miércoles, 31 de octubre de 2007

Soy un arbol, soy un arbol...




Hace tiempo me di cuenta de que soy un ser despreciable y antisocial. No, no lo digo por fardar, de verdad, es el mundo que me ha hecho así, me temo. Pero como buen integrante del mundo en el que vivo, que es capaz de demandar al McDonalds porque su comida provoca adicción (eecs), yo tampoco pienso asumir mi responsabilidad. La responsabilidad es de esa gente taaaaaaaaaan pesada con la que nunca hablaste realmente pero que por alguna cabriola cósmica compartió alguna actividad contigo a ser posible durante poco tiempo y sin que hiciera falta hablar (me ocurre mucho con ex-compañeros de gimnasio, o gente del colegio con la que NUNCA hablé en el colegio). No confundamos, hay gente que te cae bien con la que pierdes el contacto y todo el mundo está encantado de saber de el/ella, o gente que no conoces mucho pero en su momento te cayó bien. También hay gente con la que no hablaste entonces, no quieres hablar ahora, y se empeñan en hacer de tu viaje en autobús/tren/metro parezca un paseo por el infierno de los silencios incómodos y las miradas al techo.He aquí una pequeña guía de como evitar estas conversaciones. Por supuesto, el mandamiento 0 es evitar contacto verbal hasta que el sujeto nos arrincone y lo inicie, kamikazes los justos. En fin, aquí va. No apta para gente con escrúpulos.


1º Repite conmigo: soy un árbol. Aunque es prácticamente imposible por la naturaleza del sujeto atacante, procura no sacar nuevos temas, y contestar a sus preguntas de forma rápida y concisa, sin monosílabos pero sin extenderte, y con cara de seta. 5 minutos de conversación son inevitables, pero a partir de ahí empezará a tener problemas (esperemos) para seguir torturándote. Mantén la calma, el pánico es tu mayor enemigo.


2º Lleva siempre un reproductor MP3 o sucedáneo encima. Llegado el momento del ataque, asegúrate tener UNO de los cascos puesto. Por supuesto, si los tienes como sandías siempre puedes dejarte los 2, pero esto es sólo para expertos en la materia. Si te quitas los dos, date por jodido, es imposible volver a ponértelos. Mantente puesto el más alejado al personaje, puede que ni se percate, pero en cualquier pausa incómoda en la conversación podrás pasar a poner cara de concentración extrema (cara CCE a partir de ahora) y esperar que el sujeto se dedique a dar la chapa a otro. Por desgracia, esto no suele ser suficiente, ya sea porque el atacante no tiene mas presas y/o adolece de un problema de incontinencia verbal aguda, o porque simplemente después de una pausa de 20 segundos vuelve a la carga sin ningún pudor.


3º Lleva un libro. Si, ya se que está menos de moda que los sombreros de copa, y que el último libro que ha leído el 90% de la población (espero fervientemente que vosotros no) es "Teo va a la escuela", pero es indispensable. Cuando sufras el ataque, NO, repito, NO cierres el libro. Sonríe, inicia la amena conversación, pero mantenlo abierto. Esto lanza un mensaje indiscutible de "has perturbado mi karma" que algunos sujetos que ignorarían todos los casos del punto 1 y 2 empiezan a pillar. Levanta bien el libro, y ante cualquier pausa míralo y pasa a la fase CCE. Si sois unos maestros del pasotismo y la automarginación, podéis probar con los cascos (en mi caso apagados) mientras leéis el libro (o al revés), y combinarlo todo. Suele ser devastador, pero siempre hay quien domina el arte de dar la chapa tanto como nosotros el de escaquearnos. Para estas personas se inventó el último (y definitivo) paso 4.


4º Después de todos nuestros esfuerzos, nos encontramos con un libro en la mano, un casco en la oreja, cara de sopor, y un pesado/a acabando con nuestra ya frágil salud mental. Ha llegado el momento de nuestra jugada maestra, que por desgracia en el autobús está muy limitada. Pregunta la sujeto a dónde va (te soltará un rollo extra, pero es un mal menor) y luego bájate en la parada mas cercana. Da igual si es el Bronx, Iran o el infierno. El sujeto está demasiado ocupado torturándote como para darse cuenta, y además nos la suda lo que opine. Guarda todo, y cuando el vehículo se pare, sal como alma que lleva el diablo. Si hay oportunidad, puedes volver a montarte unos vagones más atrás/adelante con cuidado de que no te vea. Si la frecuencia es alta, puedes coger el siguiente bus/metro. Y si no, procura elegir un sitio bonito para bajarte. Muy importante recordar donde se baja el sujeto, porque si nos reenganchamos 3 vagones mas atrás y luego nos bajamos y le vemos por la ventanilla (o se baja el, o os bajáis a la vez) se va a crear una situación muy divertida, y si tenéis amigos en común vais a coger muy muy mala fama. Una vez mas, que no cunda el pánico, buscad la multitud, columnas, o esperad hasta que se vaya el sujeto/vehículo. NUNCA corras, huelen el miedo y llamarás la atención.

Y ojo, cualquiera hemos podido ser y seremos tanto presa.. como torturador. Mucho cuidado!


Esto es todo esta semana pequeños padawans. Sed felices y recordad: soy un árbol, soy un árbol.

6 comentarios:

SSergio dijo...

puff, estás fatal,

pero yo estoy peor. Es demasiada cerveza, o demasiado speed, o puede que las dos cosas, o puede que ninguna!!!!

a jugar a pala!!

sé feliz, pero en el suelo :P

SSergio.

P.D. el sábado toca, no?

Mentalizada dijo...

Soy un árbol. Soy un árbol... No, no soy un árbol... No sé hacerlo, joder! Vaya mierda de fuerza de voluntad que tengo, coño!!!!!!!!

AnArKiA dijo...

xDDD
Lo de bajar del metro y subir 3 vagones más allá lo hice una vez!!
Pero se me olvidó preguntar dónde bajaba... y salió en mi parada!!

Kara de seta la ke se me kedó a mí!!! Kién baja en Erandio un día kualkiera? Si no hay nada!! xD

Se ve ke tú tienes más práktika jajajaja :P

Sara dijo...

Muy bueno, Carlos xd
Yo hasta el momento sólo he tenido que recurrir a los primeros tres pasos. El día en que tenga que pasar al cuarto y me ocurra lo de cambiarme de vagón y luego encontrarme a la persona... Qué mal rollooo!
Y bueno, la verdad es que el primer paso no me suele funcionar, así que directamente me lo salto :P

Yo dijo...

soy un arbol jajaja

arbol de madera dijo...

Yo por suerte tengo cara de pocos amigos, y nunca me han pasado cosas así. Aunque supongo que lo de ir en el metro con los cascos y el librito también ayuda. :D