miércoles, 13 de mayo de 2009

Maldita discriminación

El otro día leía en el 20 Minutos, conocido por su rigor informativo y por jamás utilizar titulares sensacionalistas, algo parecido a “Subastan chicas en una discoteca. ¡Y algunas eran menores!”. No puede ser, pensé. Cuatro meses en la capital del reino, y hasta la prensa se entera antes que yo de dónde están las fiestas como dios manda. ¿Qué hago mal? ¿Por qué me pasa esto a mí? ¿Cuándo conseguiré enterarme de estas cosas antes que los jubilados?
No me entendáis mal, no digo que me atraiga la idea de instaurar un mercado de estupendas (aunque todos los domingos voy al rastro, por si acaso). Pero si esta fiesta sale en el periódico, el mundo tiene que estar plagado de bacanales clandestinas llenas de sexo, drogas y alcohol que me estoy perdiendo, y eso no puede ser. Así que leí el reportaje con atención para introducirme en el mundo del vicio clandestino y semi-ilegal. Al final resulta que aquello era una inocente fiesta de discoteca para adolescentes, que la subasta de esclavas consistía en que tras pujar invitaban al ganador a una copa con la chica en cuestión para que tuviese la oportunidad de hablar cinco minutos con ella, y que ni siquiera era en Madrid.
Que decepción de depravación.

El caso es que hoy ha venido otro titular del pelo. ¡Oh, el vicio se ceba en nuestros jóvenes! Transcribo literalmente: “Otra fiesta sexista regala una copa a las chicas que vayan con falda de colegiala”. Machista, misógino y depravado a más no poder. De aquí a que adoremos a un becerro de oro, quedan dos días.
Porque claro, todo esto degrada a las mujeres. Las convierte en mero objeto de deseo, en productos que nosotros, varones sin escrúpulos y proclives a la violencia, trataremos como tal. Es, añaden, completamente discriminatorio y denigrante. Y oye, por qué no decirlo, ya que soy un tío moderno y liberal en pro de la igualdad, legalidad y fraternidad. Esto ya pasa de castaño oscuro. Como hombre, estoy indignado. Porque claro, hay que ponerse en su lugar. Imaginaos que esto pasase con los chicos. Caso uno: subasta del mal.

La cosa promete. O sea que, si lo he entendido bien, en vez de tener que acercarme YO a una chica con la consiguiente vergüenza y riesgo de que me decapite (no os riáis, pasa); en vez de tener que pagarle YO una copa a ella para demostrarle mi buena voluntad, el poco valor que le doy a lo material y lo dispuesto que estoy a regalar(se)lo; y en vez de pasar YO la vergüenza de estar hablando con alguien que a priori me gusta (y lo sabe) y sin embargo yo no tengo ni puta idea de si ella opina que soy aceptable ante sus divinos ojos o le doy nauseas, vamos a cambiar el sistema. Atentos al invento.
Me subo a una tarima, las mujeres del local pujan por mi cuerpo serrano –creo que esto está incluido en alguna de mis fantasías más perversas- y luego me invitan a una copa para que me la tome con la que gane. Si me gusta, dado que ha pujado por mi, considero que, como dicen los cerdos y malvados machistas, esta noche follo. Si no, tengo una copa gratis, y acabo de enterarme de quienes son todas las chicas del local que no sólo les gusto, sino que les gusto tanto o están tan borrachas que están dispuestas a pagar por mi.
Joder, me entran sudores fríos sólo de pensarlo. Iban a tener tantos tíos que subastar, que nos iban a tener que poner en packs de 6, como las cervezas. Y dudo que a nadie le importase realmente: tener que competir sólo con 5 tíos por una chica en una noche de fiesta sigue siendo un plan bastante decente.

Caso dos: por ponerme una prenda de ropa que presumiblemente me haga más atractivo al sexo opuesto, una discoteca me regala una copa.
Seamos sinceros señoras. Si los tíos supiéramos a ciencia cierta qué os pone igual de burras que a nosotros una minifalda de colegiala, lo llevaríamos hasta para sacar la basura. Lo llevaríamos de fiesta, de pijama y en todas las grandes ocasiones.
Puestos a buscar algo que os ponga, creo que lo más aproximado que hemos encontrado es el traje, y lo llevamos a bodas, bautizos, comuniones, y hasta en el funeral, sólo por estar guapos además de tiesos en el féretro. Yo lo tengo que llevar hasta al trabajo, por favor. Si eso no es denigrante, semi-prostituyente y feminista, imaginaos que a vosotras os obligaran a llevar falda de colegiala a la oficina. Eso sí que sería divertido e igualitario.
En fin, que me salgo del tema. Pongamos que, por llevar digamos una corbata, me regalan una copa en una discoteca. Sigamos imaginando y pongamos que la corbata hace que el 90% de las chicas que me miran estén deseando quitármela a mordiscos de forma más o menos evidente. Pues será que yo soy un hombre básico y primario, pero no acabo de ver el problema. ¿Soy objeto de deseo? Si. ¿Me regalan alcohol? La primera copa fija, y el resto más que posible. ¿Mola? Cantidad.
Será la falta de experiencia y mi mente subdesarrollada.

