miércoles, 16 de diciembre de 2009

Ultimo post del año (o no); reflexiones sobre precios y gente de color (negro).

Hola pequeñuelos.
Aprovechándome de que llega la navidad y de mi infinita sapiencia, voy a dar unos pequeños consejos al mundo en general y a vosotros, lectores incautos, en particular. Como para desbarrar sobre la falsedad de la época, el consumo desmedido, lo cínicos que somos en estas fechas y demás sesudas y nada tópicas reflexiones ya está el resto del planeta, yo voy a hablaros de compritas. Sí, ya sabéis que soy un materialista adicto al shopping cual Carrie Bradshaw cualquiera, qué le voy a hacer.

Atentos…
Primero, los precios. Vamos a ver si nos lo aprendemos de una vez todos, consiguiendo que los distribuidores dejen de tocarme mis partes y así, de rebote, pueda pasar las fiestas sin pegar fuego a ningún letrerito en el lafnac. Sé que podemos, venga, repetid conmigo: noventa y nueve céntimos de euro son, salvo que concurses en Pekín Express, un eeeeeuro. Nueve con noventa y nueve son, salvo que seas de los que se agacha a recoger un centimillo del suelo, diez leeeeeeuros. Novecientos noventa y nueve con noventa y nueve son, esto… jodó, que de nueves... sí, mil euros. Tú lo sabes, yo lo sé, el pringao que puso el letrero lo sabe, y seguro que hasta el niño que ha fabricado las zapatillas en Pakistán lo sabe. Si veis que algo vale 99.99€, por favor, acordaos de mi y no lo compréis porque cuesta UN PUTO CENTIMO* más que el artículo de al lado. Comparad, sopesad, lanzadlo por el pasillo cual bola de bolos para saber si está maduro, lo que os de la gana. Pero por dios, que ese céntimo no influya en vuestra decisión.

Por un futuro con precios para gente normal. O por mi, lo que os dé más rabia.

Segundo, los plazos absurdos. Están muy de moda, y empiezan a resultarme ligeramente molestos, donde “ligeramente molesto”es intercambiable por “mataría al listillo que se los ha sacado de la manga a golpes con su propio brazo amputado”. Porque a ver, yo entiendo que se pague una casa a plazos, o un coche a plazos. Comprendo incluso que se pague una lavadora de seis velocidades y con voz de Darth Vader que indica que se ha terminado el lavado** a plazos. Lo que me parece acojonate es que resulta que ahora un portátil ya no vale 500 euros, no. Ahora vale 20 euros al mes. Y la gente, ojiplática ante tamaña estupidez del vendedor, que te está regalando un portátil por “veinte leuros de ná”, se lo compra sin dudar. Porque total, 20 euros al mes son calderilla.



¿En serio hace falta explicarlo? Parece que sí, porque luego va la masa y pica. Que son veinte euros al mes. ¡AL MES!. Que la gente no mira ni cuantos meses va a tener que pagarlo. Deberían hacer un experimento que consistiera en venderlo por 20 euros al mes durante toda la vida. Estoy seguro de que la cantidad de gilipollas que lo compraría me sorprendería incluso a mi, que tengo una fe en la subnormalidad humana (y propia, para qué negarlo) que raya en el infinito. Y es que será la EGB, la LOGSE, la ESO o la posguerra, pero que la gente no sepa que un crédito supone, generalmente, pagar más por el mismo producto que al contado, me resulta alucinante.
Moraleja: si quieres un portátil, o un reloj chulo, o que se yo, un conjunto de máscara, látigo y esposas a juego, no seas idiota y págalo todo de una vez.
Y si te parece muy caro, es que es muy caro. ¡No lo compres! ¡Huye!
Por último, abandono la navidad para hablar… trrrrrrr… ¡de fútbol!
Aaaaaaah, chillaréis todos, arrancándoos mechones de la frente. Cómo es posible, este blog culto y actual, molón donde los haya, hablando del opio del pueblo. Pues mira, nadie os obliga a leer nada, quejicas. A los que queden, les cuento.
Resulta que el Athletic, también conocido por la capital del reino como el Atlético de Bilbao, el Bilbao, o er Birbao, va a hacer debutar a un chavalín (otro más) de 16 años. Digo chavalín por la edad, porque el tío es un pedazo de mulato que, si me pilla con mal día (suyo, que yo tenga mal día sería indiferente), me mete mis excelsos conocimientos de artes marciales a patadas por el esófago. Al parecer es central o lateral, así que encaja en la filosofía del club de “para meter gol tendrás que sufrir mi ira”. Hasta aquí, todo correcto.
Pues nada, que después de estar un año por la capi, como decía, oyendo que er Birbao es un equipo de racistas y nazis por jugar sólo con vascos, hoy bajo al café y flipo. En todos los colorines, hasta en mango, lo juro. Porque hoy he tenido que oír, transcribo literalmente, que “er Birbao” es un equipo de farsantes y mentirosos que dicen que sólo juegan con vascos y ahora van y fichan un negro de mierda***.

Hay que joderse, que duro es no ser sordo algunos días.
Por no hablar de que no existan los lanzallamas de bolsillo.

¡Feliz Navidad!



* Lo sé, hay muchos tacos en este post. Es el espíritu navideño.

** Pedazo de invento esa lavadora, por el MEV. Ni os esforcéis, acabo de volver de la oficina de patentes.
*** Nótese que me repatea la expresión "de color", y que me meto con el "de mierda", no con el "negro". Para mi un negro es un negro, un blanco es un blanco, y un rojo es un rojo. Yo sólo soy racista con los idiotas.

miércoles, 9 de diciembre de 2009

De la neutralité, equalité y fraternité en la red, o Ley de Economía Sostenible (II)

Releyendo mi post del otro día, me he dado cuenta de que en mi afán por reirme un poco de todo el mundo (como suelo) no he dejado claro lo grave que me parece el tema que se está tratando estos días. Ya que esto pretende ser un blog en clave humorística, que se me da fatal hablar de cosas serias, y que no quiero que cualquiera que entre aquí salga con una opinión confundida o peor, afectada negativamente, copio por todo el morro el último post de David Bravo al respecto. David Bravo, para quienes no sepáis de quién hablo, es un abogado especializado en derecho informático y propiedad intelectual que dice las cosas claras y sabiendo de lo que habla, ya que es su campo.

Secundo todo lo que dice, punto por punto. Escribe bien y es muy ameno, así que os recomiendo encarecidamente que lo leáis con calma :)

Pero también me gustaría saber cuanto revuelo se habría armado si no se amenazase nuestra capacidad de compartir cultura con copyright. No lo puedo evitar, soy un cínico sin remedio.

Pulsa aquí para leer el post original



Justificaciones escalofriantes a la Ley de la Patada en el Router: Es que los jueces aplicaban mal el Código Penal

En el año de 2006, con la redada a páginas de enlaces, se produjo la que, según los medios de comunicación, fue la operación más importante contra la piratería en toda Europa. Poco después de las detenciones fueron muchos los que brindaron con champagne: los medios de comunicación escribían editoriales titulados “Piratas en la Red” y la por entonces Ministra de Cultura, Carmen Calvo, aparecía fotografiada junto a miembros de la policía y algunos artistas con gesto triunfal. La euforia era tan desmedida que la Federación Antipiratería condecoró a la brigada que realizó la operación y ACAM publicó una lista de “páginas desde las que se delinquía”, relegando el papel de los jueces a una cuestión de puro trámite y considerando que su labor se reducía a graduar la mayor o menor intensidad de una pena que se creía ineludible.

Nunca lo hemos contado, pero cuando Javier de la Cueva y yo acudimos al juzgado a la declaración de los imputados en el caso Sharemula, salimos de allí asombrados por la actitud de los que se sentaron en el estrado de enfrente: un abogado y dos abogadas que, literalmente, se reían de las respuestas de nuestro defendido y que se despidieron de nosotros con cara de haber presenciado un patético espectáculo de excusas desesperadas y estrafalarias. Después de aquello no volvimos a verlos porque los dos imputados en ese caso no tuvieron que regresar más al juzgado: el Juez decidió archivar directamente el asunto al considerar que la actividad denunciada no era delictiva. En el mismo sentido se pronunciaron diversos juzgados de diferentes ciudades de todo el país y, ante el fracaso de esta vía penal, se probó suerte en la civil. La última resolución en esta vía puede dar una idea del grado de frustración de la industria y del Ministerio de Cultura: el juzgado ordena reabrir dos páginas de enlaces a redes P2P condenando en costas a SGAE y, como guinda, multándola a ella misma por mala fe en su solicitud de cierre.

Para encontrarle una explicación, es en este contexto en el que debe analizarse la reforma incluida en el Anteproyecto de Ley de Economía Sostenible y que pretende apartar a los jueces para que ahora sea una comisión del propio Ministerio de Cultura -aquél que aplaudió las detenciones- el que decida sobre la licitud o ilicitud de estas páginas webs.

Aunque el puzle tiene sólo dos piezas y es fácil de encajar para cualquiera que no escriba editoriales en El Munto y El País, los abogados de la industria se están encargando de aclararlo mejor. Marisa Castelo, abogada que no hace mucho dijo que si el modelo en el que se basa el fenómeno de las descargas sigue degenerando ve "a la gente asaltando los concesionarios de coches", dio hace pocos días una entrevista online en ABC donde puso las cartas sobre la mesa. Tras defender a ultranza esta reforma y, ante la pregunta de si se “ganan muchas demandas por violaciones de propiedad intelectual en internet”, la letrada contesta: “has dado en el clavo :-)” (con smiley en el original). Es decir, el quid de la cuestión de esta reforma se encuentra en que la industria no está ganando muchas demandas (de hecho, en casos de páginas de enlaces han ganado un total de cero) y de ahí la necesidad de una ley cuyo objeto no es otro que trasladar el poder de decisión de los jueces al Ministerio de Cultura. En palabras de la abogada “la necesidad de esta reforma surge sencillamente de que no se está aplicando el Código Penal de manera correcta”. O lo que es lo mismo: como los jueces no interpretan las leyes como lo hace la industria y sus representantes del Ministerio, es necesario quitarlos del medio. Tras perder varios partidos seguidos, le dicen al árbitro “mejor deme a mí el silbato, que ya me encargo yo de ésto”.

Sólo un país inmerso en la más absoluta mediocridad moral e intelectual puede no llevarse las manos a la cabeza ante la posibilidad de que un órgano administrativo decida atribuirse la potestad de calificar una conducta como ilícita sólo porque los jueces no la consideran como tal. Hoy el Gobierno ha decidido que los jueces se han equivocado con su calificación de las páginas de enlaces de modo que, en adelante, deben encargarse ellos mismos directamente. Mañana, ¿qué será? ¿Qué puerta se está abriendo con esta propuesta?

Estoy hablando de páginas de enlaces pero, en puridad, la reforma no les atañe sólo a ellos. El tenor literal del texto de la reforma es mucho más amplio y señala directamente a toda aquella página web que obtenga algún rendimiento económico, por pequeño que sea, y que pudiera estar vulnerando algún derecho de propiedad intelectual: un blog con publicidad que suba una foto sin permiso o que haga una cita que no encaja exactamente en el derecho de cita, estaría en el punto de mira.

Mientras esto sucede, algunos "opinadores" profesionales de los medios de comunicación, incapaces de darse cuenta de que ellos son uno más de los muchos afectados, caricaturizan esta protesta dibujándonos como niños llorones que queremos descargas gratis, y ello por desconocer que esta reforma ni siquiera ataca directamente a las descargas. Lo que aquí está en juego es lo suficientemente grave como para que se rechace incluso por los que están contra las descargas y con independencia del signo político de cada cual, y es que se trata de dar el visto bueno a que un gobierno pueda arrancar de las manos a los jueces determinados asuntos sólo porque las decisiones que estaban adoptando no les gustan. Y no sólo eso, si la reforma termina cristalizando en una ley real se abre además otra puerta peligrosa: permitir que un órgano administrativo cierre páginas molestas en función de lo que éste considere que es una infracción de propiedad intelectual. De poco sirve la garantía de que la ley diga que en casos en los que el cierre afecte a la libertad de expresión será un juez el que decida, y para comprender la falta de solvencia de esa garantía basta con recordar las espeluznantes palabras de la Ministra de Cultura a este respecto: "la intervención de un juez puede ser necesaria en ocasiones, pero será la Comisión [del Ministerio de Cultura] quien valore esa opción". O lo que es lo mismo, una vez iniciado el procedimiento será el propio Ministerio de Cultura quien decidirá, caso por caso, sobre su propia competencia y sobre la necesidad de que un juez intervenga o no.

viernes, 4 de diciembre de 2009

De la neutralité, equalité y fraternité en la red, o Ley de Economía Sostenible

A ver a ver, que me acabo de enterar de que si no opinas de la Ley de Economía Sostenible esa no eres un blogger como dios manda, así que aquí estoy, con dos posts en dos días, demostrando que mi ritmo de actualización es mío y me lo follo cuando quiero. He aquí mi visión del desarrollo de los acontecimientos y mi opinión personal, para que no se diga que no me mojo en los asuntos de estado.


