viernes, 24 de agosto de 2007

Maldito insomnio




Defínese insomnio como la imposibilidad de conciliar el sueño. Supongo que los de la RAE no llevan una vida muy ajetreada, porque a menos de 24 horas de un examen, y sabiendo que a las 8 tengo que madrugar para meterme por vena las chorradas que el psicópata de turno considera imprescindibles en mi futuro (o no) laboral, a mi me parece algo así como una tortura china por capítulos (el plato fuerte viene por la mañana, por supuesto).
Hasta ahora (dado que dispongo de tiempo libre) he diferenciado diferentes fases.

El sujeto de estudio, usease, yo, se va a la cama feliz como una lombriz sin sospechar la que se le viene encima. Para conciliar el sueño, uno hace un breve repaso de su existencia reciente. Grave error, porque mi existencia reciente se limita a estudiar y pencar (me) un examen. Esto de pensar en la cama es el equivalente gastronómico a cuando de pequeño me metía algo en la boca y se hacia bola. No se por que lo hago, es un asco y en 20 segundos el asunto escapa a mi control.
La una, y aquí ya empieza a cundir el pánico. Paso a eliminar el (supuesto) motivo de mis desdichas: fuera cualquier fuente de luz. Ya esta, esto no puede fallar. Por supuesto, la bola mental sigue ahí, pero el ser humano en general (y yo en particular) es gilipollas por naturaleza, así que sigo otra horita ahí... runrún... runrún...
Las 2! Mi estudio mañanero tiene ya menos futuro que un gato en un barrio chino, pero es una cuestión personal (a los que se pregunten por que no me puse a estudiar, les remito a 3 líneas mas arriba). Cambio el pijama de invierno (si chicas, nunca seré un chico Cosmopolitan de los que duerme desnudo o en gayumbos en pleno invierno) por una camiseta y un pantalón corto en contra de los consejos de mi madre, que junto con la de la línea erótica es la única que sabe de verdad lo que me conviene. Soy optimista, en 5 minutos caigo frito.
Por supuesto, en 5 minutos la luz de la verdad vuelve a iluminarme: soy gilipollas, y reincidente. Empiezo a tener pensamientos del tipo de si será muy malo asfixiarme con una almohada sólo hasta que me quede inconsciente. Lo malo de la operación es que en sí no es agradable y según la superpop necesita la supervisión de un adulto, que mala suerte. Pues nada, resignación, re-peloteo y hasta que salga el sol.

A las 8 de la mañana mandé el despertador a tomar por culo, espero que con el no fueran mis posibilidades de aprobar. :(

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