadro es tan antiguo como la humanidad. No considero necesario ensañarme en la lubricación del invento, en el hecho de que la sal no puede ser especialmente agradable en determinadas zonas y momentos, o en la contraproducente ergonomía de las bolsas de pipas. Demasiado evidente, al fin y al cabo, y hoy ya tiro de tema facilito.
La segunda y última noticia que no se aparta de mi cabeza es la de los disturbios en Pozuelo.
Para los que no estén al tanto de las noticias por Madrí, o simplemente tengan mala memoria, la cosa es que unos chavales, ante una injustísima y desproporcionada carga policial (que lo sería o no, yo no estaba allí), decidieron tomarse la justicia por su mano. No sé qué concepto tendrán de justicia por Pozuelo, pero el caso es que se dedicaron a lo que en Euskadi se denomina terrorismo callejero y en la capital del reino son disturbios y vandalismo variado. Es decir, romper cosas. Hasta aquí, todo normal.
Luego, para redondear la noche, atacaron una comisaría. Con dos cojones. Ni la kale borroka se atreve, pero los pijos de Pozuelo son de otra pasta, señora.
Por supuesto, fue un ataque frustrado rápidamente (otra cosa habría hecho bajar bastante mi ya de por sí devaluada confianza en las fuerzas de seguridá del Estado). Pero lo que me maravilla es que lo intentaran, dejando a los genios del Condones Facundo en un vergonzoso segundo puesto en la escalada a la estupidez del mes. Porque sinceramente, si ya me resulta difícil imaginarme una conversación con los pros y los contras de trincar con una bolsa de pipas, una conversación debatiendo los pros y contras de atacar una comisaría con palos y piedras diría que raya el más absoluto absurdo, si no lo hubiéramos alcanzado ya.
Imagino que la cosa fue más o menos así:
- Uf, pues lo de reventar el contenedor a patadas cansa eh?
- Ya te digo, y como que sabe a poco. Como adalides contra el sistema que somos, deberíamos dedicarnos a gestas más altas y gloriosas.
- Coincido contigo, querido colega. Unos finos estrategas como nosotros no deberíamos desperdiciarnos en tareas que puede perfectamente llevar a cabo cualquier chusma. ¿Qué me sugieres?
- Pues no sé… ¿ataque frontal contra la comisaría de Pozuelo?
- … me vale.
Y que España fuera una potencia militar en su época…
¡Hasta la siguiente semana, mes, trimestre o lustro!
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Asbeel
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martes, septiembre 29, 2009
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Etiquetas: disturbios, pipas, Pozuelo, preservativo
viernes 4 de septiembre de 2009
Las señales
Situación: estoy el sábado en una discoteca cuando se me acerca un tío con un tupé a lo John Travolta en Grease. El elemento, sin cortarse un pelo, va y me suelta un “hola ¿eres homo o hetero?” con tan total y absoluto desparpajo que me deja a cuadros, y tengo que pararme a pensar la respuesta. Mientras buceo en mi cerebro tratando de recordar la última vez que alguien me entró tan directamente y, ya de paso, mi orientación sexual, el tío sigue con su rollo. Algo de las bondades de pasarme a la acera de enfrente y del éxito arrollador que tendría, todo esto supongo que espoleado por mi aparente momento de duda. Entre que empezó a hablarme y se fue, calculo que el proceso entero duró aproximadamente treinta segundos. Impresionante eficiencia (que no eficacia).
Puede que penséis que lo cuento para fardar, pero el caso es que la anécdota me dejó pensativo. Y es que no sé si os habéis fijado, pero en general los hombres tienden a ser ligeramente más evidentes que las mujeres a la hora del cortejo. Algo casi inapreciable, lo sé, pero como soy un tío observador y sensible me he dado cuenta. Y no tengo más remedio que confesarlo: como hombre, me pierdo en esa delgada línea roja. Se me escapa la sutil diferencia que separa el piropo descarado de la mirada fugaz entre miles de personas y flashazos discotequeros.
Hola, soy Asbeel y no capto las señales.