1 - Lo que dijo el PSOE, y desencadenó la movida:

Dado que la gente no nos hace caso cuando pedimos de buen rollo que no piratee (malos, que sois malos, joder), hemos pensado hacer una ley para que unos colegas nuestros puedan cerrar páginas web que faciliten el bajarse cosas “de gratins”. Sin tener que pasar por los tribunales, por cierto, que es un rollo. Es decir, que si denuncian a alguien por maltrato, estafa o extorsión, dos o tres meses (o doce) de espera hasta el juicio es aceptable, pero que una página ponga links a películas no puede esperar. Ergo aquí estamos, más chulos que un ocho para la foto. ¡Alehop!



2 - Lo que dijo el PP al enterarse:

¿Qué? ¿Qué el PSOE anda haciendo ALGO? Eh, chicos, ¡CHICOS! Dejad de apuñalaros y de robar un momentito, que tenemos que decir que no estamos de acuerdo. Por cierto, ¿de acuerdo con qué? Um, ¿defensa de la propiedad intelectual y las grandes productoras? Emmmm… ¡Intolerable! Este PSOE siempre igual, defendiendo a los intereses económicos y olvidándose de la gente, sus necesidades y sus derechos. Malditos capitalistas…
¡Abajo el estado opresor! ¡A las barricadas!



3 - Lo que alegan los internautas, con razón:

Zapatero personalmente quiere dar a un grupo oscuro (que seguro que es la SGAE) poderes para saltarse el poder ejecutivo y cerrar páginas sin tener que rendir cuentas a nadie. Esto atenta contra los derechos de las personas, la libertad de expresión, etc. etc. Tengo la obligación moral de denunciarlo y parar este atentado contra las libertades.
¡Abajo el estado opresor! ¡A las barricadas!



4 - Lo que piensan de verdad los internautas, pero haremos como que no:

Otra vez quieren cerrarme el grifo de canciones, películas, y videojuegos por la patilla. Malditos sean, menos mal que esta ley puede ser usada para coartar la libertad de la gente, que por otra parte me importa un carajo siempre que se vulnere de otras maneras que me permitan seguir viendo Lost.
¡Abajo el estado opresor! ¡A las barricadas!


5 - Lo que además piensan los internautas, pero mejor no decir:

¡¡¡MI PORNO GRATIS!!!



6 - Lo que dijo Zapatero después de ver que su invento puede ser usado como SS cultural:

Errrrrrrrrrr, no, a ver, osea, yo lo que quería decir es que crearemos un aaaaalgo de buen rollo para que vigile esas páginas y las denuncie a un juez para que las cierre si lo considera oportuno.
¿Qué? ¿Maltratadores, pederastia, tráfico de drogas, prevaricación, estafas o sobornos, que también se atascan en los tribunales? ¿Pero por qué me sacáis eso otra vez? Seréis cabrones… Bueno, que las víctimas de esos no dan tanto el coñazo, dadme un respiro ¿no?
Hayquejoderse, que difícil es ser Presi, menudo regalo envenenado. La próxima te la quedas tú, Mariano.



7 - Lo que dicen los autores sin renombre:

Pues el que quiera que se baje lo mío de Internet, a mi lo que me importa es que me conozcan y poder llegar a vivir de mi arte sin que las distribuidoras me corrompan. Yo viviré de los conciertos, no soy avaricioso.



8 - Lo que dicen los autores de renombre:

Pero de qué habláis, si yo sigo ganando un pastizal. ¿Seguro que eso de las descargas es tan malo? Anda anda, dejad de molestarme con cosas de pobres.



9 - Lo que dicen los que se creen autores de renombre:

¡Estáis matando el arte! ¿De que voy a vivir? ¡¡¡¿¿¿Pretendéis que vuelva a tener un trabajo NORMAL con un sueldo NORMAL???!!!!



10 - Lo que dicen las distribuidoras:

Sois todos unos delincuentes. Y vais a acabar en la cárcel, o mejor, picando piedra en la mina. Cabrones sin escrúpulos, sólo os interesa ahorraros cuatro perras, y nadie piensa en nuestros beneficios, que son los que mueven la economía del país. Os vais a enterar.
¡Mari, búscame el teléfono de Zapatero!



11 - Lo que digo yo, que para eso el chiringuito es mío:

No me bajo gran cosa de Internet, y la mayoría se puede ver en la tele (pero no niego que sea poco ético). Si se me acaba el chollo, pues qué se le va a hacer. Eso sí, seguiré sin pagar por una peli mala, un disco pésimo y un juego lamentable, y volveré a guiarme por el boca a boca en vez de comprobar por mi mismo si algo merece la pena antes de comprarlo.
Además, me parece que hay cosas más urgentes en que gastar la pasta, así que en las próximas elecciones votaré en blanco para expresar mi opinión al respecto de las leyes absurdas y los políticos marioneta.


Y ahora, os toca. ¡Opinad, opinad!

jueves, 3 de diciembre de 2009

Principios

No sé si lo habéis notado, pero no hay mejor manera para garantizarme un par de semanas sin actualizar que poner la etiqueta (I) a un post. Supongo que se debe a mi habitual pánico ante las obligaciones, que consigue cosas tan bizarras como que coma verdura o tenga sábanas voluntariamente, cuando en su día consideré estas dos actividades como un castigo impuesto por los dioses (o lo que es peor, por mi madre). Total, que ahora hago un montón de cosas que nunca pensé que haría, y me ha dado por pensar en todas las cosas que juro y perjuro que nunca haré. Y es que, como digo, si de pequeño me dije a mí mismo que jamás comería brócoli sin oponer resistencia y hoy me trago mis principios con patatas y un chorrito de aceite de oliva crudo… ¿qué aberrantes actividades puedo llevar a cabo el día de mañana, movido por la lenta pero segura degradación de mis principios morales? Veamos…




Para empezar, hasta el momento me niego a comer cinco piezas de fruta al día, a sabiendas de que ello me provocará irremediablemente cáncer de colon, que acabará con mi existencia de forma dolorosa y agónica. Porque vamos a ver, no sé lo que pensaréis vosotros al respecto, pero a mi cinco piezas de fruta me parecen una barbaridad, se mire por donde se mire. Y si encima eres alérgico al 90%, como yo, apaga y vámonos. Además, ¿qué coño es una pieza de fruta? No sé a que sesudo endocrino se le ocurrió cuantificar la fruta con una unidad de medida tan vaga como esa, porque según mis rudimentarios cálculos de volumetría aplicada a la horticultura, no son lo mismo cinco uvas que cinco sandías. El tío se quedaría como dios, imagino, pero a mi me dejó muy confundido. Le faltó decir que además de eso un puñao de fibra viene de lujo para ir al baño como un reloj.

Pero bueno, discusiones semánticas al margen, tengo un problema con eso de vivir tanto. Analizando mi entorno, si yo voy a irme al otro barrio a los cincuenta por culpa de mi déficit frutícola, no me quiero imaginar la edad a la que van a espichar el 80% de la humanidad (al menos, de la humanidad que yo conozco) sabiendo las porquerías que se tragan. Y la verdad, me iba a aburrir en un mundo así de despoblado, sin nadie con quien jugar a la play en el asilo, ni con quien hacer Tai-Chi en el jardín.

Total, que sea lo que dios quiera mamá. Siempre me gustó vivir peligrosamente.



Dejando un poco aparte la gastronomía y pasando al tema del aspecto personal, llegamos al segundo punto de la lista. Y es que ejerzo mi derecho garantizado por la constitución a no depilarme, no ponerme piercings, no hacerme peinados absurdos (salvo el afro, que me viene de fábrica) y, en general, a no convertirme en una mala copia de Beckham o chulito supercool equivalente para las quinceañeras de ahora.

Vamos a ver si me explico. Si no estoy dispuesto a empapuzarme de fruta cada día para salvar mi vida, ¿qué cabriola cósmica iba a hacer que me someta a la indecente tortura de arrancar pelos de mi cuerpo por amor al arte? Sé que las chicas lo hacéis. También sé que no os resulta especialmente agradable, de verdad, que lo hacéis para estar más atractivas (que no por nosotros, ojo). De hecho, hasta asumo que podríais pensar que estáis en vuestro derecho a exigir lo mismo. Pero, a pesar de que ahora mismo hay un grupo de féminas afilando guadañas y encendiendo antorchas para hacerme pagar mis osadas afirmaciones, me reitero en mis palabras. A mí que me registren oigan, no veo por que nadie podría exigirme según qué sacrificios cuando yo no le he echado personalmente a nadie cera ardiendo por su cuerpo.

Bueno, salvo aquella vez que… ya se sabe, hay que experimentar…errrr… ¡que no pienso depilarme, vamos, dejad de hacer preguntas capciosas!

Respecto a los piercings, puedo llegar a entender un adorno en una zona cuya función tiende a cero (lóbulo, ombligo), pero andar automutilándose la ceja, como más de una vez me han propuesto, pues no. No sé si habéis caído en que por esas zonas hay terminaciones nerviosas con una función muy determinada, pero yo sí, y andar toqueteándolas podría invalidar la mirada a lo Carlos Sobera que tantos éxitos me ha dado y me debe seguir dando. No hablemos ya si la cosa gravita hacia zonas sensibles como pezones o el aparato recreativo situado debajo del ecuador, porque en ese caso es que directamente no quiero ni pensar en las consecuencias.

El Comité de Nenazas Sin Fronteras desestima la propuesta por aplastante mayoría.



Dejado este punto claro, toca pasar a las exhibiciones públicas y donación de fluidos corporales varios, tema que me fascina y horroriza a partes iguales. Me alegra decir, al hilo de esto, que por fin parece que las nuevas generaciones de hombres hemos encontrado formas más elegante de expresarnos que escupir y rascarnos las pelotas*.Yo, en un avance evolutivo sin precedentes y gracias a mi ejemplo, pretendo llevar a la raza humana un paso más allá. Y es que atentos: me niego en redondo, y en cualquier forma geométrica regular o no, a mear en la impúnemente en la calle*. Arriesgado, lo sé, pero siempre fui un rebelde sin causa.

Evidentemente, existen eximentes, como que mi salud se vea gravemente amenazada. Este caso, en el que algunos incluyen en una serie de condiciones muy laxas, para mi comprende dos únicas opciones: que mi vejiga esté a punto de estallar y sea eso o mis pantalones, o que una manada de féminas indignadas me impidan el paso a mi propio lavabo esgrimiendo objetos cortantes, contundentes y/o aplastante(bolsos y uñas). Fin.

Y es que me da igual cómo os pongáis, mear en la calle es asqueroso, y no hay vuelta de hoja. Hemos aprendido a atarnos los zapatos, a comer sin mancharnos, a dibujar sin salirnos de la línea (bueno, yo casi), e incluso a conducir. Controlar nuestros esfínteres llega antes que todo eso y no sé vosotros, pero a mi no me parece tan complicado. Si algún día salís a la calle un domingo por la mañana, supongo que podréis empezar a entender mi punto de vista, pero dado que ese momento queda lejos en el tiempo (vagos), intentaré explicarlo de la forma menos zafia posible: el olor a meados* es vomitivo.

La única ocasión en la que considero lícito evacuar en la calle es cuando el propietario de un bar te impide el acceso al lavabo de malos modos, a pesar de tu evidente mirada de desesperación. En este caso, no sólo permito sino que recomiendo dejar el regalito a la entrada del lugar, para uso y disfrute del sujeto a la mañana siguiente.

Venganza poética, lo llamo yo. Incluso procuro firmar.

*Nota adicional para mis lectores más puristas, a.k.a familia: en la calle ni se orina, ni se hace pis, ni se micciona. En la calle se mea, y el producto resultante son los meados. Así mismo, no existe expresión equivalente a “rascarse las pelotas” en el idioma de Cervantes. Sostener lo contrario es como sostener que hay gente que se va a de putas para hacer el amor.

Irse de putas se incluye en la explicación anterior.

Fin de la nota adicional.



