martes, 13 de mayo de 2008

La historia del ligue

Estos últimos meses, a través de la observación y posterior análisis de mi entorno, he llegado a nuevas y sesudas conclusiones sobre el género humano que estoy seguro apreciaréis, tanto por su obviedad como por su absoluta y descarnada sinceridad. El tema que hoy nos interesa es el difícil proceso del ligue, consistente en conseguir una estupenda para un período de tiempo indeterminado, que varía de 30 minutos a 100 años. Estando de erasmus, como os podéis imaginar, he sido testigo de las más sucias, originales y variopintas tácticas para llevarse una mujer al catre. Pero para alcanzar tal grado de sofisticación, la humanidad ha pasado por un arduo camino. Por ello, y para tener una amplia perspectiva del tema en futuras discusiones, lo mejor es que hagamos un análisis de su evolución en la historia. Empecemos.

La historia del ligue.

En los tiempos antiguos, ligar consistía en lo siguiente. Alguien veía una hembra que le molaba, le asestaba un garrotazo, y se la llevaba a la cueva. Rápido y sencillo. En caso de haber más de un interesado, primero se asestaban garrotazos entre ellos, y el que seguía en pie se llevaba a la moza. El método tenía algunas cosas que pulir, pero hay que reconocer que era rápido, fácil, y se minimizaban los dolores de cabeza a uno por persona(de 1 a n dependiendo de lo buena que estuviera la estupenda en cuestión). Además, como sistema secundario se implantaron las incursiones a otros poblados, consistentes básicamente en aplicar el método del garrote a una población entera aunando esfuerzos, para luego repartir el botín equitativamente en función de los méritos. A pesar de ser un poco bestia, tuvo mucha aceptación, y siguió practicándose hasta la edad media, aunque siempre de forma esporádica dado que el vecino tendía a cabrearse. Pero bueno, para ser la prehistoria, la cosa apuntaba bien.

Poco a poco, surgieron las antiguas civilizaciones, que refinaron el ligue a la vez que la escultura, pintura y demás artes. Por ejemplo, los egipcios lo tenían muy bien montado. Aparte de ir todo el día casi en pelota picada, se organizaban unas mega-fiestas de aproximadamente 50 años de duración, en las que mientras llevabas piedras de un lado para otro podías conocer a muchísima gente interesante, normalmente a ritmo de chunta y con un animador dándole al látigo para poner un toque picaruelo al asunto. Tenía la desventaja, eso si, de que al final del día al parecer la gente estaba demasiado cansada como para darle al tema, de ahí que Moisés organizara una excursión a Ibiza que acabó como el rosario de la aurora. Pero bueno, lo importante es que los egipcios dieron un paso de gigante al acabar a tan temprana edad de la historia con los dolores de cabeza, aunque el método tuvo que ser desestimado por la aparición inesperada de dolor de espalda generalizado y permanente. Una pena.

Tras los egipcios, griegos y romanos revolucionaron el tema inventando la toga y las orgías. La toga, para los que no lo sepáis, es un trapo que se enrolla de forma sensuá a lo largo del cuerpo. Tiene la ventaja de que aún se enseña carne, dejando un poco más a la imaginación, y de que se necesitan aproximadamente 0,5 segundos para deshacerse de ella. Esto encaja perfecto con el concepto de orgía, que viene a ser un montón de gente liándose todos con todos con alegría y despreocupación (en latín orgiasmus, de la raíz erasmus). Por desgracia, luego no había dios que estuviera seguro de si los churumbeles resultantes eran suyos o del vecino, y mientras andaban cavilando sobre el tema vinieron los cristianos con la cosa del pecado y la pureza de espíritu desestabilizando la idea original. Mientras los romanos se aclaraban con tanta orgía y tanto pecado, los bárbaros acabaron de echar abajo el chiringuito, volviendo el garrote al puesto nº1 del top ten.

Tras un período indeterminado de reajuste, el tema arrancó de nuevo con la edad media. Fue una época dura, en la que los referentes perdidos de la antigüedad dejaron una confusión que dio lugar a bizarras situaciones, siendo la más clara las relaciones monárquico-zoofílicas, más concretamente epiguanofílicas (atracción hacia reptiles), que se daban entre dragones y princesas, aunque estas últimas fueran un poco estrechas y lo negaran. Por suerte, al parecer dichas relaciones no acabaron cuajando, primero porque los lubricantes estaban poco desarrollados, y segundo porque eventualmente un príncipe tiraba del método del garrote (ahora espada), matando al dragón y llevándose a la maciza, inventando por fin dos de los grandes avances en materia de ligue: el romanticismo y la figura del príncipe, que aún hoy día hacen estragos. Con el desarrollo de estas figuras se dio fin a la edad media y llegó el Renacimiento, Ilustración, y posteriores inventos.

El Renacimiento fue una época de alegría y despreocupación. Se volvió al gusto por el erotismo de las artes clásicas, mezclando el concepto con los nuevos avances en la edad media, dando paso al príncipe sensible o primera figura metrosexual de la historia, que en vez de partirse la pana con dragones pasó a escribir poemas, cantar debajo de las ventanas, y demás tecnicas rastreras que harían vomitar hasta a Chuck Norris. Contra todo pronóstico, acabó triunfando, desbancando definitivamente al método garrote-espada que tan buenos resultados había dado hasta entonces. Con el príncipe sensible las mozas comenzaron por fin a dar su opinión sobre si irse al catre con alguien o no, llenando una grave laguna en el tema y maximizando los dolores de cabeza propios y ajenos, argumento que los defensores del método garrote esgrimieron para tratar de frenar su avance. Al final se llegó a una solución de compromiso, limitando el método garrote entre los contendientes (que pasó a llamarse duelo, ya sea con espada, pistola o a ver quien mea más lejos), y pasándose a la fase príncipe sensible en el momento del cortejo.

Y por fin, tras las revoluciones y guerras que tuvieron demasiado ocupado al ser humano durante los dos últimos siglos como para preocuparse de tan noble arte, llegamos al siglo XXI, más concretamente a nuestros días. Pero esto, mis pequeños padawans, merece capítulo aparte, sobre todo si tocamos el tema de Euskadi.

Hasta entonces…

Arrivederci!!!!

4 comentarios:

AnArKiA dijo...

Hacía mucho ke no me pasaba, y ya lo siento pero en exámenes no me da pa leer todo esto :P Muy largo. jeje.
Pero muxos rekuerdos!!! muxus

Tamasan dijo...

Yo soy de las que piensan que en Euskadi no se pilla,,, pero desde hace una semana o así, porsiaca suena la flauta,,,tengo siempre en mente aquella recomendación de"si te cogen la oreja tus manos sabrán que hacer"

Anónimo dijo...

Ya veo a qué te dedicas mientras no me instalas los drivers de sonido haciendo gala de tu capacidad para metamorfosearte y ejercer de fantasma, y yo mientras quédandome en la farma a hacer horas extra con los altavoces porque el burro tampoco funciona... podía darte un poco de pena pero no! Menos mal que me carcajeo con tus "irracionalmientos".... Ya tengo ganas de que nos veamos la caras pequeño saltamontes!!!!

wanfry dijo...

De vez en cuando se ve una pequeña evolución del garrote, el alcohol. Se emborracha a la victima y a la cueva. Lo peor es que hay que piyarla en el momento exacto que no sepa distinguirte de Tom Cruise y que es jodidamente caro.

Eh, eh, yo no lo he hecho nunca... a mi me lo han contado :P.