viernes, 12 de diciembre de 2008

Los cinco polvos obligados.

Hasta que cumplí los 12 años y tuve acceso a Internet de forma más o menos libre, podría decirse que mis únicas ventanas al mundo del sexo venían a ser las pocas revistas del sector que circulaban por ahí (de mal gusto a mi entender), mi mano derecha, y mi fecunda imaginación. Cada vez que aparecía una escena subidita de tono en la tele, mi madre la censora cogía el mando y cambiaba de canal a velocidades dignas de Billy el Niño. El caso es que claro, luego empecé a ver información más que explícita por todos lados, y me pasó como cuando tienes 4 años y ves el árbol lleno de juguetes el 25 de Diciembre: que parece tan maravilloso que te crees que toda la Navidad es de verdad.

Y es que a quien quiero engañar, el sexo mola (mucho), pero el cine ha hecho mucho daño al mundo en este sentido. Tú ves nueve semanas y media, y te dices: uy si, hacerlo en unas escaleras cayendo agua de las tuberías tiene que ser la bomba. Y esperas el momento de que Kim Basinger se te cruce un día lluvioso saliendo del cole, y se te tire encima. Y luego pasa lo que pasa. Ni las cosas son como en las películas, ni por supuesto una rubia me ha echado un polvo de infarto en unas escaleras mientras nos cae agua de los canalones en el cogote, porque lo que iba a ser de infarto es el dolor de espalda, la pulmonía y la mierda que iba a llevar a casa. Si alguno tenéis dudas, por favor, pedid a alguien que os vierta una jarra de agua fría en pleno momento, y me contáis qué tal, que a lo mejor estoy confundido y hay que probarlo. Exijo tres testimonios independientes, por cierto. Y un notario en el momento del éxtasis.


En fin, a lo que iba. Este es el más extremo, pero en general el tema del polvo original y estrambótico está muy documentado y altamente recomendado. De hecho, hay una serie de lugares que han pasado de ser originales a casi de obligado cumplimiento en esta vida, como plantar un árbol y escribir un libro. Echémosles una ojeada.



El polvo en la calle.

También llamado el polvo de la gente vaga, y es que por mucho que lo disfraces de aventura rollo “Al filo de lo imposible”, hacerlo en la calle es más cutre que el juguete del HappyMeal. Por supuesto, tiene la ventaja de que no hay que buscar mucho, porque calle hay en todos lados. Al parecer a la gente le encanta por el tema de que te pillen, pero a mi que un degenerado me interrumpa en pleno momento no me hace mucha gracia. Claro, yo es que soy raro, y no se disfrutar del placer de lo prohibido. Vamos a ver, es la calle. La calle. Si se te cae comida en la calle y vas y la tiras… ¿vas a follar ahí?

Amoshombre…



El polvo del coche.

El polvo del coche es el clásico de los polvos clandestinos. Evolución natural del polvo de la calle, el polvo del coche tiene una serie de ventajas obvias para los homeless que no hace falta que enumere. El problema es que oigo decir a gente que vamos, que el coche es maravilloso, y uno se pregunta si en su vocabulario cuando la gente dice coche quiere decir cama circular de 3 metros. Un poquito de sinceridad, por favor, una cosa es que te guste el sexo seguro, y otra que al acabar tengas que sacarte del culo el cinturón de seguridad.

Que con veintisiete años sigas viviendo en casa y que el único sitio donde puedes echar un caliqueño sea en el Panda heredado de tu hermano mayor no quiere decir que un utilitario sea el summun del erotismo. Sed sinceros, y decidlo claramente, que no pasa nada. Hay crisis y la cosa está malita, nadie os lo va a echar en cara. El coche no mola.



El polvo del ascensor.

El polvo del ascensor es como el capítulo de Sorpresa Sorpresa de Ricky Martin y la chica del perro y la mermelada. Nadie sabe si existe, pero todo el mundo quiere creerlo.

Y no sé que película lo puso de moda, pero a mi el tema me fascina como al que más, lo confieso. Porque vamos a ver, ¿qué tiene un ascensor? Porque dejando aparte el rollo de que te interrumpan, ya tratado, a mí me parece como hacerlo en el cuartillo de las escobas. ¿Es por el espejo? ¿Es por las luces halógenas en plena cara? ¿Es porque con cada orgasmo se ilumina el botón correspondiente del piso? De verdad, si alguien lo ha probado, que me cuente.

Y si alguien tiene el video de “Sorpresa Sorpresa”…



El polvo de la ducha.