Y ahora, cambiando radicalmente de tema y antes de llegar a mi parte favorita, quisiera tocar un punto que me resulta especialmente gracioso, y es que confieso que en esto el raro soy yo: que sepáis que, hoy por hoy, me niego en redondo a abrigarme sólo porque el resto de la gente tenga frío. Flojos. A ver si ahora voy a tener yo la culpa de que vuestros cuerpos no estén adaptados a temperaturas perfectamente soportables sin necesidad de parecer el muñeco de Michelín.¿De dónde ha salido ese afán de criticar mi costumbre de ir en camiseta hasta el 20 de Diciembre? No, no me pongo malo. No, es físicamente imposible que te dé o deje de dar frío a ti el número de prendas que yo lleve encima. Asumidlo, la física cuántica explica muchas cosas, pero no da para tanto.

Este fenómeno me está resultando especialmente grave en Madrid, por cierto, donde los medios de comunicación han implantado la creencia de que por debajo de diez grados vivimos en una ola de frío, y por encima de quince en una ola de calor. Frío es menos de cero grados, aibalaostia, que soy de Bilbao. El resto, ¡todo psicológico!



Y después de este pequeño desahogo dentro de este gran desahogo, mi parte favorita. El motivo número uno de mi desesperación por la humanidad, y ante el que me resisto como gato panza-arriba. Por mucho que lo intentéis, malditos, por mucho que lo saquéis en el periódico, me bombardeéis en las pausas del café, en las conversaciones en el metro e incluso en mi propia casa, atentos a esto. Ni de coña, ni en un millón de años, y aunque me quede una única neurona borracha y empastillada en el cerebro pidiendo la eutanasia, voy a ver Sin tetas no hay paraíso, Física o química, Los hombres de Paco, Gran Hermano, Fama ni ninguna cutrada por el estilo. Para acabar con mi vida por vías poco expeditivas prefiero meter la cabeza en una prensa hidráulica o un microondas.

De hecho, esta serie de programas, junto con alguno más que me dejo en el tintero, me resultan tan fascinantemente aterradores que es probable que un día de estos haga un comentario más extenso al respecto, pero como sé que si lo prometo no lo voy a hacer, queda en el aire. Aunque tiene pinta de herir muchas susceptibilidades y ganarme muchísimos enemigos…

Tentador.



¡Hasta la semana que viene!

miércoles, 11 de noviembre de 2009

Compendio de mi vida madrileña (I)

Allá por Enero me dio por mudarme a Madrid. Mucha gente me ha preguntado por qué Madrid, antes y después del magno evento. Nunca he sabido muy bien qué contestar. En resumen, me apetecía una ciudad grande, el extranjero me resultaba un salto un poco brusco recién acabada la carrera, y Barcelona era el destino guay de moda y a mi me repatea ser guay. Desde entonces he vivido en la capi. Tiene cosas buenas, cosas malas, y cosas cojonudas. Empecemos por lo malo, que sé que os gusta regodearos en mis desgracias.

En general, como ya os imaginaréis, las labores domésticas no son precisamente una fiesta. Planchar es tan divertido como dormir en una cama de clavos y, como ya dije, es lo que más me molesta, pero hay que añadir otra serie de actividades. Fregar los platos, por poner un ejemplo, no tiene mucho problema (más que nada, porque lo hace el lavaplatos). Fregar las sartenes, en cambio, ya empieza a ser más chungo, pero se aguanta. Pero si alguien me explica cómo se hace para dejar un tupper 100% libre de cualquier ápice de grasa, por favor que venga aquí y me ilumine. Porque ahora todos estáis sonriendo y pensando que soy un gañán, y que a vosotros nunca os pasa. Pero nooooo, pequeños farsantes. Todos sabemos que, aunque friegues el tupper con estropajo de adamantium y Fairy Ultra-Mega-Master-de-la-muerte, cuando lo enjuagas y pasas el dedo eso está CASI limpio, pero no limpio del todo. De hecho, si de tanto frotar eliminas una capa de plástico, dará igual. Hay manchas que perduran en los tuppers hasta el final de los tiempos, abriéndose paso hacia el fondo a través del plástico, como el ente vivo y fantasma más tonto del mundo. Nunca alcanzaré a comprender este extraño fenómeno, pero bueno, para hablar de pelis de miedo ya tuvimos la semana pasada.

Otra cosa que me quema es cocinar, lo reconozco. Y no os confundáis, ya sabéis que me a mi encanta. Pero cocinar a las once de la noche después de nueve horas de curro, una de gimnasio y dos de entrenamiento, por ejemplo, no mola tanto. En general, diré que cocinar para uno es un asco, y que estoy por irme a Cuba y volver casado, a la más pura costumbre bilbaína. Eso sí, cuando la cubana en cuestión se entere de que no la he traído para matarla a polvos sino para que se coma mis potajes, no sé cómo se lo va a tomar. Pero bueno, ¿qué es un matrimonio sin desavenencias?
Siguiendo con las tareas caseras, limpiar la casa también es algo que reconozco me supera. No porque me disguste (onemoretime, siempre será mejor que planchar), sino porque se me olvidan partes. Como algunos ya sabéis, estoy genéticamente imposibilitado para recordar cosas que:
a) Mi vida no dependa de ellas.
b) No estén relacionadas con una estupenda.
c) No estén relacionadas con un tema extremadamente inútil o poco comprensible.
Total, que no sé cómo lo hará el resto de la gente, pero empieza a ser turbadoramente frecuente que después de pasar el suelo tenga que recuperar fregona y cubo porque me he dejado exactamente una baldosa sucia en mitad del salón. No, no sé cómo lo hago. Sí, soy un poco idiota. Pero, si lo piensas… joder, son treinta baldosas y siempre empiezo por las esquinas. ¡Veintinueve de treinta no está nada mal!
Por cierto, con esta frase acabo de destruir uno de los mitos sobre mi persona que intrigan a mis compis de piso: por qué dejo un día entero la fregona a la entrada del salón después de hacer limpieza. ¡Sorpresa!

Pero todo esto son pequeños inconvenientes, que total, me pasarían en cualquier parte siempre que viviese solo. Realmente, además de a cierta gente, hay una cosa que echo de menos horriblemente en Madrid, que se va acentuando con cada día que pasa. Y no, no es el sirimiri. Y es que la vida es muy chunga sin vehículo propio, y una vez que te has acostumbrado a él, se le echa mucho de menos.
Parece mentira, yo que soy el adalid del transporte público y la bicicleta, pero la gran capital es un poco puñetera para estas cosas. No por el primero, que a pesar de las protestas me parece bastante acertado (una vez que aprendes a convivir con el cercanías). Pero hay que reconocer que cubrir seiscientos mil kilómetros cuadrados a base de metros, trenes y autobuses es bastante complicado. Y oye, a pesar de que por las obras que se ven, Gallardón tenga pensado poner una parada de metro en cada esquina de Madrid, por ahora es sólo un proyecto.
Total, que unido al hecho de que andar en bici por aquí es igual de seguro que la caza de leones con chancleta, el transporte por la capi está chungo.: o tienes suerte y hay una línea de metro en tu destino (y no muchos transbordos de por medio) o la has jodido pero bien. Y tengo la desventaja de que la montaña no está muy bien conectada, así que me encuentro con un grave déficit de paisajes naturales que no sé cómo solucionar. Podría comprar un coche, pero para cuatro viajes que haría al mes sería absurdo, porque entre la pasta del carro en si, la gasolina, el seguro y la plaza de garaje, sospecho que me saldría mejor un taxi. Una moto me disminuiría el descalabro económico y de espacio (además de hacerme un tío molón), pero el peligro de andar en bici es extrapolable a la moto, con el handicap añadido de que, siendo de Bilbao, si me doy una leche con un coche a cierta velocidad iba a quedar hecho un asco. El coche, se entiende.
Además, el que conozca mi pelo entenderá que sea reacio a ir por ahí poniéndome y quitándome un casco.

Y hasta aquí las cosas malas, pequeñuelos. Iba a poner las buenas, pero dado que ocupan el doble y que dos post kilométricos seguidos sería abusar (sobre todo con mis recientes sequías actualizadoras) habrá que dejarlo para la siguiente semana.

¡Si es que no se me olvida, claro!

PD: puede que notéis que en este post hay muchos enlaces a posts anteriores. Yo también lo he notado. Supongo que llevo mucho tiempo hablando de muchas cosas, así que tarde o temprano me cansaré de ponerlos. Pero por ahora me hace ilusión ^^

martes, 3 de noviembre de 2009

Sábados de cine

Mucha, muchísima gente (más de la que creeríais) acaba en este blog con búsquedas que giran en torno a “cómo ligar”. De hecho, un amplio porcentaje especifican “cómo ligar en Bilbao”, pero para blogs paranormales ya está el de Iker Jimenez. La verdad es que me parece lógico que la gente busque información sobre un tema tan trascendental y a la vez tan complicado como ese, y reconozco que si la solución existe y está documentada en alguna parte, me gustaría conocerla lo antes posible. Lo que no se me ocurre es cómo es posible que acaben aquí.
Y es que, dejando aparte extremos que no trataremos (a Iker me remito, otra vez), mis últimos informes ahora indican que la clave está en la actitud. Es decir, que si tú entras en una discoteca como John Travolta en Grease, las chicas tienen una especie de cortocircuito mental y hormonal. Algo parecido a… “por dios, vaya orco de Mor… bzzzccchhhhsssttt… espera, ¿cómo es que tiene tanta confianza en sí mismo? ¿Será que me he puesto las lentillas al revés? Mejor me lo tiro, por si acaso…”
Aproximadamente.
Esto está bien, porque la mayoría de los tíos creen que viven perpetuamente en el principio de una peli porno, y la raza humana ha ido tirando más o menos con esa combinación de factores hasta ahora. Lo malo es que, a diferencia de la media, mi imaginación suele irse a géneros mucho más pintorescos. Así que, para todos aquellos que no tienen inventiva suficiente que les cohíba a la hora de ligar, y tras un arduo esfuerzo de periodismo de imaginación (quiero decir, de investigación) la recopilación de las diez pelis que te puedes encontrar un sábado noche.

Para que nunca, nunca, se os ocurra volver a intentarlo.


10-
Empezamos por un clásico en todos los sentidos, más común de lo que se quiere llegar a admitir. Al contrario que los siguientes casos, donde lo que prima es el ataque encarnizado y sin cuartel, las chicas del décimo puesto dejarán que te confíes antes de darte el toque de gracia. Y es que pensarás que lo más difícil está hecho y que ya no tiene escapatoria cuando hayas entablado conversación y parezca que hay química. Infeliz de ti, antes de que te des cuenta lo único que quedará será un agujero en el suelo. Y no te confíes, porque van a tardar algo así como diez segundos en cavarlo utilizando cualquier excusa que suene plausible, con lo que la capacidad de reacción es mínima. Cuando salga por la puerta del garito (ya sea para irse a casa o al bar más cercano) tan sólo te quedarán dos preguntas: si de verdad tenía que irse o ha sido una burda excusa y, en cualquier caso, cómo eres tan idiota de no haberle pedido el teléfono (from lost to the river).
Peli número uno de chicas no demasiado crueles que sólo quieren volver sanas y salvas a casa, acabas de ver… “La Gran Evasión”
Frase favorita:
- Es deber ineludible de todos los oficiales intentar la evasión. (Richard Attenborough , como el Gran X)


9-
Variante mucho más imaginativa de la anterior, en esta peli todo funciona igual salvo que la chica, siguiendo la parábola y llegado al momento crítico, cavará el túnel con una cucharilla de helado del Hagen-Dhaz. Es decir, que en este caso la excusa oscilará entre la mentira descarada y el absurdo más absoluto, dejándote con la sensación de que piensa que eres gilipollas. Sólo al alcance de féminas con mucho morro (la vas a ver en dos minutos por el bar), el escaso nivel de credibilidad de la excusa viene dado por dos factores: la tajada que arrastres y, a su vez, las copas que haya ingerido ella misma hasta el momento. Si se da el (improbable) caso de que tú vayas sereno y ella dando tumbos, la cosa puede hasta llegar a tener gracia. De todas formas, aquí sí que no hay confusión posible: ha sido una huida en toda regla que te dejará bajo mínimos la autoestima, en caso de que a esas alturas de la noche aun te preocupen nimiedades como esa. Mientras tanto, ella seguirá bailando a tres metros tuyo, como si no te conociera… “Con faldas y a lo loco”.
Frase favorita:
- No me comprendes, Osgood. ¡¡¡Soy un hombre!!! (Jerry Lewis, como Daphne):