(Decid: hola, Asbeel…)
Y es que el arcano lenguaje de las señales femeninas es un arte, e interpretándolo soy más inútil que un condón de ganchillo. Porque seamos serios, ¿qué tipo de mensaje es que una chica juegue con su pelo mientras te habla? ¿Qué se supone que intenta decirme con eso? También dicen que es buena señal que sonría, que mire directamente a los ojos, un esporádico contacto físico… chicas, poneos de acuerdo: si somos seres incapaces de hacer más de una cosa a la vez… ¿cómo pretendéis que mientras intentamos mantener una conversación entretenida e inteligente, a la vez estemos atentos a si jugáis con el pelo, tocáis nuestro hombro mientras reís y nos miráis un microsegundo más de lo estrictamente estipulado en vuestros manuales imaginarios? ¡Si para la mitad ya es difícil hablar y mantener la mirada por encima del cuello! De donde no hay no se puede sacar, vais a tener que contemplar soluciones alternativas.
Por suerte para vosotras, soy un pozo de sabiduría y lo tengo todo pensado. Atentas.
Lo primero, propongo sustituir las miraditas por señales luminosas, un valor seguro con nosotros. Si en El Señor de los Anillos se pasaban casi dos libros sin ponerse de acuerdo en si había que zurrarse con Saruman, y luego va un hobbit, enciende una hoguera en una torre, y salen dos mil jinetes de La Marca a repartir estopa, imaginaos lo que podríais conseguir vosotras con un poco de esfuerzo. Si cambiamos hoguera por móviles, mecheros y bengalas luminosas (que llevamos prácticamente todo el mundo encima, así que no hay excusa), la cosa está tirada. Pasando a la parte de las risas y coqueteo inapreciable, una bocina de camión haría un papel mucho más digno. En serio. He tenido situaciones en las que hasta que la chica no me ha preguntado si tenía preservativos no me he enterado de que había ligado, pero una onda sonora capaz de despeinarme… eso sería una pista importante. Y ya por fin, lo del pelo tiene una solución evidente y efectiva. No os toquéis vuestro pelo… ¡tocad el nuestro! A ser posible, con un tirón orientado hacia la zona en la que pretendáis acabar el cortejo, sea vuestro cuarto o los baños de la discoteca, por citar dos ejemplos clásicos. Nosotros lo hacíamos en la época de las cavernas y nos funcionaba. ¿Dónde ha quedado ese afán de lucha por la igualdad de sexos?
En resumen, queridas lectoras, por vuestro bien y por el nuestro. Si os gusta un chico, no esperéis a que se acerque él, haciendo gala de una mentalidad machista del pasado. Sacad una bengala y deslumbradle, pegadle un buen berrido para dejarlo completamente desorientado, y lleváoslo a rastras a la esquina más oscura que encontréis. Como hombre, estoy seguro de que hay métodos mejores, pero… nosotros al menos no los hemos encontrado todavía. Y oye, siempre será mejor que el sistema actual...
¡Feliz depresión post-vacacional, y hasta la próxima semana!
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viernes, septiembre 04, 2009
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Etiquetas: señales
lunes 3 de agosto de 2009
¡¡Vacaciones!!
Parece mentira lo poco que se aprecian esos 3 meses de vacaciones de verano (y mira que yo los apreciaba mucho) cuando se es estudiante. Tras finiquitar Julio, currando en Madrid con temperaturas de 500º C (grado arriba grado abajo), ha llegado por fin el lunes en el que no tengo que madrugar. ¡Que gustazo! El caso es que, aunque a ninguno le extrañe dado mi errático ritmo de actualización, es más que probable que este mes haya un parón significativo en los posts. No por nada, es que se hace difícil escribir desde Malta o fiestas de Bilbao. En cualquier caso, este año (contando desde el pasado agosto hasta hoy) ha sido un mal año para el blog. Demasiadas cosas serias en las que pensar, que siempre acaban distrayéndome de lo importante (las tonterias). Trataré de estabilizar mi vida a partir de este septiembre, y volver a ritmos de actualización pasados.
Y ahora, un poco de geografía y cultura.
