domingo, 20 de abril de 2008

From Rusia, with love. Capítulo 1: la partida.

He intentado hacer crónicas de viajes varias veces. No se si alguno recordará mis fallidas crónicas cancuneras, de las que sólo pude colgar dos episodios con los que nunca estuve demasiado satisfecho. También hubo un embrión de mi viaje a Asturias que nunca vio la luz, a pesar de tener historias tan interesantes como mi escalada rollo Spiderman por la fachada de una casa rural para recuperar mis gafas, o una bajada del Sella más que accidentada. Sospecho que el resultado de mis crónicas en la madre patria Rusia no va a ser mucho mejor, pero para bien o para mal os di la elección. Sed benévolos y juzgad constructivamente sin hacer sangre (sobre todo tu Romeo, que te veo). No prometo capítulo II.

Y un, dos, un dos tres…


From Rusia, with love.

Capitulo I: la partida.

Después de llenar mi mochila con la ropa imprescindible y cantidades ingentes de comida, partí como siempre a la carrera y con el resto de la tropa metiéndome prisa hacia el autobús cuyo destino era dejarnos en el tren que nos transportaría a las profundidades de Rusia. Para los curiosos, diré que en una mochila diseñada para llevar un portátil, me las apañé para meter, ojo al dato: 2 pantalones, 5 camisetas, 8 gayumbos, 8 pares de calcetines, una toalla, neceser, 800g de pasta, un paquete de salsa al curry en polvo, 5 latas de sardinas, 3 tabletas de chocolate, un paquete de medio metro (ante notario) de salami, un bote de 1 kg de Nocilla, 2 paquetes de galletas María, 5 tomates, un paquete de pan de molde extra-large y unos apuntes que por supuesto ni miré en todo el viaje. Y no digo lo que llevaba en la bolsa de mano para no acojonar. Nadie hace mejor un equipaje que un informático, es lo bueno de haber dado algoritmos de compresión.

El caso es que tras conseguir meter a unos 60 energúmenos en el autobús y tras largas horas contemplando el viariado paisaje finés (nieve y pinos) llegamos a nuestra primera parada, una ciudad cuyo nombre, para variar, no recuerdo ni viene al caso. Lo que sí que todos recordaremos es que una parada de 1 hora para comer acabó convertida en algo cercano a dos horas y pico, de las cuales una buena parte la pasamos chupando frío esperando a un autobús que no llegaba. ¿Por qué? Porque Clayton, para darle un poco de salsa al viaje, había decidido partirse el codo sin consultárselo a nadie, por sorpresa y a traición. Por suerte, la agencia desoyó nuestros sabios consejos de que le dejásemos tirado en el hospital (sin rencores, por supuesto) y por alguna razón que ignoro decidió jugársela sobremanera esperando a que le escayolaran el brazo. Para cuando llegó el autobús íbamos con un retraso de 45 minutos. Por suerte, nuestro conductor, que hasta ese momento era un ser tímido y apocado, se transformó en el Fernando Alonso que todos llevamos dentro (menos Alonso, que lo lleva fuera) y comenzó una carrera contrarreloj a la impresionante velocidad de crucero de 70 km/h, que por increíble que parezca, recortó media hora a nuestro retraso. No me preguntéis a qué velocidad viajábamos antes, pero mi consejo si alguna vez viajáis de Oulu a la susodicha estación es que lo hagáis andando, probablemente ahorréis tiempo.

Total, que mientras el guía convencía al maquinista mediante turbios tejemanejes de que nos esperara, vi el primer gran espectáculo del viaje, que quedará para siempre grabado en mis retinas. El conductor, vez de parar en mitad del parking y dejarnos salir, decidió tomarse su tiempo con 5 minutos de maniobra para meter el autobús por un hueco por el que todos menos él considerábamos obvio que jamás cabría.

Como manda la estadística, nosotros teníamos razón, y él no.

Ante nuestras miradas estupefactas, un finés, sin haber bebido previamente, se llevó la carrocería de un coche por delante con un escalofriante chirrido que duró más de 5 segundos, y no contento con ello, a mitad de maniobra decidió dar marcha atrás completando el destrozo completamente. Diez puntos para el señor conductor, capaz de no rebasar el límite de velocidad en cinco horas y luego marcharse sin siquiera dejar el número del seguro bajo una calma total.

Y por fin, tras estas alegres aventuras, conseguimos meternos en el tren ante las miradas reprobadoras de la gente. De las consiguientes horas poco hay que contar, ya que el prometido control de pasaportes en el que un ruso nos apuntaría con una AK-47 y dispararía a la menor provocación decepcionó muchísimo. En vez de eso nos colaron a una señorita de muy buen ver a las 2 de la mañana que tuvo que desempeñar el duro trabajo de decidir si las caras de nuestros pasaportes correspondían con las de los 4 individuos en ropa interior y con ojos hinchados que tenía delante. Al final, de cualquier manera, parece ser que nos encontró aceptables, así que tras el somnoliento comentario de buenas noches de mi querido amigo y vecino al que cariñosamente llamamos Mr. Shit - man, she was fucking hot - nos fuimos de nuevo a la cama, para despertar a la mañana siguiente en las entrañas del corazón de Rusia: Moscú!!!!

PD: Hime, aunque borres yo lo leo todo, que para algo soy omnipresente, omnipotente y amo y señor de este blog. Me encantaría hablar contigo del tema más a fondo, ya sabes dónde encontrarme.

PPD: colgadas las fotos de Moscú Y St. Petesburgo. Se actualizarán en breves con aportaciones externas.








3 comentarios:

tamasan dijo...

Bueno,,, ahora a ver si vas subiendo capitulos de tu viaje a menudo, que para tenerme intrigada ya están los del conquistador, que llevo una semanita esperando al lunes para ver quien gana!!!!!



Y esta emocionante,,, que en Rusia os tuvo que pasar algo cuanto menos cómico,,,



Por cierto, discrepo en lo de que todos levamos un Alonso dentro,,, yo creo que más bien llevo un camionero que le da por insultar al resto de conductores,,,


Encontraste alguna morena rusa con la que intimar???? Yo sigo sin un armario empotrao,,,

Olatz dijo...

me ha gustado mucho leerte de nuevo!
yo quiero algun dia viajar a rusia solo por ir al teatro, tu has estado? esq tuve una profesora d teatro rusa y quiero comprobar si lo q decia de los actores rusos es cierto jeje.
ueno, espero leer la segunda parte eh!!
muxusss

laura dijo...

hola carlitos,voy a tener que asistir a tus clases de algoritmos comprimidos tmb para aprender a no llevarme el armario entero aunque vaya dos miserables dias a cualquier lugar.Rusia,buaa me encantaria conocerlo por lo q hasdixo..pero..en veranito no?MAS CALORCITO.
sigue disfrutandoq ya te queda poco.
besote.