8 -
Dentro de lo malo malo, al menos la octava peli no entraña un riesgo físico o psicológico evidente (que lo hay, como ya hemos visto). Te darás cuenta de que la estás protagonizando cuando lleves toda la noche hablando con la misma chica, os caigáis genial, sea simpatiquísima contigo, estés ya pensando que has encontrado a tu alma gemela y sin embargo ella no responda a ninguna de las sutiles indirectas que indican que te gustaría estrechar lazos más allá de esta noche. Al forzar la situación (si eres un tipo duro), la chica pondrá cara de sorpresa y se sentirá profundamente ofendida: los tíos siempre van a lo mismo, mi padre es abogado y te va a empapelar, mi padre Chuck Norris y vas a morir de diez maneras distintas… etc, etc. No está muy claro si es mala o sólo inocente, pero consultores externos femeninos interrogados al respecto indican que seguramente se aburría o le hacía gracia ver cómo intentas mantener la vertical a la vez que hilvanas palabra tras palabra con evidente esfuerzo. Incluso hay una extraña variante cuyo oscuro propósito es hacer amigos (hay mucha depravada por ahí suelta, sí).
En cualquier caso, llevas cuatro horas dando… “Un paseo por las nubes”. ¡Felicidades!
Frase favorita:
- Bienvenido a la tierra. (Aitana Sánchez-Gijón, como Victoria)


7-
Algunas chicas, no contentas con quitarse al atacante de encima, tratan además de sacarle un cubata en el proceso (o incluso un cubata para las amigas, dependiendo de la maestría para el timo de la presunta cervatilla inocente). Las usuarias de esta malvada táctica suelen defenderse argumentando que, ya que el sujeto pensaba aprovecharse vilmente de ellas, simplemente le pagan con la misma moneda.
Llegado a este punto, me gustaría romper una lanza a favor del género masculino. Por desgracia, no les falta razón.
En cualquier caso y para los que lleguen tarde, si ya personalmente me parece suicida intentar ligar de fiesta, gastar dinero en el proceso es no sólo enormemente desaconsejable, sino rastrero y falto de personalidad. ¿O tú te liarías con alguien sólo porque te pague una copa?
Vale, pero tú eres un sucio borracho y no eres buen ejemplo. Eso sí, acabas de ser víctima de…“El Golpe”
Frase favorita (para el chico, esta vez):
- ¿Y qué podía hacer? ¿Acusarla de hacer trampas mejor que yo? (Robert Shaw, como Doyle)


6-
A veces un solo hombre (o en este caso, una sola mujer) no es suficiente. A veces, el trabajo en equipo lo es todo, y otra vez ellas están un paso por delante.
Situación: has conseguido llamar la atención de esa chica, la has apartado del grueso del pelotón, y se encuentra abandonada en campo enemigo sin posibilidad de escape. La artillería está preparada, el objetivo rodeado, las líneas de comunicación rotas… pero de repente, un comando especial aparece y, contra toda lógica, rescata al soldado ante tus propias narices (y aniquilándote en el proceso con un par de frases bien lanzadas por la comandante del grupo). ¿Te suena? Seguro que sí, porque esas chicas han venido a…“Salvar al Soldado Ryan”.
Frase favorita:
– ¡No estamos aquí para hacer lo decente! (Tom Hanks, como John H. Miller)


5-
Llegamos al ecuador del ranking, donde las cosas se ponen realmente feas. Encontrarte protagonizando este punto es jodido, ya que no te darás cuenta hasta que estés agonizando en el suelo con un tiro de calibre 45 en el pecho. Y es que hay chicas que disparan primero y preguntan después, con lo que el margen de maniobra para la autoestima es mínimo. Muy difíciles de identificar a simple vista, su ataque preventivo aprovecha esta circunstancia para ser incluso más mortal si cabe, fulminando a sus víctimas cuando intentan entablar conversación con un saludo inocente.
Maestras del camuflaje y la sorpresa, son, gracias a dios, escasas fuera del país vasco, aunque no conviene confiarse. En cualquier parte podrías encontrarte con una chica… “Harry el Sucio”
Frase favorita:
- Vamos, hazlo. Alégrame el día. (Clint Eastwood, como Harry Callahan)


4-
Versión hardcore de la anterior, consiste lisa y llanamente en sustituir el ataque verbal rápido y borde por un “¿Quieres que te tire el cubata por encima?” inapelable. Si el “tengo novio” como contestación a un simple “hola” del punto 5 te parece duro, pregunta a los pobres incautos que intentan ganarse a estas chicas. Aún más escasa que el querido Harry Callahan, tenía que incluirla en homenaje a mi hermana, auténtica amazona de los parajes bilbainos, que por suerte se ha ido suavizándose con la edad. Pero, para mí, ella sigue siendo… “El último Boy Scout”.
Frase favorita:
- ¿Me das fuego?.....y si me tocas te mato. (Bruce Willis, como Joe Hallenback)


Llegamos a los tres primeros puestos, y si pensabas que nada podía ir peor, ya puedes agarrarte fuerte. Abandonamos la comedia, la aventura, el drama y la acción pura y dura para entrar en el terreno de la fantasía.
Pero no os engañéis, la vida real siempre supera la ficción…

3-
Has salido de fiesta, y lo estás pasando de cine. De repente, ves una chica tan perfecta que parece creada mediante ingeniería genética. Nunca pensaste que alguien así existiera, pero es tal y como habías imaginado. Incluso parece simpática, en contra de las teorías que decían que esos seres, en caso de haber existido alguna vez, debían ser terribles y mortíferos depredadores. Te acercas. Las medidas de seguridad son infalibles, hay apoyo logístico desde la base, potentes narcóticos en la barra en caso de emergencia… y saludas.
Ella te mira. Tú la miras. Las hojas de los árboles susurran. Sientes que has retrocedido miles de años, a una época salvaje en la que el instinto era el único arma a la que se podía apelar. En ese momento, dilata las pupilas. Ahora ya no te mira a ti, sino a un punto justo detrás tuyo. A lo lejos. MUY lejos. Da un paso atrás, despacio. Y en un segundo, sin volverse, encuentra la seguridad de la manada, y en cinco segundos incluso olvida que alguna vez estuviste ahí.
Tú pensando que ibas de Ian Malcolm, y resulta que eras el tiranosaurio de… “Jurassic Park”.
Frase favorita:
- Su visión se basa en el movimiento… (Sam Neill, como Alan Grant)

2-
Contra toda lógica, has traspasado todas las barreras. Has hablado (y no la has cagado), has bailado (y no la has pisado), y has despistado a las amigas, que se han ido a casa pensando que la dejan en buenas manos. Eres el soldado definitivo, y ya nada puede apartarte de tu objetivo. Disparas (sonríes). Recorres los últimos centímetros…
Pero, contra todo pronóstico, estás ante un agente encubierto. En una fracción de segundo, apenas perceptible para el ojo humano, flexiona espalda y cuello en un mismo movimiento fluido sólo posible con años y años de entrenamiento. De repente, recuerdas a tus instructores, avisándote de que este momento podía llegar, y que nunca bajases la guardia. Pero tu orgullo te hizo olvidarlo, y ahora estás en una situación desesperada. Todos los supersoldados tienen su némesis… y tu te acabas de topar con… Cobra.
Bienvenido a “G.I. Joe”*
Frase favorita:
- No habrá negociación, insolente microbio… (Serpentor)

1-
El número uno y mi favorita indiscutible, por supuesto. Aunque nunca he oído nada remotamente parecido, confieso que es la primera posibilidad que me viene a la cabeza en esas situaciones. Pongámonos en ambiente…
Hace un calor sofocante en la sala. Estás desorientado, deshidratado, y sin embargo extrañamente eufórico. Una fuerza sobrenatural te acerca al centro de la pista, donde un ser con ojos negros, sin fondo, te mira. Intentas un cumplido con tal de ganarte su benevolencia, pero suelta una carcajada satánica que hace que se te hiele la sangre. Súbitamente, la música para, y notas que todo el mundo ríe con él. A continuación entona una salmodia y mueve las caderas en un extraño ritual. Por un momento recuperas la confianza, pero es todo un espejismo: introduce Su mano en tu pecho, y extrae tu corazón palpitante. Y se nota que disfruta, hay que joderse. Mientras tanto, la concurrencia ni respira, atenta a sus movimientos.
Levanta el corazón, te mira, sonríe una última vez… y lo arroja al fuego.**

¡Minipunto para el que adivine la peli!
Frase favorita: ¡¡¡¡umah hala, uumaha hala, uhhhmmmmmmmmm!!!! (Sacerdote satánico indeterminado)

* G. I. Joe aanime de 1985, por supuesto. No conozco otra peli de G. I. Joe

** Iba a dividir el post en dos partes, pero soy así de impaciente y lamentable. Luego no vale quejarse de que no actualizo...

martes, 27 de octubre de 2009

Artefactos del Averno

Aunque siempre canto alabanzas a la vida de soltero, he de reconocer que hay pequeñas cosas que se me resisten. Como bien saben los que me conocen, soy, si no excelente, al menos un cocinero más que pasable. Tampoco se me caen los anillos por fregar (a pesar de que opine que si el MEV inventó los fregaplatos fue por algo), limpiar en general, y mantengo mi habitación en un estado bastante aceptable, que podría catalogarse como “caos sostenido en fa menor”: suficiente para no encontrar nada cada mañana, pero tampoco como para que me devoren las pelusas. Soy, lo que se suele decir, un chico apañao. Pero, como decía, hay algo con lo que no puedo, lo admito: la plancha.
O, como la llamo en esos cálidos momentos que pasamos juntos, el Jodido Artefacto del Averno.
Os podéis quedar con el que más os guste.

Y mira que no lo entiendo, porque en principio la plancha es un cachivache sencillo: una base de un material metálico se combina con un armazón plástico lleno de botoncitos, que se supone que sirven para algo. La idea es que dicha base, a una temperatura de aproximádamente 200 millones de grados (o a un CdM -Café de Máquina), al ser deslizada por una superficie de tela alise la prenda hasta que parezca que no has dormido usándola de almohada. La prenda, no la plancha. Si alguien usa la plancha de almohada estando encendida, que por favor me avise, que eso quiero verlo.

Ahora bien, ¿qué es de verdad una plancha?.
Para empezar, es el único artefacto del mundo que si lo enchufas se enciende por defecto. Lámparas, ordenadores, lavaplatos, maquinillas de afeitar… todos han evolucionado a un estado en el que pueden estar enchufados y sin funcionar. Las planchas, no.¿Por qué? Si yo pienso que una maquinilla está apagada y la agarro, el mayor peligro que corro es afeitarme la palma de la mano, cosa que no parece muy peligrosa. En cambio, la plancha es capaz de mandarte a un hospital con quemaduras de segundo grado (tercero, si la confundes con un teléfono) a nada que te descuides. Supongo que el que la inventó, además de jodernos la vida, quería darle un poco de emoción.
Ya se sabe, las labores de la casa, sin peligro de muerte, no son lo mismo.

Además de este divertido defecto de base, que se descubre la primera vez que la enchufas y buscas el botón de ON mientras la sostienes por la base, las virtudes de la plancha no se quedan aquí. La mía parece Darth Vader: tiene botones absurdos que no sirven para nada, es capaz de derretir cualquier material conocido por el hombre, mata gente, y de vez en cuando hace un sonido como si se estuviera ahogando. Entre eso, y que se me suele ir la cabeza con el vapor, cada vez que suena ese “GGGggggghhhhhsssssshhhhhhh” de ultratumba me dan ganas de decir: examina tus sentimientos, Armani. YO soy tu padre.
El día que mis compis de piso me vean planchar será el día que se empiece a poner pestillos en las puertas de casa.

Pero bueno, dejando de lado la herramienta, planchar en sí no es menos absurdo. Para empezar, no se quién diseña la ropa hoy en día, pero sospecho que es el mismo que inventó el cacharo, porque está claro que lo hace a mala leche. Mis camisas y pantalones, ropa que uso para trabajar, tienen algo así como 25 dobleces por prenda. Juro que en una de mis camisas, sólo en la manga, hay cuatro que imposibilitan colocarla de cualquier manera que facilite el proceso de alisado en cuestión. Del cuello ni hablamos, cada vez que me pongo con él necesitaría una tabla combada. Y la parte de los botones ya es de risa. ¿Nadie más que yo se ha dado cuenta de que planchar algo con botones es súmamente complicado? ¿Que esas cositas pueden incluso llegar a derretirse, y que el trozo de tela sobre el que se asientan es lo que más se arriga de este mundo? ¿A qué esperamos para hacer camisas con velcro?

