jueves, 30 de octubre de 2008

A vueltas con las series (inciso)


Antes de continuar con el capitulo dos de mi aclamado análisis de las series de actualidad, me gustaría recordar una en concreto, que nos marcó a todos, pero sin embargo olvidada y denostada en la actualidad. Lo tenía todo. Drama, acción, romance, grandes efectos especiales… sí amigos, habéis acertado. Se tratabe de los inigualables...


MIGHTY MORPHING POWER RANGERS

Los Power Rangers marcaron época. Aunque tuvieron dignos predecesores (Bioman), y algunas copias posteriores (VR-Troopers) todo el mundo sabe que si no son los Power Rangers, no son los auténticos. Para los que no se acuerden de ellos, eran una serie de adolescentes treintañeros en pijamas de colores que salvaban el mundo. Los pijamas eran la leche, porque aparte de dar superpoderes, como el de ser súper-ridículos, cabían en un reloj de última tecnología del tamaño de un Casio de los años ochenta. Además, cada Power Ranger gastaba un color y un animal prehistórico que evidenciaba su rango en el equipo. Esto de los colores era muy estricto, porque aunque evidentemente nadie podía saber jamás su verdadera identidad, la ropa de calle debía cuadrar perfectamente con estos colores so pena de muerte. Hasta siendo un niño inocente no podías dejar de preguntarte cómo era posible que nadie atara cabos al ver a cinco maromos con ropas monocromáticas y relojes del tamaño de naranjas.
Sin entrar en engendros posteriores, los Power Ranger originales son el rojo, azul, amarillo, rosa y negro, más el fichaje del verde en el mercado de invierno. Analicemos a estos simpáticos personajillos, y sus andanzas.

El Power Ranger Rojo: era el puto amo, el jefe del equipo y el más guapo. Tenía una espada, único arma que parecía medianamente útil en una pelea, y su animal era el tiranosaurio, el dinosaurio molón por excelencia. Su misión principal en la serie era marcar posturitas, soltar las frases lapidarias al monstruo, y poner sonrisas profident al final del capítulo. También, por exigencias del guión, tenía que llevar siempre camisetas sin mangas (rojas) marcando brazo, y un pelo maloso-repeinado a juego.
Si de niño jugabas a los Power Ranger con los amiguetes, querías ser el rojo y punto, todo lo demás era una humillación.

El Power Ranger Rosa: era la contrapartida femenina del rojo, sólo que más inútil y con propensión a ser raptada y/o acorralada. Aun así, no se le echaba del grupo porque estaba buena y era la novia del jefe, aunque esto último puede que sea invención mía.
Su animal era el pterodáctilo, y su arma el arco. Esto era un poco raro, ya que todos llevaban pistola, pero al final se le perdonaba todo por las minifaldas, ya que por aquel entonces no existían las jamonas con escotes descomunales que presentan hoy los dibujos, y esto era lo mejor que había después de Xuxa.
Por cierto, es la única de la que me acuerdo el nombre: Kimberly. ¿Por qué será?

El Power Ranger Azul: era el empollón, y ponía el toque intelectual al equipo. Si no recuerdo mal era el mecánico, ya que por aquel entonces aun no hacía falta un informático para estas cosas. Como en las series chungas de aquel entonces ser inteligente iba ligado a ser cobarde y no comerse un rosco, también era el pringadete oficial. Pero bueno, el resto le querían porque era gracioso, hacía bien de cebo (cuando el rosa andaba ocupado) y le permitía al rojo parecer más macho por comparación. Luego daba igual, porque cuando se transformaba estaba híper mazado, como todos, y pegaba unas ostias como panes.
Su animal era el triceratops, y manejaba un tridente, arma ridícula donde las haya.
Curiosamente, en el videojuego de GameBoy era el mejor, más que nada porque un tridente es muy largo, lo que viene bien a la hora de repartir estopa.

