lunes, 15 de septiembre de 2008

La gran cagada

Antes de nada, Overzees tocan el 3 de Octubre en el Pub Blue Note en Megapark. Mi particular contribución a que se llene, y el debut con nuevo cantante sea el éxito que merecen. Quien viva por aquí que se acerque, garantizo que merece la pena.

Últimamente he tenido tiempo para pensar en las grandes cagadas de mi vida, y me he encontrado con una recopilación variada y variopinta como pocas. Analizarlas todas llevaría tiempo, y a la mayoría no les encuentro la gracia, pero hay una en concreto que ahora recuerdo con una sonrisa. Supongo que será porque desde esa ha pasado mucho el tiempo, y dicen que todo lo cura.
Remontémonos atrás, a mis once tiernos años…


Historias de infancia, Volumen I.
Mi cagada en Inglaterra.


Corrían los años noventa cuando mis padres decidieron mandarme un mesecito de verano a Inglaterra para perfeccionar mi inglés. Desde pequeño había estado asistiendo a una academia con más o menos éxito, y al parecer había llegado el momento de comprobar si el dinero había sido bien invertido. Como mis padres son de los que tiran al niño al agua para que aprenda a nadar, llegaron a la conclusión de que un mes abandonado en la tierra de los hooligans estimularía mi joven cerebro para que asimilara los secretos de la lengua de Shakespeare.
Puede que os parezca cruel, pero yo aun doy gracias que no decidieran enseñarme a volar, por ejemplo.

Total, que de un día para otro me encontré con una maleta casi tan grande como yo en la casa de una familia desconocida dispuesta a acogerme un mes. Como os podéis imaginar, aquello resultaba un poco estresante. Por desgracia, al igual que mucha gente, yo tengo mi propia manera de expresar mis nervios. Unos sudan, otros se ponen hiperactivos, otros rojos… son reacciones ante el miedo provenientes de nuestros antepasados, que necesitaban aumentar su ritmo cardíaco, adrenalina, etc, ante amenazas tale como que un león te confundiera con un antílope.

Yo me cago.

Suena un poco fuerte, pero es así. No tengo una explicación racional para ello, ya que no imagino la ventaja que pudo dar a mis antepasados semejante talento ante una situación de peligro, pero así esta el tema. Empiezan los retortijones, y mis intestinos pasan del programa suave al de centrifugado agitado. Uno procura mantener el tipo, pero ciertas reacciones son difíciles de disimular, así que si la situación es jodida de verdad tarde o temprano debo buscar un baño. Y aquella, al menos para un tierno infante de once años, era el súmmum de las situaciones jodidas.

Total, que dejé la maleta donde me indicaron, pregunté amablemente por el señor Roca (uerisdetoilet, plis) y fui a dar rienda suelta a mis más bajos instintos.
Dado que el nerviosismo llevaba gestándose unos días, a toro pasado puedo afirmar ahora que las consecuencias estaban gestándose también desde hacía tiempo. Sólo así se explica que de un enano de 35 kilos que pesaría yo entonces saliera semejante torpedo. Si llega a haber un submarino alemán en el vater, os juro que lo hundo.

Como los niños son curiosos por naturaleza y no todos los días pare uno su propio peso en abono, recuerdo haber echado una ojeada antes de dar a la bomba, y puede que sea mi imaginación desaforada, pero creo que lo que vi estiró los brazos y me llamó papá antes de que lo ahogara el agua del retrete. Y digo ahogara porque aquí empezó el show. Aquello tenía más posibilidades de salir andando y saludando que por aquel agujero diminuto. Yo lo miraba con una mezcla de terror y orgullo. Siempre había querido tener superpoderes, y mira por donde, tenía un superintestino. Ríete tú de la kriptonita, con aquello podía tumbar a Superman de un golpe.
Por desgracia, tuve que afrontar la triste realidad. Nadie iba a darme una palmadita en la espalda por semejante proeza, y aun quedaba lejos el día en que pudiera hacer una pasta vendiéndolo por ebay, así que empecé a meditar cómo librarme de aquello. Lo único que se me ocurrió fue desafiarlo en duelo con la escobilla del vater, pero la verdad es que no estaba seguro de salir victorioso. No quedaba pues más que pedir consejo adulto, que es lo que hacen los niños ante circunstancias imprevistas y catastróficas.

Atascar el vater de una familia a la que acabas de conocer es algo al alcance de muy pocos. Explicárselo en un idioma que no es el tuyo sin que se te caiga la cara de vergüenza no tiene precio. Recuerdo mi cara de circunstancias mientras intentaba encontrar la palabra adecuada para el evento (las academias no lo enseñan todo, amigos), en tanto la pobre mujer me escuchaba con una sonrisa y me aseguraba que no pasaba nada, hasta que entendió el problema. Entonces, la diplomacia inglesa entró en acción. Sin decir una palabra, se calzó unos guantes de plástico, entró en el baño, y salió (de lado) con mi producto interior bruto en la mano, ante toda la familia. Si mi memoria no me falla, se oyó un “Oooooh” generalizado, y la señora llamó a un equipo del gobierno especializado en eliminación de residuos radioactivos para que se hicieran cargo del problema.

Nunca más volvió a hablarse de aquello.

Pero mi frágil mente, por supuesto, no olvidó el episodio, y me torturaba de vez en cuando. Por suerte, al de unos pocos días, la hija pequeña de la familia (nueve años) decidió ponerse a hacer de vientre en medio de un partido de cricket en el parque. Después de aquello, nunca más volví a preocuparme.

Un mes más tarde, abandoné aquella casa para no volver nunca. Había espabilado, aprendido el idioma, y dejado mi particular huella en el país. ¿Qué más se puede pedir?

5 comentarios:

Anónimo dijo...

XD si, una gran cagada jajajja

q situacion mas jodida, la verdad. Explicarlo en otro idioma, a un desconocido... uugg no se como no volviste al baño jajaja

un besoo

Tamasan dijo...

Jajajajajajaajajjaja


Has tardado en volver pero ha merecido la pena la espera!!!!


Jajajaajajaja



Ahora a ver si no tardas tanto en escribir

Susana dijo...

jajajajajaja
Me parto contigo Carlitos!
No has pensado en escribir un libro? Q fue lo q t llevo a estudiar informatica? xD
Por cierto, quienes son los Overzees? no m suenan de na...
Besitos!

Anónimo dijo...

Sorpresa!!! Soy yo, Sis.

Mira que yo creo que no hace falta ser tan preciso en ciertos temas. Pero es que tú eres muy salao contandolo. Así que se te perdona.

Muak

Aida dijo...

Dios!! Lo que me he podido reir!!

Nunca una historieta escatologica me habia hecho reir xDDDD

Genial, como el resto del blog ^^