Por eso, hace poco me planteé muy seriamente optimizar el proceso. Lo primero que se me ocurrió es que si ya minimizo las arrugas colgando las camisas de una percha, si pudiese hacerlo de un maniquí la cosa sería casí perfecta. Y digo casi, porque para ser perfecta el maniquí debería llenar la camisa casi a presión.
Aquí es donde pensé en una muñeca hinchable.
Y es que, si lo meditáis, es perfecto. Tiene el volumen justo para que mis camisas “slim fit” queden sin una sola arruga, y además pueden guardarse sin ocupar mucho espacio. Además, necesitaría varias, y aunque la casa iba a parecer la versión porno de “El ataque de los clones”, están bien para auyentar ladrones, de almohada para invitados, e incluso como paragüeros (un paragüas en cada brazo, y otro a la… em... da igual)
No me negaréis que son todo ventajas.
¿Por qué mi miráis así? Es un muñeco, y la voy a usar como percha. Sólo eso.
Y que coño ¡la percha es mía y me la follo cuando quiero!*







*Si leo algún comentario de alguien que de verdad haya deducido que me tiraría a una muñeca hinchable, cierro el blog.
O mato al susodicho.
¿Te sientes afortunado?

martes, 29 de septiembre de 2009

De bolsas de pipas y otras cuestiones

Tres semanas intentando escribir un post sobre por qué la gente no sabe llamar al ascensor, y nada, que no hay manera; pues ahí se queda, en el limbo de los posts. Para compensar mi infructuoso sobreesfuerzo y recompensar a mi agotado cerebro, vuelvo a comentar sobre noticias absurdas que me llaman la atención. Lo sé, lo sé, abuso de ellas, y a este paso acabarán siendo el tema principal del blog, pero que queréis, son fáciles y dan mucho juego. Perdónenme mis lectores por la triste frecuencia de actualización en la que me estoy instalando, por la facilidad del tema de hoy, y por la poca actualidad de las noticias. Pero oye, peor es nada.
Empezamos…

La primera, por derecho propio sin duda alguna, es la de la campeona que ha llegado a urgencias con una bolsa de pipas alojada en sus partes íntimas. Y es que lo de la gente que se mete objetos diversos por orificios diversos -aún circula por ahí la historia del hámster- es ya un tema tratado con pelos y señales que ha dejado de ser noticia. Pero la de hoy me fascina, porque estas cosas suelen depender más del presunto placer físico que se obtiene introduciéndose, pongamos, un roedor por el recto, que de la funcionalidad del objeto en sí. Quiero decir, si por ejemplo una chica se mete el móvil por sus partes, la finalidad suele ser recibir un estímulo agradable, no mejorar la coberturadel aparato. Y ahí está la gracia de la noticia.
Porque, como los más avispados habréis deducido ya, al bolsa de pipas no fue usada como artefacto masturbatorio, entre otras cosas porque iba vacía. Era el improvisado sustituto de, como no diría mi madre, un condón.

Inciso: en mi casa los condones son y serán siempre preservativos, supongo que porque en Bilbao se usan más para envasarla al vacío y preservarla en buen estado que para otras cosas. De ahí que el sujeto de la noticia no llevase ninguno encima, imagino.
Fin del inciso

Total, que la escena es más o menos esta: dos chavales con un calentón del quince se encuentran con que llueve y no tienen chubasquero. Las campañas de concienciación y de sexo seguro han dado sus frutos, y se ven moralmente incapaces de consumar sin la debida protección. “Oh dios”, piensan. “Aun con las horribles ganas que tenemos, sin preservativo no hay nada que hacer”. Los jóvenes, contradiciendo el sentir general sobre la juventud, son dos personas cabales que saben disfrutar de su sexualidad de forma responsable.
Aquí acaba la loa a la inteligencia y las nuevas generaciones.
El tío, supongo, (llamadme feminista, pero para mi vergüenza estas genialidades suelen ser idea de mi género) rebusca en los bolsillos y encuentra una bolsa de pipas. Digo rebusca en sus bolsillos como licencia poética, porque el resto de posibilidades son aun si cabe más aterradoras. Total que, orgulloso de sí mismo, se la enseña a su ligue/novia/amantísima esposa. Y claro, llegan a la conclusión obvia: hacerlo sin condón es peligroso, pero una bolsa de pipas… coño, eso es una garantía indiscutible de sensaciones únicas, a la par que protección mejorada (a ver quien es el guapo que la rompe).
Así que Einstein se calza la bolsa en el miembro, dispuesto a culminar la hazaña de la noche. Mis felicitaciones por su absoluto control mental de la situación, porque si ya de por sí es desagradable enfundarse una goma fría y viscosa en pleno momento álgido sin perder la concentración, enfundarse una bolsa de pipas tiene que ser el triple salto mortal de los cortarrollos. Por supuesto, no quiero dejar fuera a la chica, porque sabiendo que un tío vestido únicamente con un condón y con el mástil en alto es lo siguiente más ridículo a Naranjito, no me quiero imaginar el panorama si el que te la va a meter es la mascota de Pipas Facundo encarnada. Aterradora imagen, digna de la peli “El laberinto del Fauno” que ambos superaron con nota. ¡Bravo!
Y que luego digan que nos lo dan todo hecho y que los jóvenes no sabemos superar los problemas…

A partir de aquí, el resto del cuadro es tan antiguo como la humanidad. No considero necesario ensañarme en la lubricación del invento, en el hecho de que la sal no puede ser especialmente agradable en determinadas zonas y momentos, o en la contraproducente ergonomía de las bolsas de pipas. Demasiado evidente, al fin y al cabo, y hoy ya tiro de tema facilito.

La segunda y última noticia que no se aparta de mi cabeza es la de los disturbios en Pozuelo.
Para los que no estén al tanto de las noticias por Madrí, o simplemente tengan mala memoria, la cosa es que unos chavales, ante una injustísima y desproporcionada carga policial (que lo sería o no, yo no estaba allí), decidieron tomarse la justicia por su mano. No sé qué concepto tendrán de justicia por Pozuelo, pero el caso es que se dedicaron a lo que en Euskadi se denomina terrorismo callejero y en la capital del reino son disturbios y vandalismo variado. Es decir, romper cosas. Hasta aquí, todo normal.

Luego, para redondear la noche, atacaron una comisaría. Con dos cojones. Ni la kale borroka se atreve, pero los pijos de Pozuelo son de otra pasta, señora.

Por supuesto, fue un ataque frustrado rápidamente (otra cosa habría hecho bajar bastante mi ya de por sí devaluada confianza en las fuerzas de seguridá del Estado). Pero lo que me maravilla es que lo intentaran, dejando a los genios del Condones Facundo en un vergonzoso segundo puesto en la escalada a la estupidez del mes. Porque sinceramente, si ya me resulta difícil imaginarme una conversación con los pros y los contras de trincar con una bolsa de pipas, una conversación debatiendo los pros y contras de atacar una comisaría con palos y piedras diría que raya el más absoluto absurdo, si no lo hubiéramos alcanzado ya.
Imagino que la cosa fue más o menos así:

- Uf, pues lo de reventar el contenedor a patadas cansa eh?

- Ya te digo, y como que sabe a poco. Como adalides contra el sistema que somos, deberíamos dedicarnos a gestas más altas y gloriosas.

- Coincido contigo, querido colega. Unos finos estrategas como nosotros no deberíamos desperdiciarnos en tareas que puede perfectamente llevar a cabo cualquier chusma. ¿Qué me sugieres?

- Pues no sé… ¿ataque frontal contra la comisaría de Pozuelo?

- … me vale.


Y que España fuera una potencia militar en su época…


¡Hasta la siguiente semana, mes, trimestre o lustro!

viernes, 4 de septiembre de 2009

Las señales

Situación: estoy el sábado en una discoteca cuando se me acerca un tío con un tupé a lo John Travolta en Grease. El elemento, sin cortarse un pelo, va y me suelta un “hola ¿eres homo o hetero?” con tan total y absoluto desparpajo que me deja a cuadros, y tengo que pararme a pensar la respuesta. Mientras buceo en mi cerebro tratando de recordar la última vez que alguien me entró tan directamente y, ya de paso, mi orientación sexual, el tío sigue con su rollo. Algo de las bondades de pasarme a la acera de enfrente y del éxito arrollador que tendría, todo esto supongo que espoleado por mi aparente momento de duda. Entre que empezó a hablarme y se fue, calculo que el proceso entero duró aproximadamente treinta segundos. Impresionante eficiencia (que no eficacia).

Puede que penséis que lo cuento para fardar, pero el caso es que la anécdota me dejó pensativo. Y es que no sé si os habéis fijado, pero en general los hombres tienden a ser ligeramente más evidentes que las mujeres a la hora del cortejo. Algo casi inapreciable, lo sé, pero como soy un tío observador y sensible me he dado cuenta. Y no tengo más remedio que confesarlo: como hombre, me pierdo en esa delgada línea roja. Se me escapa la sutil diferencia que separa el piropo descarado de la mirada fugaz entre miles de personas y flashazos discotequeros.

Hola, soy Asbeel y no capto las señales.
(Decid: hola, Asbeel…)

Y es que el arcano lenguaje de las señales femeninas es un arte, e interpretándolo soy más inútil que un condón de ganchillo. Porque seamos serios, ¿qué tipo de mensaje es que una chica juegue con su pelo mientras te habla? ¿Qué se supone que intenta decirme con eso? También dicen que es buena señal que sonría, que mire directamente a los ojos, un esporádico contacto físico… chicas, poneos de acuerdo: si somos seres incapaces de hacer más de una cosa a la vez… ¿cómo pretendéis que mientras intentamos mantener una conversación entretenida e inteligente, a la vez estemos atentos a si jugáis con el pelo, tocáis nuestro hombro mientras reís y nos miráis un microsegundo más de lo estrictamente estipulado en vuestros manuales imaginarios? ¡Si para la mitad ya es difícil hablar y mantener la mirada por encima del cuello! De donde no hay no se puede sacar, vais a tener que contemplar soluciones alternativas.
Por suerte para vosotras, soy un pozo de sabiduría y lo tengo todo pensado. Atentas.

Lo primero, propongo sustituir las miraditas por señales luminosas, un valor seguro con nosotros. Si en El Señor de los Anillos se pasaban casi dos libros sin ponerse de acuerdo en si había que zurrarse con Saruman, y luego va un hobbit, enciende una hoguera en una torre, y salen dos mil jinetes de La Marca a repartir estopa, imaginaos lo que podríais conseguir vosotras con un poco de esfuerzo. Si cambiamos hoguera por móviles, mecheros y bengalas luminosas (que llevamos prácticamente todo el mundo encima, así que no hay excusa), la cosa está tirada. Pasando a la parte de las risas y coqueteo inapreciable, una bocina de camión haría un papel mucho más digno. En serio. He tenido situaciones en las que hasta que la chica no me ha preguntado si tenía preservativos no me he enterado de que había ligado, pero una onda sonora capaz de despeinarme… eso sería una pista importante. Y ya por fin, lo del pelo tiene una solución evidente y efectiva. No os toquéis vuestro pelo… ¡tocad el nuestro! A ser posible, con un tirón orientado hacia la zona en la que pretendáis acabar el cortejo, sea vuestro cuarto o los baños de la discoteca, por citar dos ejemplos clásicos. Nosotros lo hacíamos en la época de las cavernas y nos funcionaba. ¿Dónde ha quedado ese afán de lucha por la igualdad de sexos?

En resumen, queridas lectoras, por vuestro bien y por el nuestro. Si os gusta un chico, no esperéis a que se acerque él, haciendo gala de una mentalidad machista del pasado. Sacad una bengala y deslumbradle, pegadle un buen berrido para dejarlo completamente desorientado, y lleváoslo a rastras a la esquina más oscura que encontréis. Como hombre, estoy seguro de que hay métodos mejores, pero… nosotros al menos no los hemos encontrado todavía. Y oye, siempre será mejor que el sistema actual...

¡Feliz depresión post-vacacional, y hasta la próxima semana!

lunes, 3 de agosto de 2009

¡¡Vacaciones!!

Parece mentira lo poco que se aprecian esos 3 meses de vacaciones de verano (y mira que yo los apreciaba mucho) cuando se es estudiante. Tras finiquitar Julio, currando en Madrid con temperaturas de 500º C (grado arriba grado abajo), ha llegado por fin el lunes en el que no tengo que madrugar. ¡Que gustazo! El caso es que, aunque a ninguno le extrañe dado mi errático ritmo de actualización, es más que probable que este mes haya un parón significativo en los posts. No por nada, es que se hace difícil escribir desde Malta o fiestas de Bilbao. En cualquier caso, este año (contando desde el pasado agosto hasta hoy) ha sido un mal año para el blog. Demasiadas cosas serias en las que pensar, que siempre acaban distrayéndome de lo importante (las tonterias). Trataré de estabilizar mi vida a partir de este septiembre, y volver a ritmos de actualización pasados.

Y ahora, un poco de geografía y cultura.


