jueves, 7 de enero de 2010

La vida es una tómbola

Con esto de que ha caído el gordo en Madrid, mucha gente me ha preguntado si me he vuelto asquerosamente rico. Una por una, me ha tocado ir contestando lo mismo, que es que estoy en contra de la lotería, por estadística y principios. La cosa es que todo el mundo me mira como si fuese un ser extraño e inadaptado socialmente y, aunque lo soy, no considero que mi postura contra la lotería sea algo que debiera asombrar a nadie. Y no, no os voy a soltar el rollo de las probabilidades y la estadística. Porque he comprobado que, aunque la gente no tenga los datos exactos, es bastante consciente de que que toque la lotería es igual de probable que el que yo me beneficie a Natalie Portman*. Para los legos, una probabilidad entre 15 millones. ¿Y por qué jugáis, pensaba yo?

Y es que claro, me tenía despistado. Una mente analítica como la mía había reducido el proceso de lotería a gastarse una pasta en papelitos, comprobar que valen menos que una promesa electoral, y lamentarse en la mala suerte de no haber acertado una combinación entre quince millones. Pero resulta que no, que a la lotería no se juega para ganar: es un acto social en toda regla, a la misma altura de un catering de Ferrero Roché en casa de la Preysler.
Que por cierto, ¿qué ha sido de esta señora?

Total, que todo se basa en la compra de las participaciones. Hay que comprar una a absolutamente cada conocido que tenga acceso a un punto de venta. No vale con las típicas del bar en el que nos tomamos el pincho de tortilla, las de la empresa y las del club de salsa. No. Hay una máxima en este mundillo y es esta: si alguien a quien conoces se ha comprado un boleto de lotería, tú tienes que comprar otro en el mismo sitio. Además, hay que comprar uno en el último garito donde tocó, otro en las administraciones famosas, y otro con todas las combinaciones de los cumpleaños de la gente que te importa. Ya sería rabia que me compre un boleto con el cumple de mi madre, y resulta que el gordo caiga en 751229 en vez de en 291275.
Y sí, qué pasa. Mi madre está hecha una chavala.

El caso es que la verdadera razón, he comprendido por fin, es esa. El por si acaso. Porque en realidad, no estamos dispuestos a apostar por una posibilidad entre quince millones de que nos toque el gordo, eso sería de imbéciles ignorantes. Pero amigo, apostar por la posibilidad de que le toque al vecino es otro cantar. Y es que lo peor que te puede pasar en este mundo, sin contar que una cántabra te dé su teléfono y luego no te conteste los mensajes, es que le toque la lotería a un conocido y a ti no.
Primero, tendrías que aguantar al/los idiotas de turno (cualquier persona a la que le toque se considera, como mínimo, idiota, alcanzando el hijoputismo en un alto porcentaje). Segundo, tendrías que aguantar a toda la humanidad preguntándote, en cuanto se enteren del magno evento, por qué no compraste un décimo. Y por fin, tercero, tendrías que salir por la tele como el único retard de la oficina/familia/gimnasio que no compró lotería y no se ha hecho muchimillonario. Toda España mirándote y pensando: hay que ser gilipollas. Lo cual, hablando de España y su media general de gilipollismo, es mucho insultar.

Total, que de verdad que ahora no os entiendo. Por eso, este año me he alegrado el doble por no comprar lotería. Primero, porque me he ahorrado los seiscientos (¡¡¡SEISCIENTOS!!!) euros de media que se gasta cada español al año. Y segundo, porque puedo respirar tranquilo al pensar que toda la gente con la que me trato y aprecio ha tenido peor suerte que un hijoputa al que no conozco.

Supongo.

¡Hasta la próxima!



* Sé que soy cansino, pero he llegado a la conclusión de que si tengo suficientes menciones, este blog aparecerá tarde o temprano como primer resultado en Google al buscar “Natalie Portman” (¡otra!). De ahí a que ella llegue al blog y quede encandilada de mi agudo personalidad hay un paso.