El Power Ranger Amarillo: como se llevaba mucho la integración racial y tal y cual pascual, el amarillo era, adivinad… sí, una china. Tenía siempre cara de cabreada y de marimacho para no quitarle protagonismo al rosa, pero como contrapartida zurraba de lo lindo, para que no se dijera que las chicas no son guerreras. La verdad es que no recuerdo gran cosa de esta pobre mujer, porque con las tres personalidades anteriores se cumplía el cupo de personajes complejos y profundos.
Su arma eran dos cuchillos y promesas de dolor infinito con cara de vinagre, mientras que su animal era el tigre dientes de sable. Esto último arregló mucho el personaje, ya que ser una china vinagre no mola, pero un tigre dientes de sable ya es otra cosa. El segundo animal más molón de la serie.

El Power Ranger Negro: continuando con la integración racial… el Power Ranger Negro era… negro (por aquel entonces los negros eran negros, también en la tele, y no pasaba nada). Si de la china me acuerdo poco, del negro guardo vagas nociones al respecto. Puede que lo que más me haya quedado grabado fueran los ingentes esfuerzos de vestuario para vestirlo con ropas negras y aún así alegres, ya que por aquel entonces los negros de la tele eran simpáticos y dicharacheros. De hecho, en la foto se puede apreciar muy bien a qué me refiero.
Su animal era el mamut, y su arma el hacha. Por aquel entonces no lo entendía, porque el mamut no le pegaba mucho (no era un negro estilo M.A.) pero con la sabiduría que me dan los años, seguramente le caía como un guante. Al fin y al cabo ya se sabe que los negros y los mamuts tienen… troooompa.

El Power Ranger Verde/Blanco: este ya se incorporó más tarde, e iba más a su rollo. Le jodió el chiringuito al rojo, ya que pasó a ser el nuevo tío bueno con camisas que dejaban más músculo al aire, una mascota más guapa (dragón) y una melena de malote que encandilaba a las nenas.
Empezó como Power Ranger Verde, y su función era parecida a la de Ikki en Caballeros del Zodiaco (de la que hablaré otro día). Para los que no sepan de qué hablo, este tío se dedicaba a sus asuntos, y cuando la cosa se ponía fea les echaba una mano a los titulares. Era infinitamente más fuerte, sobre todo cuando le pasó algo raro (creo recordar que se medio moría, o se caía en una piscina de lejía, pero no me hagáis mucho caso) y se transformó en el Blanco, como Gandalf.
El Power Ranger Verde fue la causa de la caída del Rojo primero en las películas de porno gay, y luego en el asesinato puro y duro. Si no me creéis, bucead un poco por la red.

Y ya está, este era el elenco de los buenos. Los malos cambiaban, aunque había una bruja en la Luna que tenía el trabajo de suministrarlos cada capítulo. Y hablando de los capítulos, estos eran un ejemplo de innovación y giros de guión inesperados, pero como toda obra maestra, al final seguían un pequeño patrón que me gustaría compartir con vosotros. Disculpad las lagunas, ya que mis recuerdos son difusos y dolorosos.

Primero, en un bar donde los Power Rangers degustaban batidos sin alcohol (cada uno de su color respectivo) aparecían dos retrasados mentales creyéndose malos y guays. Existían simplemente para ponerse en peligro y ocasinalmente vislumbrar la verdadera identidad de los Power Rangers, aunque como tenían el hándicap de que sus padres eran hermanos nunca suponían una amenaza seria. Mientras ellos hacían el panoli distrayendo a nuestros héroes, una flamenca resentida con el mundo maquinaba desde la Luna. Aquí la memoria me falla, porque no se si mandaba un monstruo y este creaba a los masillas, o mandaba a los masillas y luego al monstruo. El caso es que llegaban los masillas.
Los masillas eran, sin duda, el personaje entrañable y sacrificado de la serie. Venían siempre en grupos, y hacían unos ruidos muy graciosos, como de sapo haciendo gárgaras con Listerine. Su misión era, colmo de la originalidad, acabar con los Power Rangers, y como eran muy inútiles solían intentarlo acorralando a uno a la salida de aparcamiento. Esto nunca servía para nada, pero ponía sobre aviso al resto, que se ponían a buscar el origen del marrón, que no era el otro que el bicho gordo del capítulo. Para ello, utilizaban la inestimable ayuda de Zordon, una versión sólo cabeza de Mr. Propper encerrada en una mampara de ducha, y su amigo el robot-paellera cuyo nombre no recuerdo. No sé qué hacían exactamente, pero cuando los Power Rangers abandonaban el cuartel general empezaban lo bueno: los protas encontraban al bicho, y llegaba la hora de las tortas.