Malta, mi próximo destino, es una isla en mitad del Mediterráneo, república independiente (de su casa) donde hay mucha playa, mucha fiesta y mucho monumento. Y también mucho edificio antiguo y con historia. Dado que voy con un número indeterminado de amigos que aun hoy para mi es un misterio (creo que rondamos las nueve personas, pero podríamos ser más), sospecho que de cultura voy a ver poco. Intentaré escaparme a alguna catedral que debe haber por allí, pero no os prometo nada. Respecto a la famosa fiesta maltesa, ya os contaré, pero voy con escepticismo. Siempre que me han prometido fiesta increíble y todas esas cosas, al final lo que suele ser increíble son los precios de los cubatas. Eso sí, me sigue pareciendo gracioso lo de que allí van mucho estudiantes a aprender inglés. Me suena a erasmus veraniego pero con menos pretensiones si cabe. Veremos.

Después de esto, una semanita a Bilbao y me tendréis aquí de nuevo (los que queden). Yo, de momento, me voy a planchar camisetas, a hacer la maleta, y a comer en el parque.


Sed felices, y disfrutad de las vacaciones!


¡Buen veranito!



miércoles, 22 de julio de 2009

Pon un friki en tu vida

El otro día, hablando con un amigo de la infancia, constatamos apenados como hemos dejado de lado algunas de nuestras actividades más frikis, que cultivamos durante los años mozos. Ya no prestamos apenas atención a los videojuegos, no jugamos a rol, los comics han pasado a mejor vida... y digo apenados porque, a diferencia de lo que piense la sociedad en general, ser friki mola, y mola mucho. Y me he dado cuenta de que de ahí vienen todos mis problemas, por ejemplo, con las mujeres.
Y es que el metrosexual está muerto, el ubersexual es lo de toda la vida pero vendiéndotelo con la cara de George Clooney, y el siguiente paso en la evolución es evidente. El friki es el hombre del futuro: chicas, atentas.

Para empezar, con un friki no os vais a aburrir nunca. Conoce multitud de actividades y lugares insospechados, y hace gala de una cantidad de habilidades apabullante. Fotografía, mercadillos, libros, magia... son sólo algunas de los nuevos mundos de los que un friki puede abrirte las puertas. Además, si le enseñas un hobby nuevo, por alejado que pueda parecerte de sus intereses, lo abrazará con tal entusiasmo que en pocos días será un experto en la materia. Tan sólo debes presentarlo de forma agradable a sus ojos. ¿Quieres ir de tiendas? Nada más fácil que organizar un Cosplay de Sexo en Nueva York. ¿Está echando barriguita? No le mandes al gimnasio, dile que debería aumentar un par de puntos su fuerza y alguno que otro la constitución, él se encargará del resto. ¿El perfecto cocinero y barman en casa? ¿Qué friki puede resistirse a la sugerencia de que domine los secretos de la alquimia? Como ves, el límite está en tu imaginación.
Otra de las ventajas de un friki es que no gasta. Puede que pienses que todas esas figuritas, ordenadores, consolas y demás zarandajas son caras, y no te equivocas. Pero ahora piensa en lo que te vas a ahorrar en otras: abonos de fútbol, televisión digital, un coche carísimo y sus accesorios... Comparado con lo que cuesta un ordenador cada 2/3 años, un par de figuritas de sus personajes favoritos y llevarle a comer sushi y ramen una vez a la semana, es una ganga. Y si necesitáis apretaros el cinturón, por 13€ al mes de suscripción al World of Warcraft puedes mantener un friki en estado letárgico indefinidamente. ¿Quién da más?

Para terminar con la parte práctica, tener un friki en casa es un chollo. Ya hemos hablado de la cocina, pero hay muchas más ventajas.
Obviamente, olvídate de los problemas con el ordenador. Y si los hay, no pasa nada, seguro que tiene otros tres por ahí que siguen funcionando perfectamente. ¿Te parece complicado tener wifi? Para un friki es como tener agua corriente. Despídete de la tele, puedes ver lo que quieras y cuando quieras gracias a su enorme colección de películas, música y series. Y, para las chapuzas de casa, su espíritu curioso combinado con la fuente inagotable de información que es Internet hará que lo mismo arregle una cañería que te monte un armario del Ikea.

Todo esto suena muy bien, pensarás. Pero la imagen del friki encerrado en casa sigue rondando tu mente, y hace que tus dudas se mantengan. Por suerte para ti, dicha imagen no puede ser menos exacta. Sólo recuerda: a un friki hay que estimularle adecuadamente, nada más. Decirle, por ejemplo, que necesitas descansar y quieres hacer una escapada a alguna playa paradisíaca no te va a servir de nada. Pero... ¿qué tal un viajecito a Nueva Zelanda, isla donde se rodaron las tres películas de El Señor de los Anillos, o al mismísimo caribe del pirata Jhonny Depp? A eso te garantizo que no podrá resistirse. Puede que lo tuyo sea lo exótico, como Egipto, la Ciudad Perdida de Petra, o los impresionantes templos camboyanos. No pasa nada, visitar los escenarios de La Momia, Indiana Jones y la Ultima Cruzada, o Tomb Raider también tiene su encanto. Y si, en cambio, te estás desesperando porque eres una chica cosmopolita y quieres ver Nueva York, París o Roma, no sólo no tienes que preocuparte, sino que estás de suerte. Ningún friki puede resistirse a ver la ciudad de Spiderman y los Cuatro Fantásticos (entre otros) o el París de Lestat el Vampiro. Para Roma puede que esté un poco más difícil, pero aquí es donde debes jugar un poco con su imaginación: con ponerle un par de noches Gladiator lo tendrás en el bote. Y si le esperas en el dormitorio vestida con toga, al día siguiente te estará esperando él en casa con los billetes en la mano.

Y la cama y la toga nos llevan a la última parte del post, pero la más interesante... ¿cómo funcionará mi friki en la cama?

Hay cierta tendencia a imaginar que un friki es inmune a los encantos del sexo. El poco esfuerzo que ponen en general en buscar chica, y esa tendencia a vivir en otro mundo pueden hacer que pienses que en este tema le vas a pillar un poco "virgen" (nunca mejor dicho).
Lo primero que debes saber es que, en cuestión de sexo, tiene unos mitos eróticos un poco distintos de lo que estás acostumbrada, y debes actuar en consecuencia. Para empezar, olvídate de las típicas pelis porno. Si bien un friki sabe apreciarlas, lleva toda la vida soñando con otras cosas y ya no vas a hacerle cambiar. Dirige tu mirada a los comics, y no te asustes por las mujeres deslumbrantes que aparecen ahí. Por mucho que tu figura se aleje de las de, por ejemplo, Jean Grey o Emma Frost, si recibes a tu chico vestida de Chica Maravillosa (antifaz incluido) lo tendrás a tus pies. Si te sientes más salvaje, el look Trinity también triunfa, mientras que si lo tuyo es la picardía e ir de inocente, cualquier cosa que recuerde a un uniforme de colegiala va a hacer que durante unos momentos se le olvide hasta hablar.

Ahora que ya tienes su atención, sólo debes tener un poco de paciencia y dejar que se sienta cómodo. Recuerda que no estás tratando con un chico normal, que se sentirá más que satisfecho si lo ha pasado bien y encima parece que tú también has disfrutado. Estás tratando con el tipo de persona capaz de jugar al mismo videojuego veinte veces sólo para conseguir ese último secreto que se le resiste o esa máxima puntuación que intuye es posible alcanzar. Que tenga un nuevo hardware en sus manos sólo va a detenerle lo justo para acostumbrarse a él.
¿Juegos preliminares? Ningún friki llega al jefe final si no siente que ha estado antes en cada zona que pueda proporcionarle una ligera ventaja en la batalla. ¿Orgasmo? Acabarse el juego es sólo el principio. Fantasías nunca confesadas, posturas salvajes, zonas erógenas que ni tú misma sabías que existían, orgasmos múltiples... entérate bien: para un friki, esto no son quimeras. Son niveles secretos, y va a querer jugarlos todos. Hasta el final.

Así que... ¿a qué estás esperando?

¡Pon un friki en tu vida!

viernes, 17 de julio de 2009

Chicles del amor y otras reflexiones

Menos mal que contra la falta de inspiración, los periódicos (por llamarles de alguna manera) gratuitos están siempre ahí para amenizarnos el día. Hoy en concreto me llaman la atención tres noticias, dos serias y una menos seria, que me han marcado por diferentes razones. Al tema.

La primera, que me veo obligado a mencionar porque me quema la sangre, es la de los seis chavales que han violado a una chica de trece años. Si fuera juez, me debatiría entre tirarlos a un volcán o darles de su propio medicina con una piña, pero como soy informático, salvo el mayor de edad el resto ya está en la calle. Por desgracia, la ley de menores de este país asusta lo mismo que los vampiros de Crepúsculo, y así nos va. Sospecho que esto pasa porque la gente que redacta las leyes tiende a estar entrada en años, cosa que me parece correcta en general, ya que la experiencia es un grado. El problema es que la gente de más de treinta y cinco años tiende a pensar de los niños y adolescentes lo mismo que los dueños de los pitbulls: que rico, si no hace nada. Y algunos, señores, hacen. Y es que lo de la ley del menor es de juzgado de guardia, nunca mejor dicho. Que todos los pequeños satanes de doce años para arriba sepan que pueden hacer cualquier barbaridad como chantajear, violar, matar, o un poco de todo, y que a los que vayan a encerrar sean a sus padres cuando les den dos leches como dos catedrales me parece que indica que algo en esta sociedad no funciona. Pero claro, tampoco me hagáis mucho caso, que ya sabéis que yo soy un friki peligroso...

La segunda noticia del día, de la que ya me puedo reír un poco más, es la de que los palestinos dicen que Hamás está repartiendo chicles afrodisíacos para distraerles a la juventud. Y claro, juventud que se pasa el día dándole al tema es juventud que no tira bombas ni cócteles molotov ni cositas de esas. Así no hay dios que haga una guerra en condiciones, han pensado los mandamáses, que han denunciado el tema ante la opinión internacional. Porque claro, bombardear y exterminar en general tiene un pase, pero esto es antideportivo, amén de poco ético y una cochinada. Y eso suponiendo que la idea funcione, porque tengo mis dudas de que a largo plazo la cosa acabe bien para Hamás. Vamos a ver, señores, imaginémonos que los chicles del amor funcionan. Imaginémonos ahora a un joven palestino medio en la flor de la vida, que tras pasarse la existencia a palos (secos), descubre las bondades del sexo y se dedica a hacer el amor y no la guerra. Ahora vienen ustedes, que presumiblemente aprovechan el momento para atacar por sorpresa, y le cortan el rollo a el y a la estupenda palestina que se hubiera cruzado por medio, con un ataque a traición de los de libro. Más vale que acierten a la primera, porque yo no querría enfrentarme a una nación cabreada y sexualmente insatisfecha. El que avisa, no es traidor.
En cualquier caso... ¿a nadie más le extraña que en alguna parte del mundo haya que incentivar a la población para que le entren ganas? ¿Se lo podrán dar a los políticos madrileños, para que al menos estén entretenidos y no rompan lo que queda sin romper de Madrid?
Dudas que le entran a uno.

Por suerte, no todo iban a ser malas noticias, pequeñuelos, y es que el universo reparte una de cal y una de arena. Científicos suecos, mientras intentaban averiguar algo que el periódico no deja claro (pero viendo a lo que se dedica Hamás, me hago una idea), han inventado un chocolate que no sólo sabe igual que el normal, sino que tiene un 90% menos de calorías y además se-derrite-en-tu-boca-no-en-tu-mano. Vamos, que aguanta el calor que da gusto. Ante esto, la comunidad internacional de hombres ha convocado una reunión de crisis sin precedentes. Porque, como todos sabemos, el chocolate es el sustituto del sexo para las mujeres... ¿Qué va a ser de nosotros ahora? No sé vosotros, pero por muy alta estima en que tenga uno sus habilidades en ciertos ámbitos, no me veo capaz de competir con algo que se puede comprar a un euro los cien gramos en el supermercado mientras se vuelve a casa del trabajo. Preveo un boicot a escala mundial del nuevo chocolate, o que los hombres nos demos al vicio también. Yo, haciendo de tripas corazón ya que no me gusta el dulce, he comprado acciones de Nestle y vendido las de Durex.
Lo que faltaba, que le quiten a la crisis lo único que seguía siendo gratis ...

miércoles, 15 de julio de 2009

El concurso de marras

Actualización informativa. A la atención de mis queridos lectores (los cuatro) se hace saber que:



1 - A partir de ahora, apuntado quedo a la cuarta edición de los premios de 20 Minutos, en la categoría de mejor blog de humor. Mientras sigan sin crear la categoría de blogs escritos bajo drogas psicotrópicas, en algún sitio tenía que meterlo.