8 comentarios:

Ender Wiggins dijo...

no te enteras; la loterái se compra para que NO toque. por ejemplo:

- oye, fulanito, compra un décimo de lotería de la empresa
- no, no, que voy pelao de pasta y esas cosas no tocan
- ya...¿pero y si tocan?
- bueeeno. dame uno.

Y compras para que NO toque. o paar que, si toca, no tengas cara de gilipollas.

En mi familia, la lotería es como el amigo invisible, pero sin la emoción de desenvolver la hijaputez de regalo que nos dedicamos entre nosotros; porque en mi familia el amigo invisible es "el amigo suicida"; nadie sabe a qién le va a caer el regalo; por lo tanto, tienes que estrujarte la cabeza para comprar algo multicultural y compatible (tanto en sexos como en edades)... o también puedes no hacerlo y es más divertido :-)

de hecho, en vez de "amigo invisible" se tenía que llamar "familiar cabrón que entra en una tienda de 1 €, llena una caja con mierdas varias y la envuelve en 12 periódicos dominicales", pero era muy largo

Volviendo a la lotería, es que eres muy educado explicando las cosas. Para perder amigos, lo mejor es decirles eso de:

"la lotería es el juego de los que suspendían matemáticas en el colegio"

Y automáticamente obtendrás un par de miradas furibundas.

Margatxu dijo...

Mi abuelo siempre le decía a mi madre: no compres, nunca toco, es un engañabobos.

Le regalaron hace 30 años unos papelitos de esos en el hospital donde trabajaba y...12millones de pesetas le cayeron!

Obviamente, la ínfima probabilidad de que le toque a una familia la lotería ya ha sido vencida en mi caso...así que simplemente paso de comprar!

Gastémonos los 600 euros de media en alcohol!!!

Asbeel dijo...

@Ender: era más o menos lo que venía a decir, pero me alegro de que lo pongas en pocas palabras para el resto de los mortales.

Pero me quedo con tu frase del final para devastador uso propio. Eso sí, después de humillar al sujeto prometo darle la dirección de tu blog xD

@MargatxuS: a mi abuelo también le tocó la lotería, y creo que les arregló bastante la vida. No deja de ser irónico que yo la odie tanto ahora ^^

Trinidad dijo...

Es verdad que tiene mucho de acto social. Yo solo compro el décimo de la oficina y el del curro de mi chico. Ambos, por supesto, para no quedarme con cara gilipollas cuando a ellos les toque y a mi no.

Es el triunfo del "por si acaso". No se hace por fé en la buena suerte, sino por miedo a la mala suerte xD

P.D.: solo por aportar datos estadísticos (y sí, por dar un poco de envidia, qué diablos ;-P), en los ultimos 3 años me ha tocado 2 veces :-D No mucho dinero, pero oye, viene muy bien para la cuesta de Enero!

ruth dijo...

Gracias. Ya me sentia bien no comprando loteria, pero ahora q se q somos unos cuantos los q no compramos loteria, vamos a salir en la TV como el único grupo de retards q no compra loteria en todo madrid. Y salir sola sería un castigo, pero salir con vosotros incluso molaría!!!

se me ocurren 91273827136217482384234 millones de cosas mejores q hacer con 600 euros, curiosamente todas relacionadas con alcohol, como bien apunta Marga XD

mañana miercoles!!!! cumpliras tus propositos de año nuevo?? (es decir, hacernos felices a todos cada miercoles del año???)

*gracias de nuevo por lo de RENFE.

mua!

Olatz dijo...

y sigo.
ahora voy a leermelo de verdad

Lux dijo...

Para qué quieres que Natalie Portman se fije en tu blog y quede encandilada con tu personalidad? Luego no serías capaz de entablar conversación con ella.... Sería un gasto absurdo de energía y de autoestima, opino yo.

Lux dijo...

Y lo digo por tu incapacidad de articular palabra cuando la chica te gusta, eh?? (es que me siento completamente identificada con tu problema...)