Malta, mi próximo destino, es una isla en mitad del Mediterráneo, república independiente (de su casa) donde hay mucha playa, mucha fiesta y mucho monumento. Y también mucho edificio antiguo y con historia. Dado que voy con un número indeterminado de amigos que aun hoy para mi es un misterio (creo que rondamos las nueve personas, pero podríamos ser más), sospecho que de cultura voy a ver poco. Intentaré escaparme a alguna catedral que debe haber por allí, pero no os prometo nada. Respecto a la famosa fiesta maltesa, ya os contaré, pero voy con escepticismo. Siempre que me han prometido fiesta increíble y todas esas cosas, al final lo que suele ser increíble son los precios de los cubatas. Eso sí, me sigue pareciendo gracioso lo de que allí van mucho estudiantes a aprender inglés. Me suena a erasmus veraniego pero con menos pretensiones si cabe. Veremos.
Después de esto, una semanita a Bilbao y me tendréis aquí de nuevo (los que queden). Yo, de momento, me voy a planchar camisetas, a hacer la maleta, y a comer en el parque.
¡Buen veranito!
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Asbeel
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lunes, agosto 03, 2009
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Etiquetas: fiesta, Malta, vacaciones
miércoles 22 de julio de 2009
Pon un friki en tu vida
El otro día, hablando con un amigo de la infancia, constatamos apenados como hemos dejado de lado algunas de nuestras actividades más frikis, que cultivamos durante los años mozos. Ya no prestamos apenas atención a los videojuegos, no jugamos a rol, los comics han pasado a mejor vida... y digo apenados porque, a diferencia de lo que piense la sociedad en general, ser friki mola, y mola mucho. Y me he dado cuenta de que de ahí vienen todos mis problemas, por ejemplo, con las mujeres.
Y es que el metrosexual está muerto, el ubersexual es lo de toda la vida pero vendiéndotelo con la cara de George Clooney, y el siguiente paso en la evolución es evidente. El friki es el hombre del futuro: chicas, atentas.
Para empezar, con un friki no os vais a aburrir nunca. Conoce multitud de actividades y lugares insospechados, y hace gala de una cantidad de habilidades apabullante. Fotografía, mercadillos, libros, magia... son sólo algunas de los nuevos mundos de los que un friki puede abrirte las puertas. Además, si le enseñas un hobby nuevo, por alejado que pueda parecerte de sus intereses, lo abrazará con tal entusiasmo que en pocos días será un experto en la materia. Tan sólo debes presentarlo de forma agradable a sus ojos. ¿Quieres ir de tiendas? Nada más fácil que organizar un Cosplay de Sexo en Nueva York. ¿Está echando barriguita? No le mandes al gimnasio, dile que debería aumentar un par de puntos su fuerza y alguno que otro la constitución, él se encargará del resto. ¿El perfecto cocinero y barman en casa? ¿Qué friki puede resistirse a la sugerencia de que domine los secretos de la alquimia? Como ves, el límite está en tu imaginación.
Otra de las ventajas de un friki es que no gasta. Puede que pienses que todas esas figuritas, ordenadores, consolas y demás zarandajas son caras, y no te equivocas. Pero ahora piensa en lo que te vas a ahorrar en otras: abonos de fútbol, televisión digital, un coche carísimo y sus accesorios... Comparado con lo que cuesta un ordenador cada 2/3 años, un par de figuritas de sus personajes favoritos y llevarle a comer sushi y ramen una vez a la semana, es una ganga. Y si necesitáis apretaros el cinturón, por 13€ al mes de suscripción al World of Warcraft puedes mantener un friki en estado letárgico indefinidamente. ¿Quién da más?
Para terminar con la parte práctica, tener un friki en casa es un chollo. Ya hemos hablado de la cocina, pero hay muchas más ventajas.
Obviamente, olvídate de los problemas con el ordenador. Y si los hay, no pasa nada, seguro que tiene otros tres por ahí que siguen funcionando perfectamente. ¿Te parece complicado tener wifi? Para un friki es como tener agua corriente. Despídete de la tele, puedes ver lo que quieras y cuando quieras gracias a su enorme colección de películas, música y series. Y, para las chapuzas de casa, su espíritu curioso combinado con la fuente inagotable de información que es Internet hará que lo mismo arregle una cañería que te monte un armario del Ikea.