Round 1: tras la posturita de rigor para la foto en grupo, el monstruo apalizaba a los protagonistas sin piedad, con los masillas de consortes para molestar. Los Power Rangers las pasaban canutas, pero poco a poco iban eliminando la morralla hasta que sólo quedaba el boss. Aquí, tras intentos más o menos infructuosos, combinaban las pistolas de alguna manera extraña y zumbaban al malo un rayo cósmico al grito de “Zas! En toda la boca” que lo dejaba en el suelo hecho mierda.

Round 2: Rita, la Pantoja lunera, montaba en cólera al ver que su bicho había sido humillado con unas pistolas de plástico del Mercadona, y tiraba su bastón. Desde la Luna a la Tierra, sí, era de Bilbao. Al aterrizar, el bastón no sólo resucitaba al malo, sino que lo hacía crecer hasta que se hacía como un edificio de 30 pisos, y le inyectaba una ración extra de mala leche.
Los Power Rangers, que ya se estaban yendo dándose palmaditas en la espalda, empezaban a currarse con el y eran apalizados y pisoteados sin piedad, empezando por el azul y acabando por el rojo. Fin del Round 2.

Round 3: recordando súbitamente que cada semana les pasa lo mismo, el Power Ranger Chachi (Rojo) daba la orden de llamar los Zords, que eran unos bichos mecánicos escondidos por los confines del mundo. Si la memoria no me falla, el tiranosaurio salía de la selva, el pterodáctilo de un volcán, el tigre dientes de sable de un desierto, el mamut del polo, y el triceratops… pues de una llanura o algo así, ni idea. El caso es que llegaban todos en un titá y se arrejuntaban para crear el Megazord.
El Megazord, una burda copia de Mazinger Z, recibía las dos galletas de rigor, pero luego pillaba la espada de Conan versión (muy) extendida y le zumbaba al bicho un guarrazo en mitad del pecho que lo dejaba listo para criar malvas.

Y así era más o menos un capítulo de esta entrañable serie de nuestra niñez. Había variaciones, como la vertiente hardcore de los combates, donde el Power Ranger Verde se pasaba a echar una mano, o sacaba su Megazord particular (tenía uno para el sólo, un dragón) y repartía estopa a mansalva. También, a veces un capi estaba especialmente pensado, y raptaban a alguien, o entraban en el garito de Zordon… pero en general, el 99% seguía esta estructura que le dio a esta obra maestra el éxito que se merecía.

Por desgracia, aun siendo un tierno infante, había detalles de esta serie que acabaron por hacerle perder su magia en pro de otras mucho más realistas (viva Dragon Ball y Caballeros del Zodiaco). He aquí la lista de cosas que de verdad nunca entendí de Power Rangers:

• ¿Por qué, como ya he comentado, tenían que vestir siempre del mismo color? ¿Qué opinaban sus madres de esto?
• ¿Por qué Rita no mandaba al monstruo a tamaño edificio? ¿Cuándo bajaba a por el bastón? ¿Por qué no le zumbaban entonces?
• ¿Por qué, con el paso de los capítulos, los masillas ganaron fuerza pero también un botón de autodestrucción en el pecho? ¿Qué tipo de evolución es esa?
• ¿Por qué los robots de animales no le zurraban al malo aprovechando que eran cinco contra uno, en vez de juntarse para sacar un robot más gordo? ¿Por qué el malo no les daba candela en el proceso de ensamblaje? ¿Cómo se metían los Power Rangers en esos pedazo de armatostes?
• ¿Quién pagaba los edificios que se cargaba el Megazord? ¿Qué tipo de seguro hace falta contratar para cubrir daños por peleas entre robots y extraterrestres?
• ¿Por qué un espadazo en esa serie sacaba chispas? ¿Por qué cuando le di una cuchillada a mi amiguito en el patio del cole no pasó lo mismo? ¿Por qué estoy encerrado aquí desde entonces y me ponen unas camisas tán incómodas?


En fin pequeñines, el próximo día, más y mejor. ¡¡¡Sed felices!!!

domingo, 19 de octubre de 2008

Soy un inculto musical

Hola, me llamo Carlos y soy un inculto musical.

(Decid: hola, Carlos).