Conclusión. El mundo de la noche está lleno de ofertas discriminatorias y denigrantes… para los hombres. No sólo tenemos que pagar por entrar en muchos bares cuando ellas pasan gratis, sino que ahora las invitan a copas y organizan eventos orientados a facilitarles volvernos más locos aun, como si realmente hiciese falta. Mientras tanto, de nosotros se presupone que pagaremos lo que sea con tal de poder entrar en un garito donde haya mujeres y que lo único que nos interesa de una chica es la cantidad de carne que enseñe y lo rápido que podemos acceder a la que no enseña. Tan lamentable como exacto.

Probablemente el 90% de las mujeres que lean esto ya estén planteándose cómo conseguir mi dirección y cuanto tiempo podré soportar quemaduras de cigarrillos. Voy a por el 10% de indecisas.

Personalmente, no considero que el hecho llevar una minifalda de colegiala en sí mismo sea denigrante. De hecho, abogo por su implantación como prenda estandar para todas las ocasiones. Si aun así las mujeres siguen pensando que todo lo anterior es machista y humillante(están en su derecho), si no quieren que se las trate como objetos ni que se las vista con prendas que provocan combustiones espontáneas para que Iker Jiménez siga dando guerra en sus tertulias radiofónicas, la cosa está clara.
Que no vayan a esas fiestas.
Puede que me haya perdido la parte en que un comando albano-kosovar apuntó a la cabeza de esas tiernas adolescentes y las obligó a inscribirse a la subasta. Puede que el 20 minutos, en un lamentable error de periodismo, olvide comentar que en la otra fiesta a las que NO no se presentaran en minifalda se las aplicaría un correctivo en forma de latigazos y alfileres en los ojos. Aun así, sospecho que estaban llenas de tremendas. El hecho de que estar en un bar cuyo reclamo es estar lleno de chicas con al menos una copa entre pecho y espalda, y el tipo de clientela que atrae, no les debía preocupar mucho. Yo, personalmente, procuro no ir a esos sitios. A no ser que me vaya a quedar sólo, jamás (y recalco el jamás) pago por entrar a un bar al que, si hay que pagar por pasar, no se cobre también a mujeres. Y nunca, nunca, iré a una subasta de estupendas en celo.
No por su dignidad, que conste. La dignidad de la mujer, en esta sociedad libre, feminista y moderna, está más que protegida por los paladines del 20 Minutos y el resto de la prensa moderna.

La poca dignidad que queda, y que intento salvaguardar a toda costa, es la nuestra.

6 comentarios:

lirinem dijo...

por finnnnnnnnnnnnnnn!!!! ya pense q te habia dado una embolia!!!

el 20 minutos es un periodico de gran rigor informativo, no te metas con el!! acabas de ampliar la lista de gente q visita tu blog al poner "20 minutos" en google a 218397328468723 millones XD

no me creo q no vayas a subastas de estupendas. yo lo haria con el sexo masculino, lo sabes.

Si los tíos supiéramos a ciencia cierta qué os pone igual de burras que a nosotros una minifalda de colegiala, lo llevaríamos hasta para sacar la basura. Lo llevaríamos de fiesta, de pijama y en todas las grandes ocasiones.

ok, voy a empezar a publicar lo q me pone, a ver si veo mis sueños cumplidos XD

muaa

Mariu Sama dijo...

"Seamos sinceros señoras. Si los tíos supiéramos a ciencia cierta qué os pone igual de burras que a nosotros una minifalda de colegiala, lo llevaríamos hasta para sacar la basura"

Diosssss!!!! XDDDDDD

Amén a lo último que dices.
Poca gente lo sabe, pero es cierto, tío ,(o sea), a las que pasamos en su momento de ir a esas fiestas las aplicaban un castigo... en forma de que sus propias amigas la llaman aburrida y estrecha. Si es que cuando yo digo que el peor enemigo de las mujeres son ellas mismas...

Asbeel dijo...

De hecho, yo llevaría dos. O tres. O los que hagan falta.

Respecto al castigo, está claro que vuestras peores enemigas sois vosotras mismas. Pero es que sois las peores enemigas de cualquiera que os propongáis.

Olatz dijo...

ole

docodrilo dijo...

Un verdad tan grande como una catedral de elefantes.
La verdad es que ninguno sabemos si las corbatas ponen o no, a lo mejor nos la quieren arrancar a mordiscos por lo mal que queda.

Jonny Rama dijo...

Que grande, Asbeel. Que grande.