Todo esto suena muy bien, pensarás. Pero la imagen del friki encerrado en casa sigue rondando tu mente, y hace que tus dudas se mantengan. Por suerte para ti, dicha imagen no puede ser menos exacta. Sólo recuerda: a un friki hay que estimularle adecuadamente, nada más. Decirle, por ejemplo, que necesitas descansar y quieres hacer una escapada a alguna playa paradisíaca no te va a servir de nada. Pero... ¿qué tal un viajecito a Nueva Zelanda, isla donde se rodaron las tres películas de El Señor de los Anillos, o al mismísimo caribe del pirata Jhonny Depp? A eso te garantizo que no podrá resistirse. Puede que lo tuyo sea lo exótico, como Egipto, la Ciudad Perdida de Petra, o los impresionantes templos camboyanos. No pasa nada, visitar los escenarios de La Momia, Indiana Jones y la Ultima Cruzada, o Tomb Raider también tiene su encanto. Y si, en cambio, te estás desesperando porque eres una chica cosmopolita y quieres ver Nueva York, París o Roma, no sólo no tienes que preocuparte, sino que estás de suerte. Ningún friki puede resistirse a ver la ciudad de Spiderman y los Cuatro Fantásticos (entre otros) o el París de Lestat el Vampiro. Para Roma puede que esté un poco más difícil, pero aquí es donde debes jugar un poco con su imaginación: con ponerle un par de noches Gladiator lo tendrás en el bote. Y si le esperas en el dormitorio vestida con toga, al día siguiente te estará esperando él en casa con los billetes en la mano.
Y la cama y la toga nos llevan a la última parte del post, pero la más interesante... ¿cómo funcionará mi friki en la cama?
Hay cierta tendencia a imaginar que un friki es inmune a los encantos del sexo. El poco esfuerzo que ponen en general en buscar chica, y esa tendencia a vivir en otro mundo pueden hacer que pienses que en este tema le vas a pillar un poco "virgen" (nunca mejor dicho).
Lo primero que debes saber es que, en cuestión de sexo, tiene unos mitos eróticos un poco distintos de lo que estás acostumbrada, y debes actuar en consecuencia. Para empezar, olvídate de las típicas pelis porno. Si bien un friki sabe apreciarlas, lleva toda la vida soñando con otras cosas y ya no vas a hacerle cambiar. Dirige tu mirada a los comics, y no te asustes por las mujeres deslumbrantes que aparecen ahí. Por mucho que tu figura se aleje de las de, por ejemplo, Jean Grey o Emma Frost, si recibes a tu chico vestida de Chica Maravillosa (antifaz incluido) lo tendrás a tus pies. Si te sientes más salvaje, el look Trinity también triunfa, mientras que si lo tuyo es la picardía e ir de inocente, cualquier cosa que recuerde a un uniforme de colegiala va a hacer que durante unos momentos se le olvide hasta hablar.
Ahora que ya tienes su atención, sólo debes tener un poco de paciencia y dejar que se sienta cómodo. Recuerda que no estás tratando con un chico normal, que se sentirá más que satisfecho si lo ha pasado bien y encima parece que tú también has disfrutado. Estás tratando con el tipo de persona capaz de jugar al mismo videojuego veinte veces sólo para conseguir ese último secreto que se le resiste o esa máxima puntuación que intuye es posible alcanzar. Que tenga un nuevo hardware en sus manos sólo va a detenerle lo justo para acostumbrarse a él.
¿Juegos preliminares? Ningún friki llega al jefe final si no siente que ha estado antes en cada zona que pueda proporcionarle una ligera ventaja en la batalla. ¿Orgasmo? Acabarse el juego es sólo el principio. Fantasías nunca confesadas, posturas salvajes, zonas erógenas que ni tú misma sabías que existían, orgasmos múltiples... entérate bien: para un friki, esto no son quimeras. Son niveles secretos, y va a querer jugarlos todos. Hasta el final.
Así que... ¿a qué estás esperando?
¡Pon un friki en tu vida!
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Asbeel
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miércoles, julio 22, 2009
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