Creo que ser inculto musical es un estigma social hoy en día a la misma altura que ser un violador, o pederasta, o las dos cosas juntas, no lo tengo muy claro. En una sociedad donde si no eres capaz de soltar parrafadas enteras de sesudos grupos alternativos no eres nadie, a mi me cuesta decir tres grupos cualquiera sin tener que pensar mucho. Menos mal que lo llevo con discreción, salvo por gente como Eli (/milmariposas), que de vez en cuando lo divulga. Si algún día aparezco muerto en un callejón, ya sabéis a quién tenéis que dar las gracias.
Y el caso es que a mi me gusta la música. Incluso diría que me resultaría muy desagradable un mundo sin música (pero no me suicidaría, como he llegado a oír, a mi lo que más me gusta de la vida es vivir). Mi problema, que no se limita a la música pero la afecta, es mi nula constancia y lo poco que me importa lo socialmente aceptable. Me explico.

Yo soy de los que de pequeño comía chorizo con chocolate porque estaba bueno. Nunca me importó el qué dirán, o las sabias recomendaciones del pediatra sobre los alimentos ricos en grasas. A día de hoy, sigo haciendo más o menos lo que me apetece, sin que me importe demasiado si es de gente rara. Ser normal, al menos para mi, es un coñazo. Además, mi mala cabeza y mi poca constancia hacen que me haya interesado en mayor o menor grado por todo lo interesable y que no sea ilegal. De lo más normal a lo más raro, y dejándome miles de cosas por el camino, me fascina leer, las artes marciales (y todos los deportes en general), el cine y las series, viajar, las culturas antiguas, hacer malabares, la cocina... hasta soy un pequeño experto en papiroflexia (pequeño por bajito, a ver cuanta gente conocéis que sepa hacer un globo de papel que se hincha, un dragón, o una pajarita que mueva las alas).

La música también se cuenta entre mis aficiones, y de hecho soy una de esas personas a las que algún día atropellará un camión desbocado por cruzar con los cascos puestos. Mi problema es que no me gusta nada en particular. Si coges mi reproductor, podrás encontrar cosas tan dispares como Offspring, Beach Boys, Jarabe de Palo o Jim Morrison. Pero esto son sólo nombres, y si me pilláis con mal día ni siquiera sabría deciros una canción concreta de ellos. A mi me gusta la música, canciones sueltas que en su día me fascinan y al de unas semanas puede que ni recuerde (a alguna le soy más fiel). Como estoy en el ordenador, puedo deciros algunos títulos. Hoy en día me encantan: The reason (Hoobastank), My way (Frank Sinatra), 19 días y 500 noches (Sabina), Me equivocaría otra vez (Fito), Bad day (Daniel Powter), All I want for Christmas is you (ni idea, la oí en una peli)… y un largo etcetera. Algunas, como Bad Day, son razonablemente nuevas para mi, mientras que otras, como 19 días y 500 noches, me gustarán por los siglos de los siglos, amén. Sé que no pegan. Sé que Sinatra no es lo más normal en una persona de mi edad. No podría preocuparme menos. El día que tenga que llevar lo último de Operación Triunfo para sentirme realizado, le daré mi reproductor a un relojero para que lo diseccione, y dispararé doce salvas en su honor.

Por supuesto, hay algunos autores con los que coincido más que con otros, aunque muchas veces tampoco pegan demasiado. Fito siempre me acompaña, Alanis Morrisette es omnipresente, Café Quijano va y viene, igual que Avril, y Bob Dylan me visita de vez en cuando, junto con algunos otros. ¿Por qué? No lo se, tendría que encerrarlos en una habitación y no dejarles salir hasta que descubra que tienen en común, y me iba a hacer falta un pequeño ejército y una ouija. Si secuestrar gente famosa es una lata, no te digo ya contactar con muertos famosos.

El caso es que siempre que me preguntan qué tipo de música me gusta reina un silencio incómodo en el aire. ¿Qué se supone que tengo que decir? Al final, junto con los libros o las pelis, he encontrado una solución diplomática que no deja contento a nadie salvo a mi mismo: me gusta la música buena. Esto no se extiende sólo a la música, y de hecho, creo que tengo la gran suerte de estar abierto a cualquier nueva experiencia y que exista la posibilidad de que me encante*.
Oye, alguna ventaja tenía que tener ser un inadaptado.


