viernes, 28 de marzo de 2008

Como pasar la tarde en Finlandia

Como muchos sabréis, me encuentro en un inhóspito país donde nieva y hace un frío del carajo el 90% de los días. Dado que el cuerpo tiene una capacidad limitada de alcohol y sexo (ha colao?), los estudiantes de erasmus tenemos que buscarnos la vida para pasar las largas noches de invierno, sobre todo cuando la noche dura 18 horas. He aquí el top ten de las mayores putadillas que se pueden hacer siendo estudiante de erasmus en un país nórdico.

1º - Cambiar de percha todos los abrigos del macroperchero público de la uni cuando hay ventisca, o menos de -15º.

2º - Enterrar un coche bajo la nieve.

3º - Tirar un cubo de agua en la puerta de un portal, y volver en 10 minutos a disfrutar del espectáculo.

4º - Cambiar el programa de secado de la secadora pública de Suave a Extra Fuerte. Nueva ropa para tus G.I.Joes!!!

5º - Tirar bolas de nieve a los fineses que salen de la sauna (si, salen a la calle en bolas, están locos estos fineses)

6º - Organizar un karaoke en tu piso un martes. Alternar las canciones con el disfrute de los juramentos y golpes de los vecinos.

7º - Cambiarlo de piso intermitentemente evitando a la policía, o la versión ultra, apagarlo y esconderse todos cuando lleguen y abrirles con cara de dormido pretendiendo que no sabes de qué hablan.

8º - Dejar una moneda húmeda en el suelo, y ver los intentos de la gente por cogerla.

9º - Convencer a alguien de que lama una farola (aún no lo he conseguido, pero sigo intentándolo).

10º - Y la mayor, sin ninguna duda… hablar con tus amigos y contarles lo bien que te lo estás pasando sin dar ni golpe mientras ellos están estresados con exámenes y proyectos varios ^^

Un abrazo a todo el Absolut Vodka Red Bull Team!!!!!!

lunes, 10 de marzo de 2008

Supervivencia de Erasmus. Tomo II: la cocina.

Capítulo 1: básico, y con fundamento.

Bienvenidos a otra entrega de Supervivencia para solteros en general y Erasmus en particular. En la línea de esta guía, hoy trataremos otro de los temas más peliagudos y conflictivos de la vida de soltero: la cocina.

La cocina es en muchos aspectos como el sexo: cuanto más espectacular es, más trabajo lleva la culminación y posterior limpieza del desaguisado. Por ello deberemos encontrar el correcto término medio que nos permita sobrevivir de manera aceptable, con una orgía culinaria de vez en cuando que satisfaga nuestros más bajos instintos. Al fin y al cabo no sólo de misioneros vive el hombre. Por ahora dejaremos las orgías para cuando comamos fuera y nos centraremos en lo más básico de lo básico para que nadie tenga excusa, con unas ciertas ideas finales que darán un toque de sofisticación a nuestros platos.

En la base de la alimentación de todo buen estudiante viviendo a su aire tenemos el arroz y la pasta. Por seguir con la analogía de arriba, el arroz y la pasta son a la gastronomía lo que la masturbación al sexo. Aunque hay cosas mucho mejores, hay que asumir que a no ser que sea uno un crack es lo que le va a tocar la mayoría de los días. Por suerte, como la masturbación, la pasta y el arroz gustan a todo el mundo, así que tenemos la papeleta solucionada por tiquismiquis que seamos. Atentos.

Empezando por lo fácil, para hacer pasta se necesita una cazuela, agua, sal, y pasta (evidentemente). Para los amantes de la ciencia, 100 gramos de pasta y una cucharada de sal en agua hirviendo deberían hacer el apaño. También es recomendable un chorrito de aceite de oliva que, además comenzar a dar cierto sabor y elegancia al invento, evitará que se pegue y tengamos que acabar fregando más de la cuenta, cosa que contraviene la regla básica numero uno (ver primer tomo de esta guía). Respecto al tiempo de cocción, hay ciertas discrepancias. No sé a qué degenerado italiano se le ocurrió que tirar la pasta contra la pared y ver si se pega es un gran método para comprobar si la cena está lista, pero necesitaba asistencia psicológica urgente. En caso de que te caiga mal tu compañero de piso y esta semana le toque limpiar puede tener su chispa, pero en cualquiera de las otras diez mil situaciones posibles es una gilipoyez de calibre cuarenta y cinco, así que atentos a la solución del ingeniero. Se mete un tenedor en la cazuela, se saca un macarrón, o lo que sea, se esperan diez segundos y se prueba. Si se puede comer, la pasta está lista, y si no, se repite el proceso en un lapso de tiempo directamente proporcional a la dureza del macarrón. Rapido, limpio, y sencillo.

Existe la posibilidad de que por alguna razón que no acierto a comprender lo de lanzar la pasta por la cocina os siga llamando. Mi recomendación llegado el caso es que os agenciéis un disfraz de ninja y practiquéis el lanzamiento de espagueti con voltereta lateral. Ya puestos a tirar comida y hacer el subnormal, tened un poco de estilo y no caigáis en la vulgaridad, por favor.