2 - No pretendo ganar. Hay blogs de humor y webcomics mucho mejores y que actualizan más y periódicamente. A la derecha, las pruebas de esta afirmación, apartado de blogs y webcomics que sigo. Luego está Mariu, que merecería que la descalifiquen porque todos sabemos que ha reconvertido a sus chinofarmers como escritores. Sólo así se explican ciertas cosas.



3 - Cualquier cosa por encima de los cero votos será para mi un triunfo y una sorpresa, dado que me parece que para votar hay que estar apuntado como blogger en la propia comunidad de 20 Minutos.
Edito, ya que esto lleva escrito una semana: ya tengo dos votos, ergo soy más feliz que una perdiz. Gracias Mariu y Docodrilo, . Mariu, te voy a votar porque te lo mereces, pero no porque me lo pidas. Al punto cinco me remito.


4 - Si me apunto, es porque considero que existe alguna posibilidad de que llegue gente aquí a través de ese canal. Como ya dije en su día, yo escribo para que me lean. Si no, esto sería un archivo gigantesco de openoffice en mi ordenador, o un cuadernito rosa con un candado dorado. La humildad no quita la sinceridad.



5 - No pienso, bajo ningún concepto, entrar en ninguna espiral automasturbatoria de gente que me diga que si le voto/publicito/enlazo hará lo mismo, como he visto otros años en otros blogs. No creo que pase, porque aquí llegan cuatro gatos, pero por si acaso. Si alguien tiene el extraño impulso de votarme, se lo agradeceré en el alma. Si coincide que el blog de esa persona me gusta lo suficiente como para votarlo, estupendo. En cualquier caso, siempre me hará mil veces más ilusión un enlace permanente en un blog que un voto. Siempre me hará un millón de veces más ilusión una mención explícita a mi blog en una entrada que un voto. Y siempre me hará infinita más ilusión regalos y propuestas de sexo que un voto (Yo lo dejo caer, por si las moscas).

6 - Siiiii, ya pondré el botoncico para votar. Conociéndome, puede ser en cuanto suba esto, en dos horas, o en seis años. Se admiten apuestas.

Y la entrada... esto... ¿Entrada? ¿Qué entrada? Ah si, que esto es un blog. Pues la iba a subir ayer, pero entre hacer la compra, la lavadora, planchar, el tekken, el dragonbalbudokaitres, las tortitas... qué mala es la vida de soltero... hoy si. En serio. Si me da tiempo después de cortarme el pelo... y antes de ir a entrenar... emmmmm ¿algún voluntario para que le de mi cuaderno y la pase a ordenador? :P

Fuck!

lunes, 29 de junio de 2009

Visita al médico

Me he pasado toda la semana intentando mear en un tarro.

Puede que penséis que es fácil, pero no podía ser una meadilla cualquiera. Tenía que ser en ayunas, desechando el principio y el final, y a ser posible acertando en el recipiente. Dado lo primero sólo pasa a primera hora de la mañana, y que en esos momentos mi cerebro no está como para hacer ejercicios de puntería o autocontrol, me he pasado toda la semana viendo acercarse el día M sin poder cumplir..
¿Y por qué tenías que hacer semejante cosa, os preguntaréis los que no estuvierais bebiendo zumo de manzana y hayáis dejado de leer? Pues porque hoy, a las ocho de la mañana y en un lugar apartado de toda civilización, tenía un examen médico a cuenta de mi querida empresa. Lo del análisis de orina no tengo muy claro si es para controlar si voy dopado o drogado al trabajo, pero está claro que algo raro sospechan. Cuando se enteren de que es todo natural, veréis la que se monta.

El caso es que me encantan las revisiones médicas. Para empezar, aunque he tenido que madrugar más de lo deseable, y de tenerme media hora esperando (un médico no es médico si no te hace esperar, igual que un camionero no es camionero si no se rasca la entrepierna al escupir), me han sacado sangre. El proceso en sí no tiene mucho misterio, pero me encanta cuando te ponen el algodoncito, y te dicen: sujétalo ahí apretando durante cinco minutos. Ver a la gente saliendo de la sala de extracción apretándolo como si fuese el muñón de un brazo recién arrancado no tiene precio. Entre eso, que van en ayunas y que hay gente que se marea, parece que se van a desangrar. Casi puedes ver sus pensamientos si te esfuerzas… oh dios, ¿cuánto ha pasado? … ¿Podré soltarlo ya? ¿Y si lo suelto y la sangre sale disparada como una fuente, y me desangro? Mejor no arriesgarse… y se pasan apretándose el brazo toda la mañana.

Pero es después de desayunar cuando empieza el meollo de verdad: las pruebas. Las pruebas son geniales, son como unas pequeñas olimpiadas en las que el jurado es el médico y tú estás decidido a impresionarle. Da igual que seas funcionario y no hayas dado un palo al agua en tu vida, todo el mundo se esfuerza al máximo, y la verdad es que suele decepcionar cuando el médico no te felicita por el esfuerzo. Yo creo que debería dar los resultados un jurado con carteles numerados del uno al diez, como en los saltos de trampolín. Análisis de sangre: 08,09,06. Prueba de esfuerzo: 09, 09, ¡10! La cosa tendría mucha más emoción.

Total, que la primera es la de audición. Te pones en tensión, como un perro de caza, lo único que te falta es mover las orejas. El médico te dice que cuando oigas un zumbido le avises, y te emparanoyas. ¿Ese zumbido es EL zumbido? ¿O es un ruido residual de la máquina? Creo que se me está agolpando la sangre en la oreja con estos cascos…¡¡Mierda, el zumbido!! La primera y ya la has cagado, dan ganas de pedir que lo repitan, pero no hay tiempo porque empiezan a llegar todos seguidos y le coges el tranquillo. No se desperdicia ni una milésima de segundo, tu mente y sistema auditivo son uno. Y es que en esta prueba, todo lo que no sea que el doctor te diga que tienes un oído sobrehumano a mi personalmente me parece un fracaso.

Luego vienen las de visión. Creo que en estas pruebas nadie, nunca, admite sinceramente la línea que ve. Si ves la quinta bien y algo de la sexta, dices la sexta, y si ves bien la sexta dices la séptima. Y luego te dejas los ojos leyéndola, da igual, o se fuerza la imaginación hasta límites insospechados. ¿Eso de ahí es una B? ¿Una R? Y te la juegas. Voy a decir la R, a ver si acierto… o tiras del comodín del cincuenta por ciento: eso de ahí podría ser una B o una H, eso otro una O o una G… no sé a quien pretendemos engañar con los ojos como chinos y pensándonos cada letra diez segundos, la verdad. Y lo peor es que el médico ni afirma ni desmiente, así que te quedas con la duda de si lo habrás dicho bien o se ha dado cuenta de que le has intentado estafar.

Pero realmente mi parte favorita de estos análisis son las pruebas de campo, cara a cara con el médico. Y es que la conversación siempre me parece sospechosamente parecida a la que tendría lugar si te estuviera tirando los trastos, así que mi cerebro se monta otra paralela por su cuenta. Que si cómo te encuentras (bien gracias, ¿y tú?), que si haces deporte regularmente (ai cordera, no eres lista tú ni na), si fumas o bebes (bueno, yo un vodka limón. ¿Tú qué quieres?). Y luego empieza ya la parte dura: desnúdate y túmbate ahí.
No sé vosotros, pero yo siempre pienso que la cosa está yendo demasiado rápida para mi gusto.

A partir de aquí depende de lo animado que esté el médico y sus ganas de mambo. Reconozco que en mi caso tuve suerte y me llevé el pack completo. Ahora boca arriba, levanta la pierna, sientate, quiero oír como te late el corazón, respira fuerte, más rápido… la peli porno al completo. Y para acabar, aprovechando la confusión y que estábamos en faena, cuando me quise dar cuenta me había untado una crema muy rara y estaba poniéndome electrodos. Iba a decirle que yo no hago esas cosas en la primera revisión, pero a esas alturas lo que me extrañaba era no estar todavía amordazado ni esposado a la camilla, así que me dejé hacer.

Y poco más me queda que contar de la experiencia. Cuando por fin me vestí y salí de allí, había echado casi cuatro horas de la mañana, que teniendo en cuenta que era en horario de curro y me pagan, no es mal negocio. Sobre todo, porque podía haber sido peor.
Al fin y al cabo, nunca sabes detrás de qué esquina te espera tu primer tacto rectal…


PD: esta entrada la escribí el viernes por la tarde, como podéis observar. Después de leerla 500 veces, cambiar 500 cosas y que siguiese sin gustarme, la dejé en el cajón de los fracasos. Hoy, no sé por qué, la considero aceptable, así que aquí queda. Si la primera impresión fue la buena, no os ensañéis demasiado :P

miércoles, 17 de junio de 2009

Guía práctica del cercanías de Madrid

Ahora todo tiene sentido.

Inocente de mí. Seis meses blasfemando y resulta que no, que el tonto era yo. Que pensaba que el cercanías de Madrid estaba diseñado para que la gente en vez de montarse en el tren, se tirase a las vías. Y va a ser que todo era un problema de concepto y de perspectiva. Menos mal que tengo el blog para subsanar públicamente mi injusticia con este medio de transporte. Hoy, una guía para usar el cercanías de Madrid, aunque como se verá a continuación, tampoco es que haga falta.
Atentos, que la cosa es fácil.

El cercanías tiene ocho líneas diferentes, perfectamente identificadas por un código alfanumérico y colores. Dichas líneas son la C-2, C-3, C-4, C-5, C-7, C-8, C-9 y C-10. Si eres un tío simple como yo, puede que te preguntes a qué viene ponerle la C delante a todas, que no hace más que despistar y hacerte pensar que hay líneas que NO empiezan por C. Como ya digo, eres un tío simple. La comunidad de madrid, previsoramente, les ha añadido una letra para cuando se les acaben los números, que como nadie los ha contado todos, no sabemos hasta donde llegan. También es posible que te preguntes dónde están la C-1 y la C-6. No pasa nada, aquí estoy yo para aclarártelo: te haces demasiadas preguntas. Vive la vida y no te comas el tarro, que para eso elegimos a los políticos.
El caso es que, como decía, hay ocho líneas, cada una con su color. O casi, porque la dos y la ocho comparten el suyo, se ve que no quedaban más. Cada línea, en contra de lo que cabría esperar, no tiene un principio y un final, sino que puede tener un principio y dos finales, o dos principios y un final, depende de la dirección, la marea en Cádiz y la fase de la luna. Esto también mosquea un poco al principio, porque lo mismo acabas en El escorial que en Cercedilla y te obligan a pagar un billete extra por cambio de zona, pero te acabas haciendo a la idea. También es importante saber que más de la mitad de las líneas comparten un tramo de cuatro paradas y que todas (menos la 9, perdón, C-9) pasan por Atocha, así que puedes ir en la línea equivocada y no darte cuenta hasta que te estén llevando a Guadalajara. Esto parece un handicap, pero es que si no la gente en el tren se amodorra, se pasa su parada y no llega al curro. Así está mucho mejor, porque del acojono que llevas encima sabes siempre en qué parada estás y nunca te la saltas (aunque la siguiente no esté tan clara). De hecho, yo he visto gente en el tren con los ojos como platos a las 8 de la mañana, tensos y con las orejas en punta como los perros de caza, atentos al altavoz que dice la siguiente parada o al letrerito informativo del vagón. Tanto el altavoz como el letrero funcionan por el mismo sistema que los destinos/salidas de los trenes, léase: fases de la luna, mareas y dirección (del viento, no del tren). Gallardón y sus predecesores pensaron en todo, como se nota que el que vale, vale.

Pero esto es una vez que estás montado en el tren. Puede que pienses que con saberte las líneas vale, ya que cada andén tiene su línea y está perfectamente señalizado.
Vamos a ver, animalico, ¿no te has enterado de que Madrid aspira a ser sede de los Juegos Olímpicos? ¿Dónde está el espíritu olímpico, la dificultad y el afán de superación del ciudadano si cuenta con andenes señalizados? Las estaciones numeran los andenes de 1 a N, donde N es un número aleatorio mayor que el doble de las líneas que pasan por dicha estación, y sin que haya ninguna correlación con dicho número y el número de linea (perdón, código alfanumérico) que pasa por allí. De hecho, por cada anden pasan de 1 a M trenes, no necesariamente relacionados, y siendo posible (y común) que el mismo tren pase por distintos andenes. Para relacionar andenes con líneas hay carteles indicativos en lugares aleatorios dependiendo de la estación: fuera, en las validadoras, a la entrada de los pasillos que llevan a los andenes... lo malo es que te pases uno, te creas que lo podrás consultar más tarde, y cuando empiecen los andenes descubras que estaban fuera y que ya no hay marcha atrás. Como veis, también potencian nuestra capacidad de atención y retención. Ya queda poco.