*Si ha pensado en algo de connotaciones sexuales y parafilias varias, bienvenido al club. Tenemos psiquiatra privado, y camisas de fuerzas de diferentes tallas. En breve recibirá un carné plastificado en su domicilio.

martes, 14 de octubre de 2008

La U y la D

Nota: por respeto a los responsables del invento, este artículo omitirá en todo momento la identidad de la institución a la que se refiere. La llamaremos, para no dar pistas… Deustwitz. Por decir algo nuevo y ser originales. Al tema.


En Deustwitz alguien ha llevado a cabo un sesudo estudio del alarmante descenso del número de ingenieros, y ha llegado a la conclusión de que lo que falta es una mascota con gancho. Y dicho y hecho, como si de una universidad de Bilbao se tratase (pero que podría no serlo, no os vayáis a pensar que esto es una pista), no sólo se ha creado una mascota a tiempo completo para la uni, no… ¡se han creado dos!

Podrían haber hecho una encuesta. Podrían haber pillado alguna mascota molona, como en las universidades yankis, que de otra cosa no sabrán, pero de eso van sobrados. Hasta podrían haber cogido algo representativo de la universidad. Yo, como estudiante, tenía varias ideas que por desgracia no he podido compartir. En concreto, y para la sección de ingenierías, mi lista la encabezaban:

- Un simpático monigote en posición fetal dándose cabezazos con una pared.


- Una serpiente de cascabel.

- Un puma (hay que ir para entenderlo).

- Los cuatro reyes de la baraja española.

- Una marmota durmiendo plácidamente en una silla.


Claro que esto eran sólo ideas, porque Deustwitz, en un triple salto mortal de originalidad, ha decidido crear… una U y una D de gomaespuma. ¿Por qué esas letras? Bueno, ya vale, dejad de intentar averiguar de qué uni hablo, mira que sois…

El tema es que, a partir de ahora, una U y una D gigante campan a sus anchas por el campus, dispuestas a… bueno, a campar a sus anchas por el campus. Y es que lo de las mascotas mola, pero sinceramente, ahora mismo yo no les veo mucha utilidad práctica. Por ello propongo desde este humilde blog una serie de cometidos que mejorarían mucho la universidad y sus ya de por sí completísimas instalaciones.

Aquí están las cuatro ideas más interesantes que se me han ocurrido. Se admiten sugerencias.


Puching-balls oficiales.

Además de mascotas voto por usar a la U y a la D como sacos de boxeo. Nada mejor para después de un examen especialmente estresante o una revisión completamente surrealista que liarse a patadas con un muñecote de gomaespuma sonriente, y si no, preguntad a los de psicología que seguro que ellos saben de eso. Puestos a rizar el rizo, voto por organizar simpáticos eventos especiales, por ejemplo “encuentra el bate escondido y a la mascota huida por el quinto piso”, al más puro estilo “El día del apaleamiento” de los Simpsons. Para que luego se quejen de que nadie participa en las actividades extraescolares.


Agentes de la ley.

Os puede parecer una tontería, pero este sencillo paso... triplicaría el número de agentes de seguridad dedicados a salvaguardar integridad física y posesiones de los alumnos. Además, dos letras de gomaespuma presentan no pocas ventajas como agentes del orden, entre las que se cuentan: la infinita capacidad de soportar golpes de dicho material, el buen rollito y simpatía que despiden, capaz de convencer al chorizo más pintado de que abandone sus actividades delictivas, o la vergüenza de que se diga que te han dado una paliza. A ver que delincuente levanta cabeza después de que se sepa por ahí que le pegó la mascota del campus. Ni Starsky y Hutch lo harían mejor.


Psicólogos andantes.

Por si no lo he comentado ya, estas nuevas mascotas lucen una sempiterna sonrisa que alegraría el día a un broker de Wall Street. ¿Qué mejor cometido que darles el trabajo a un par de profesores de psicología, que se dediquen a escuchar a los alumnos y darles consejo en sus problemas del día a día? Al fin y al cabo, contarle tus problemas a una letra gigante siempre sonriente da mucho menos corte que a un señor con cara seria y una libretita en la mano. Tratarían depresiones, ataques psicóticos, egos desmesurados… esta actividad, además, compagina perfectamente con la de saco de boxeo, con lo que mataríamos dos pájaros de un tiro.


