jueves, 3 de abril de 2008

Cupido, ese sádico e irresponsable angelito.



Hoy me gustaría desenmascarar a un pequeño angelito regordete. Puede que lo conozcáis, ya que quien más quien menos ha tenido alguna vez la suerte o la desgracia de encontrarse con él. Se llama Cupido, va armado, y es peligroso. A diferencia de criminales supuestamente más mortíferos, Cupido no respeta a mujeres, niños ni mayores, y por si fuera poco, dispara a matar. Si alguien lo ve, que no se deje engañar por su apariencia de reina del carnaval de cinco años sobrealimentada a base de gusanitos y donetes. Atrinchérese en lugar seguro, y empiece a trincarse todo lo que tenga a mano por lo que no sienta afecto sin contemplaciones hasta que enfunde el arco y desaparezca, o está usted bien jodido.

Asbeel dixit.

Puede parecer un poco exagerado, pero para la gente que aun no ha encontrado a su media naranja y no está “superfelizdelamuerteosea”, no creo que lo sea tanto. Dicen los psicólogos y demás expertos (expertos en qué, no se) que a pesar de lo que los cuentos de la disney nos hicieron creer, el verdadero amor no se encuentra de repente al conocer a alguien y oír un coro de seres celestiales, sino que surge de la convivencia, el conocimiento y respeto mutuo y blablabla, y que lo otro no existe. Pues vale.

No se para vosotros, pero para un servidor enamorarse siempre ha funcionado de la misma manera insustancial: aparece una chica, y de repente se abren los cielos, baja un coro de ángeles tocando trompetas con acompañamiento de repicar de campanas, y estás jodido un periodo variable de entre dos meses y el resultado de una división entre cero. La primera vez que me pasó, cuando era joven e inexperto, pensé que aquello era estar enamorado, pero luego uno lee esas sesudas reflexiones de psicólogos y se da cuenta de que no, no van por ahí los tiros. ¿Y entonces qué es?

Bueno, como yo era un niño cultivado -siempre fui un patán al fútbol- me dio por buscar un ejemplo de dicha situación que explicara por qué me sentía así y como podría solucionarlo.
Tras pasar por Teo y el club de Los Cinco y de forma paralela al descubrimiento de Michael Crichton, un aburrido día se me ocurrió ojear (no se ni como se me pasó hasta entonces) la mejor y más vendida obra de ficción y fantasía de la historia. No, no hablo de “El señor de los Anillos”. Hablo de ese troncho gordo que se lee en la parroquia todas las semanas lleno de historietas varias con sesudas moralejas: la Biblia. Uno pasa por Reyes, Éxodo, los testamentos… y nada, pero aaaaaah, llegas al Apocalipsis y las cosas empiezan a tener sentido. Cielos que se abren, coros angelicales, trompetas, sentimiento de acojono general… está claro, todos los síntomas al detalle. Y luego dicen que el amigo Juan hablaba en parábolas. Total, que a tan tierna edad llegué a la conclusión de que aquello que sentía era el Apocalipsis, yo era masoca, y probablemente la estupenda en cuestión fuera una encarnación de un dragón que aparece por allí, o uno de los cuatro jinetes, cualquiera sabe. A pesar de lo que podáis pensar, dado que siempre fui una mente pragmática y que aquello explicaba prácticamente todas mis penurias, me quedé tranquilo, pasé página, y poco a poco se me fue olvidando la chica en cuestión. Luego vinieron otras a más o menos volumen trompetil, pero para entonces tenía identificada la experiencia, y si al menos saber de qué iba el tema no mejoró mi vida sustancialmente, aprendí a identificar el sentimiento y prepararme para la que se me venía encima.

Ha pasado mucho tiempo desde entonces, y aquel chavalín creció (poco) y se convirtió en el personaje que algunos conocéis ahora. Le han pasado muchas cosas, la mayoría buenas, y al menos puede decir que de las malas ha aprendido siempre, y es un poco más sabio. Pero sobre este tema, sigue tan ignorante como a los cinco años. Y aún hoy día, muy de vez en cuando, oye trompetas y campanas, sonríe y piensa: amigo, otra vez estás jodido.

7 comentarios:

Tamasan dijo...

Uffffff

Pues a mi me da una pereza ver a cupido,,, es que cuando te dispara, como la mayoria de los disparos,,, hace daño, antes o despúes, pero siempre te deja un inmenso agujerito que tarda en rejenerarse,,,


Pero bueno,,, como dice mi abuela, siempre nos quedará el consejo de "un clavo saca otro clavo"

AnArKiA dijo...

ké potiiiitooooo xD

AnArKiA dijo...

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Olatz dijo...

ays, que cabron d mierda el cupido.

:S

OLED dijo...

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Olatz.C.F dijo...

No sé si alabarte por la forma de escribir, o si darte con un palo en la cabeza por las deducciones tan macrabras que sacas a veces!!jajaja. Mira que echarle la culpa de tu falta de criterio a cupido... :p.
Lo bueno de todo esto es que por lo menos puedes pensar que no eres el único, que hay, quienes como tú, también tienen un criterio pésimo :p.
Huye todo lo que puedas, a Finlandia, Rusia... busca el mejor de los escondites, pero lo sabes, algún día, ese angelito dará contigo. Buena suerte xD

Hime dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.