Ahora viene la parte peliaguda ¿qué hago con esto? Un novato os dirá que abráis un bote de tomate frito, lo calentéis y le añadáis una salchicha picada al asunto como colofón. A pesar de no ser mala idea, existen alternativas igual de fáciles que nos salvarán de la monotonía de comer pasta con tomate todos los días impares. Si tienes una madre que sabe hacer salsas… olvídate de eso, es caro y hace falta mucho tiempo: compra en el hiper salsas en sobre (70 cts.) y da la bienvenida a un nuevo mundo de sabores sin fin. Cada sobre da para 3 o 4 sesiones, dependiendo de lo bruto que seas, y son tan fáciles de hacer como añadirlas a un cacito con agua caliente, y remover. En algunos casos hace falta añadir un poco de leche y una cucharada de mantequilla, pero la vida sin riesgo no vale la pena, y así podréis fardar de chefs diciendo que ayer cenasteis pasta al curry, carbonara, etc.

Ahora que ya controlamos la pasta, ha llegado el momento de dar un paso al frente y cocinar arroz. Para todos los ignorantes que penséis que hacer arroz consiste únicamente en echar un puñado a una cazuela llena de agua y esperar, que sepáis que el único condimento que va a conseguir que alguien se trague semejante engrudo es la previa ingestión de alcohol en grandes cantidades. Siguiendo con nuestra analogía favorita, si la pasta es a la cocina como la masturbación al sexo, el arroz vendría a ser como masturbarse con la mano izquierda: muy parecido, pero requiere cierta técnica. Eso sí, le dará un poco de variedad a la vida. Estad atentos que esto empieza a parecerse a cocinar, y no os manchéis los pantalones.

Primero, se pelan y se pican unos ajos en cuadraditos, se añade un poco de aceite de oliva a la cazuela, y cuando esté bien caliente se fríen hasta que alcancen un cierto tono dorado. Acto seguido (y rápido, que se queman), se añade el arroz, y se remueve durante unos dos minutos para que se impregne de la mezcla y se fría un poco a su vez. Por último, se añade suficiente agua como para cubrir el arroz (no más), y se comienza a remover firmemente a un ritmo constante. Según se vaya evaporando, iremos añadiendo más agua caliente, siempre respetando la línea de flotación descrita y siempre removiendo para evitar que se pegue/queme. Tras 10 minutos transcurridos podemos bajar un poco el fuego, y dejarlo a su aire. El toque del chef consiste en añadirle una rodaja de limón en este punto y dejarla hasta el momento de servir, con lo que conseguiremos unos asombrosos resultados a pesar de nuestra completa ignorancia del campo culinario que asombrarán a amigos y extraños, y si habíamos invitado a una estupenda tendréis la mitad del camino hecho (si alguien me explica como funciona la otra mitad le estaría eternamente agradecido, por cierto).

Muy bien, ya tenemos arroz. Como con la pasta, nos encontramos en un punto de inflexión. ¿Qué le añado al arroz? El mismo vago de más arriba volvería a tirar de tomate, completando una dieta más simple que un capítulo de los fruitis. Pero vosotros, que hasta ayer no sabías freíros un huevo, probablemente os sentiréis eufóricos y capaces de todo, así que vamos a rizar el rizo. Probablemente en vuestros paseos por el supermercado en busca de cerveza os hayáis llevado alguna bandeja con carne o pollo, por si alguien como yo os solucionaba la papeleta de qué hacer con ella (si no, pues compradla antes de poneros manos en la masa, que es que hay que explicároslo todo). Ha llegado el momento de abrirla, coger una cantidad de material razonable (se recomienda picarlo en trozos manejables), repetir la operación de los ajitos y lanzarlo todo a la vez una sartén. Remueve y remueve hasta que la carne se parezca a algo que te comerías, añadiendo un poco de perejil en el proceso si sabes lo que es y está disponible, y vierte la mezcla sobre el arroz. A partir de ahora tu vida nunca volverá a ser igual.

Los cheques se los podéis dejar a mi secretaria, gracias.

Por supuesto, un servidor es capaz de realizar platos mucho más elaborados (a ver qué os pensabais), pero a partir de aquí estáis en condiciones de experimentar y probar vuestras propias recetas e ideas. Recuerda que cada maestrillo tiene su librillo y de nuevo, como en el sexo, lo importante no es el resultado en sí, sino disfrutar del proceso y, si es posible, en compañía.

¡¡¡Que aproveche!!!

PD: mi buen amigo Dani necesita un/a cantante para su emergente grupo Overzees. Ya tienen canciones, maqueta, dan conciertos y les tiran ropa interior usada, así que si eres un apasionado de la música, tienes buena voz, ganas de cantar y tiempo que dedicarle, no te lo pienses. Es tu oportunidad de conocer un grupo de gente de pm (aunque si tienes mala suerte es probable que me acabes conociendo también a mi), dar el salto a la fama y vivir de fiesta en fiesta (preguntad a Dani que sale día sí día también). Si no cumples los requisitos, también puedes pasarte por su página y conocerlos, que no todos valemos para cantante coño. El tema es que ahí están, y pegan fuerte.

Overzees!!!



Edito: con lo contento que estaba con como me había quedado, y vosotros sacándole punta a todo. Que no como sólo arroz y pasta leñe! Menos mal que no me da por escribir sobre la zoofilia, que si no mañana tengog a greenpeace en la puerta!