Gladiadores.

Aunque nos han tirado las gradas, nada sería más divertido (y atraería más nuevos alumnos) que ver a las mascotas de la universidad batiéndose en duelo a muerte en la arena del coliseo, al más puro estilo Gladiator. Podrían representar históricas batallas, como esa revisión en la que una riada de alumnos casi lincha a un simpático e inocente profesor, o aquella otra ocasión en la que el Sansón de Sopelana casi saca de un obús a un alumno por la ventana. Si las apuestas corren en los torneos de pelota, imaginaos una épica batalla a muerte después de un duro día en el aula de ordenadores. ¿Quién da más?

¿Alguna otra idea genial que se me haya quedado en el tintero?


PD: gracias a Sito, por haberme inspirado en la creación de este dicharachero post.

sábado, 11 de octubre de 2008

A vueltas con las series (I)

Últimamente se habla mucho de series. Que si la calidad de las series americanas ha aumentado, que si la crisis del cine ha hecho que los guionistas y actores decentes se decanten por este campo… por suerte para vosotros, aquí estoy yo para saltarme la tónica general de este blog y ofreceros una completa guía de lo que os podéis encontrar en el panorama televisivo. Todo dentro de lo razonable y de mi especialidad (las series yankis), si alguien protesta porque no hablo de cosas como “Sin tetas no hay paraíso”, rastrearé su IP y borraré su colección de fotos del Duque en paños menores. Advertidas quedáis.


A vueltas con las series (I)


Perdidos.

Puede que fuera la que iniciara este resurgimiento, y desde luego fue una de las primeras y más intrigantes. La primera temporada es altamente entretenida y adictiva, aunque sospecho que el guionista, un tal J.J.Abrams, tiene un grave desequilibrio mental que debería tratarse cuanto antes. Sólo él es capaz de juntar supervivientes de una catástrofe aérea, osos polares, nieblas asesinas y gente de dudosa procedencia en general en una isla del caribe.

Por desgracia, si el argumento inicial ya era poco creíble, con el paso de las temporadas la cosa ha degenerado en un asunto muy turbio que sólo estando muy aburrido se puede tolerar. Eso si, como la acaben y cuadre todo voy a tener que verla entera, porque hilar una explicación racional que no implique drogas duras a semejante tejemaneje va a ser el triple salto mortal de los guiones .

Pros: te comerás la cabeza intentando saber qué pasa.

Contras: lo más probable es que no lo sepa ni el guionista.

Veredicto: puedes ver la primera temporada, por curiosidad, y si te engancha…


Prison Break.

A esta tengo que reconocer que estuve muy enganchado. La idea inicial, que consiste en un listillo que se tatúa un plan de fuga en el cuerpo y se mete en la carcel para sacar a su hermano, me pareció original e interesante. La primera temporada no me defraudó, y aun con los inevitables capítulos de relleno me pareció la leche. Lo malo es que lo que podía haber acabado de forma elegante ha degenerado en una serie de conspiraciones enlazadas (y van cuatro temporadas ya) que ya dan más risa que otra cosa. Y encima el malo, una compañía perversa y oscura que gobierna Yankilandia en la sombra, está muy visto.

Pros: argumento y guión inicial completamente original y de calidad.

Contras: cualquier parecido del guión actual con algo con sentido es pura casualidad.

Veredicto: si perdidos se nota que pierde fuelle, lo de esta es un completo despropósito. Ve la primera temporada, y contrata a un hipnotista para que te convenza de que no hay más.


Heroes.

La tercera en la trilogía de series famosillas del momento. Cuenta la historia (o algo) de un grupo de gente que descubre que tiene poderes. Como idea, al contrario que las anteriores, está bastante trillada, y el argumento es corrientito. Quiero decir que hay unos malos, unos buenos, y se lía parda. De hecho, la serie empieza a irse al carajo cuando empiezan con las conspiraciones rollo Prison Break, con la diferencia de que aquí se solucionan a leches y bolas de fuego/rayos/lo que toque. Si tienes un puntito friki te gustará porque sí. Si no, es probable que la gente volando, parando el tiempo y dando leches como panes no te llame demasiado.