Si el polvo del ascensor es como el capítulo de “Sorpresa Sorpresa”, el de la ducha es como la ouija. Todo el mundo sabe que no va a funcionar como se supone que tiene que funcionar, pero aún así todo el mundo planea o ha pasado por la experiencia. Y es que a priori, todo parece muy buena idea. Que si jabón, que si agua caliente, que si tal… y claro, la gente se lanza como loca.

Vamos a ver, ¿existe una forma más segura de matarse que hacer equilibrios en la ducha? El suelo es una de las superficies más resbaladizas conocidas por el hombre, por no hablar de todos los cantos y salientes donde desnucarse. Todo esto sin mencionar el hecho de que resbalarse y morir sería la parte buena, porque no me quiero imaginar la de gente que habrá ido a urgencias con un bote de champú incrustado en el recto.

Ponte tú a explicarle al proctólogo que un resbalón tonto lo tiene cualquiera.



El polvo de la playa.

Por fin, el number one. Favorito de casi todas las mujeres románticas, y de casi todos los tíos que consideran que cuanta menos ropa lleve una chica, más posibilidades hay de que se quite lo que queda. El polvo en la playa es un clásico. En general, parece que lo de ver el mar, las estrellas, y hacerlo al ritmo de las olas triunfa.

Y yo no digo que no ¿eh? Pero… ¿soy el único que piensa que la arena aún debe pulirse mucho para funcionar como lubricante? ¿Que por la playa en verano de noche pulula gente de catadura moral más que discutible? ¿Que cuando estás en ciertos menesteres lo último que te preocupa es la marea, y sin embargo debería? Si, querida lectora romántica empedernida, como seas de las que le gusta tomarse las cosas con calma y una ola te moje el culo por sorpresa y a traición, verás como la cosa pierde encanto.


Y esto es todo, queridos lectores ávidos de sabiduría. Muchos os estaréis preguntando dónde ir ahora que os he desmontado con mi lógica infalible todos vuestros lugares favoritos de perversión. Para ayudaros un poco, os comentaré que los siguientes en mi lista son en el Dragón Khan (que la foto tiene que molar), en lo alto de un faro (para que los de los barcos vean la silueta) y en un globo.

Quejica sí, pero a mi a original no me gana ni dios.

8 comentarios:

Anónimo dijo...

Pues,,, por no ponerme a hablar de mis intimidades te diré que en algunos casos aciertas pero que en otros estas confundido estrepitosamente,,,

Asbeel dijo...

Haría una contestación personalizada, pero firmar como anónimo es lo que tiene :P

Por si no lo has notado, se trata de hacer reir buscándole la parte cómica a las cosas, no de opiniones serias. Estamos los de Bilbao como para criticar el sexo, sea donde sea xD

lirinem dijo...

Lo siento, soy un desastre, he provado todas!
a este paso la unica cosa original q vamos a hacer es echar un polvo en la cama

cuando quieras te cuento la del ascensor XD

la de la calle es aun peor q la de la playa perdona... y creo q no hace falta ser romantico, simplemente es xq hay menos gente!

un beso

lirinem dijo...

probado, por dios

Tamasan dijo...

Anónimo era yo,,,

Lamu dijo...

Lo de las escaleras ni lo he intentado y lo de la calle paso directamente.
En cuanto al ascensor, aun no se han dado las condiciones óptimas, en la ducha, igual debarías probar sentado (si hay sitio) y en la playa es de lo mejorcito!! Eso sí, dentro del agua y de pie, nada de que se te llene todo de arena, que eso es pa' morirse!

No te has dejado el do los probadores? Porque ese también es... Como decirlo... Increible!
Jajaja!!

Anónimo dijo...

mmmm necesito un voluntario...
quiero probar...

mike dijo...

He de decir que yo también he tenido el gusto ( y nunca mejor dicho ) de probarlas todas. Y he de decir que me quedo con la de la playa ( sobre una toalla eso si y en la segunda vez, que en la primera no me di cuenta y teníamos a unos pescadores relativamente cerca ).

Donde tiene que ser la ostia hacerlo es en una cama de matrimonio, lo hago tan poco ahí que ni me acuerdo. ( lo peor es que no es coña ).

Por cierto te faltan algunas míticas por aquello de lo deseadas y posiblemente inciertas.

1.- Probadores de un centro comercial.
2.- Debajo de la mesa en un banquete.
3.- En un velatorio ( donde se pueda ).
4.- En un confesionario ( si, la garita de los curas ).