Una vez con los andenes por los que podría (o no) venir tu tren, queda un último paso. Dado que si le faltan más de 3 minutos para llegar, los luminosos no informan (a ver para qué va a hacer falta saber todo con tanta antelación), es importante encontrar un punto de observación donde tengamos línea visual directa con todos los lugares por los que podría aparecer nuestro tren. A partir de aquí, no hay más que esperar, y cuando veamos que viene uno, identificar si es el nuestro en el segundo que se ve la dirección cuando se acerca (la llevan inscrita en un luminoso en la parte de adelante, en un alarde de generosidad) salir corriendo y adelantar, esquivar, saltar o aplastar a quien nos encontremos en nuestro camino, y montarnos.
Fácil fácil, y emocionante. ¿Qué más podrías pedirle a un transporte público?



PD: otro día hablaremos de los precios, y de los posibles problemas que se pueden tener en el transporte público madrileño, como le pasa a mi recién descubierta blogger Mariu Sama en su periplo contra el Metro, al que me gustaría aportar mi granito de arena. Esto pasa porque la gente sola está indefensa, pero si miles usuarios cabreados empezásemos a montar bulla y a hacer publicidad negativa ante estos abusos, seguro que la cosa cambiaba.

Impresionante ritmo de actualización que lleva, por cierto, y manteniendo la calidad. ¡De mayor quiero ser como ella!

martes, 9 de junio de 2009

Esto en mis tiempos no pasaba.

Asisto estupefacto a las últimas evoluciones de la factoría Disney. Uno se pregunta en estos casos qué fue primero, si el huevo o la gallina. Si es la juventud la que se ha ido al garete definitivamente y la factoría de los sueños no hace sino adaptarse a ello, o si es la propia Disney la que tiene un oscuro plan, orquestado desde una nevera, para llevar a su público a la destrucción por una autopista de cuatro carriles. A mi no me miréis, por cierto, que yo soy un santo varón y según Espe dejé de ser joven a los veintiuno.

El caso es que cuando yo era pequeño la Disney era famosa por su película anual con mensaje. La fórmula del éxito estaba bastante bien estudiada: se cogía un cuento popular, se le quitaban las partes políticamente incorrectas, se añadían canciones cada veinte minutos de metraje, y a ganar pasta. Hay que decir que salvo truños muy concretos (como Pocahontas), la cosa quedaba bastante bien, y encima traían mensaje para los críos. Cosas útiles, ya se sabe. Por ejemplo, El rey león nos enseñaba que nunca hay que fiarse de la familia, que comer animales es bueno siempre que no los conozcas personalmente, y que cuando las cosas te vayan mal lo mejor es irte con tus amigos de parranda y pasar de todo. La Bella y la Bestia, por su parte, hacían ver a las niñas que si el tío tiene pasta merece la pena hacer un esfuercito, y que aunque sea un animal y te pegue de vez en cuando en el fondo es bueno. Aunque seguramente mis favoritas eran las que nos introducían a los niños en el mundo de las mujeres, con valiosas lecciones como que manipular, engañar o robar está bien siempre que la tía esté buena (Aladdin), que si eres muy feo nunca podrás ligarte a la tremenda pero siempre podrás engañar a una niña (El jorobado de Notre Dame, o Consecuencias de pasar demasiado tiempo en la iglesia) y que a partir de los 15 años todo vale, sobre todo si sólo si llevan bikinis que tapen lo justo (La sirenita).

Pero por aquel entonces ya empezaban a experimentar con nuevas estrategias que han cuajado estos últimos años. Del 93 al 96, de un programa llamado Mickey Mouse Club salió una tal Britney Spears. Gracias a dios no lo estrenaron en España (al menos yo no me enteré) porque bastantes problemas tenía yo a los 11 años conteniendo mis incipientes hormonas como para echar más leña al fuego. Lo que sí que llegaron fueron los videoclips de “Baby One More Time”, que no dejaban lugar a dudas de la intención de la jugada ni en el título. ¿Alguien recuerda que es lo que pedía “one more time” aquella señorita vestida de colegiala? Yo recuerdo los comentarios de todos los tíos de mi entorno sobre lo que le habrían hecho más de una vez y más de dos, pero de la letra ni papa. El caso es que la Disney debió tirarse de los pelos al ver el filón que se les había escapado, y se hicieron una firme promesa. Nunca más.

Después de Britney Spears, han salido de la factoría de los sueños Justin Timberlake y Lindsay Lohan. Justin me suena, un grupo de música y algo de una teta y Janet Jackson. (¿Casualidad?). De la tal Lindsay tengo más informes, y tiene de inocente y “disney” lo mismo que… Britney Spears. Pero menos todavía. Vamos, que es un zorrón.
A partir de aquí me pierdo porque este rollo es como los Pokemons, que sólo los controlas si estás en el mundillo. Pero la lista es larga, y no hay que buscar mucho en Internet para saber que Hilary Duff, Miley Cyrus, Ashley Tisdale, Vanessa Hudgens, Jonas Brothers, Selena Gómez, Zac Efron o Angel Lara (creo que son clones, están ordenados por orden de creación) son ahora los ídolos de la juventud. Sinceramente, sólo conozco de oídas a los Jonas, pero dan más grima que un pase a cámara lenta de los últimos minutos de David Carradine. Tres enanos que no tienen edad de afeitarse dándoselas de duritos y a la vez de cristianos defensores de la castidad. Y las tienen a todas locas, oye.

Sin entrar en análisis de si la cosa es censurable o no, o si los Jonas o Vanessa Hidgens (por nombrar una) están buenos objetivamente o no, la realidad es esta. Si la juventud está recibiendo semejante bombardeo de tremendos/as a todas horas desde los ocho años, no me extraña que a los doce vayan ya más salidos que el pico de una plancha, y a los quince estén aburridos del sexo tradicional y empiecen a probar cosas más pintorescas. No daré detalles para no asustar a papás con progenie en la edad, pero no hay más que darse una vuelta por una disco light de esas para saber lo que se cuece. Y por cierto, para los inocentes que se han tragado el rollo de la castidad, siento decir que aquello lo inventó Britney Spears.
A mi la verdad es que el tema ni me va ni me viene. Estoy muy mayor para aprovecharme de las de 15 (o para que ellas se aprovechen de mi, más bien), y soy muy joven para preocuparme de si mi hijo se gasta el dinero de la paga en tazos, profilácticos o farlopa para animar la fiesta. Pero si Disney, compañía familiar por excelencia, ha decidido que estos son los modelos a seguir y los exhiben sin pudor, no me quiero imaginar cómo será lo que vean a escondidas los adolescentes de ahora. Nosotros mirábamos la Playboy cuando Disney estrenó Hércules. Este año van por High School Musical 3, si no me equivoco. Buscad en Internet el cartel, y haced cuentas.

Pero esto no es necesariamente malo, ¿eh? Si conseguimos que el índice de fracaso escolar no suba, van a llegar a los dieciocho tan aburridos de trincar que vamos a tener una generación de universitarios superdotados. La envidia del mundo, oye. Imaginaos todo ese esfuerzo que los universitarios han invertido toda la vida en ligar, aplicado al estudio. En diez años, España nueva locomotora de Europa.
Y si no, al tiempo.

miércoles, 20 de mayo de 2009

Malditos piratas

Las noticias son una fuente inagotable de sorpresas. Y esta vez, dejando aparte a las perversas adolescentes que venden su cuerpo y alma por una copa, la cosa es de traca, y no porque algunos periódicos hinchen la noticia. Y es que no hace falta, porque la cosa tiene tanta guasa de por sí que sería jodido un titular más sensacionalista. ¿De qué habla este tío?, os preguntaréis los que seguís leyendo. Yo me he repasado los periódicos de la semana, y no pone nada de fiestas salvajes y de adolescentes vendiendo sus cuerpos y almas. ¿Qué pasa?

Pues pasa, pequeños lectores desinformados, que Warner, Universal, Emi y SonyBGM (no sé si os sonarán algunas) han denunciado a un tal Pablo por crear un programa de intercambio de archivos. Y es que Pablo es, con perdón, malo que te cagas. No sólo tiene distrofia muscular (gran excusa para saltarse la gimnasia en el cole, algunos rojos sin escrúpulos empiezan desde pequeñitos), sino que encima, aprovechándose de esa coyuntura, empezó a cacharrear con ordenadores a la tierna edad de nueve años. Antes de empezar a pelársela siquiera, válgame dios. Y ya se sabe, los ordenadores los carga el diablo. A los veintidós, en vez de trincar una beca por discapacidad y dedicarse a vivir la vida, como haría cualquier ciudadano de bien, este traidor al sistema creó un programa para intercambiar archivos mediante pir tu pir (ni sé lo que es, ni quiero enterarme). Sabía lo que se hacía, el pequeño Satanás, cuando creó semejante bomba. Sabía de la maldad intrínseca del ser humano, y que la gente lo usaría para intercambiar archivos con copyright, pero le dio igual. Y para redondearlo, en una irrefutable prueba de sus oscuros intereses, Pablo no sólo creó esa monstruosidad sino que encima no la regala, sino que la vende. Ganando dinero con su trabajo, oye. Por todo el morro.

Desde aquí quiero hacer patente mi apoyo a los paladines defensores de la cultura que son las discográficas, productoras de cine, etc. Y a la SGAE, ya de paso, a la que otros rojos y enemigos de la cultura se dedican a calumniar últimamente por quedarse con el 10% de los beneficios de un concierto benéfico que por derecho sacrosanto le corresponden. No sólo apoyo a tan humildes organizaciones, que jamás se han lucrado mediante el trabajo de otros como el tal Pablo, sino que creo que deberían ir un paso más allá. Hay quien dice que no se debe culpar al desarrollador de una herramienta por el uso que terceros hagan de ella. Mentira, y ahí está la denuncia de estas sabias multinacionales para demostrarlo. El mundo está lleno de rojos listillos que actúan como si las leyes no fuesen con ellos, aprovechándose flagrantemente del sistema que nos alimenta y evita que caigamos en las garras del caos y la anarquía. El caso de Pablo es claro, pero hay otros más sutiles que debemos tener en consideración. He aquí algunos ejemplos.

Lo primero, las compañías telefónicas. Saben muy bien el sucio juego al que se dedican sus usuarios. ¿Qué es eso de ofertar tasas de descarga que permitan bajarse pelis y música a toda velocidad? Para ver páginas web, bajarse el correo, leer este blog y como mucho mirar alguna web guarrilla, con los 56 Kb/s de toda la vida el ciudadano de a pie va que chuta. Propongo una demanda que les deje las cosas bien claritas, contabilizando los millones que ha perdido el arte con sus bandas anchas, y haciéndolos directamente responsables. Así a ojo calculo que un usuario puede descargarse 3 o 4 deuvedés al día con un ADSL corrientita. A unos 60 euritos la película (y no me meto con las versiones extendidas ni los extras, ni con la entrada de cine y las palomitas, porque tengo buen día), me salen unos 200 euros por usuario y día. Tirando a la baja. Nada de quejarse, que me encabrono.

Después vienen los cedés, deuvedés, discos duros, pendrives, etc, etc.. Lo del canon fue un primer paso, pero no puede ni debe ser el único. Si ya ha quedado claro que Pablo es culpable lo que hagan los usuarios con su programa, está claro que los inventores, fabricantes y distribuidores de estos artefactos son tan culpables o más del uso que le dan los compradores. A 5 megas por canción, unos 5000 megas por deuvedé y tasando magnánimamente a eurete la unidad, me salen 1000 napos perdidos por deuvedé de música. Por ser un aviso, propongo que lo dejemos en 500. Para que quede claro que esto no es por la pasta, sino para que escarmienten.

Todos sabemos para qué se compra la gente ordenadores. ¿Quién necesita un ordenador hoy en día? Nadie. ¿Por qué tiene uno todo el mundo? Elemental. Como ya hemos dicho, para bajarse material con copyright y hundir el arte. Responsables indirectos del delito: ya no los fabricantes de cedés o deuvedés, sino de ordenadores en sí. Calculando que la vida media de un ordenador (A.K.A. artefacto del demonio) es de unos tres años y medio, con una estimación aproximada de cuatro pelis (una por finde) y un par de álbumes de música al mes (repito, estoy tirando MUY a la baja por ser un mero aviso). Me salen, así que calcule… 60 euros por peli, 20 euros por album, el año tiene doce meses, a tres años y medio… 4200 euros en pérdidas por ordenador. Casi nada.

Por ahora, lo dejaremos aquí, como escarmiento. Otro día entraremos en cuantos libros caben en un rollo de papel higiénico si apretamos bien la letra y aprovechamos las bondades de la doble hoja.

Nadie escapa a la ley. Que os quede clarito.