Por desgracia, tiene unos cuantos puntos flacos que cantan demasiado.

Primero, las historias de viajes en el tiempo acaban el 99% de las veces en un sinsentido de calibre 45. Segundo, algunos personajes son tan poderosos como un cruce entre Neo, Son Goku y Chuck Norris. Todo esto lleva a que el guión sea poco realista a veces: si puedes parar el tiempo, se puede matar a la gente a escupitajos o cuando era un niño de dos años, como ya cayeron en Terminator. A los de Terminator, también les digo que cargarse al bisabuelo provoca el mismo resultado final, y trae menos problemas. Por comentarlo y quedarme a gusto.

Pros: los efectos especiales son la leche, y en general es bastante entretenida. Además. Peter y Sylar tendrán que pegarse algún día (hay que verla para entenderlo).

Contras: se les va un poco la mano, el próximo superpoder que queda va a tener que consistir en ser dios, y los republicanos se la cargarán por blasfemos.

Veredicto: si te gustaría volar o lanzar rayos, esta es tu serie.


Dexter.

Curiosamente, no habría apostado por ella en un principio y tiene a bastante gente enganchada. Va de un asesino en serie sólo mata a los malos por traumas paternos variados. La cosa es que el chaval no es mal tío en realidad, y se le acaba cogiendo cariño, así que lo pasas mal cuando ves que le van a pillar, y en un panorama donde hay unas 50 series de equipos de élite persiguiendo psicokillers, la serie merece la pena sólo por eso.

Ahora viene la parte mala. Porque la tiene, y muy gorda. Decir que los actores son malos es como llamar disturbios callejeros a la revolución francesa. El protagonista, por mucho que se empeñe todo el mundo, lo hace bien sólo a veces, pero verle matar es como ver a una abuela hacer un pastel. Vamos, que no disfruta. Uno se imagina que alguien que tiene por hobby cortar en trozos al vecino lo haría con un poco más de entusiasmo, pero nada, ni sonrisas sádicas, ni orgasmos… que sosada.

El resto, directamente, sospecho que son mendigos que han puesto ahí para ahorrar presupuesto. No he visto actores más lamentables desde Power Rangers (y eso que de peque tenía más manga ancha). La hermana es penosa, la capitana clama al cielo, y el negro del bigotillo tiene de actor lo que yo de modelo de lencería (femenina, a la masculina podría dedicarme sin problemas, por supuesto).

Pros: la casquería y los asesinos en serie siempre son divertidos.

Contras: ver a Glenn Close en una serie y luego a la hermana de Dexter es como para echarse a llorar.

Veredicto: para gente con miopía, o que cree que el Ron de Harry Potter es buen actor.


Californication.

Según la revista Rolling Stone, lo más parecido al porno que se puede ver en USA sin pagar tele por cable. David “Expediente X” Duchovny da vida a un escritor en crisis (Hank Moodie) aún enamorado de su exmujer y enganchado a todo lo malo (o bueno, según se mire) de esta vida. Es adicto al sexo, le da a las drogas, se bebe hasta el agua de los floreros… el yerno perfecto que cualquier madre querría para su hija. La serie vendría a ser como Sexo en Nueva York fusionando a las cuatro protagonistas, pasando directamente al sexo (explícito) y con menos dramones y más humor.

De todas formas, no se lo bueno que estará el amigo, pero hay que decir que la riada de mujeres de bandera que se pasa por la piedra hace el argumento todavía más increíble que el de Perdidos. O será envidia subyacente, no se, pero el día que vaya a un bar, una estupenda me guiñe un ojo y en dos minutos esté intentando bajarme los pantalones me comeré mis palabras (y cerraré el blog, probablemente).

Pros: es graciosa y bastante bien contada. Además, algunas salidas de Hank o la hija son la monda. Para gente de genero masculino poco exigente… como decirlo con clase… salen tetas.

Contras: si te incomoda alguien que sólo piense en el sexo, mejor ve Dexter (pero medita esta parte con cuidado). Además, al menos por estos lares, la serie debería ser clasificada como ficción al cuadrado, o al cubo, dependiendo de la estupenda.

No os penséis que se me han acabado. Otro día, más.